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miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?

Médico Cirujano....Pionero de la Medicina Bioenergética

                                    

¿Qué es la enfermedad?
Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.

¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?
El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende. En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma.

Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.

LA SALUD Y LAS EMOCIONES

¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?

Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.

Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.

El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos.

Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.

¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?

De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.

Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.

¿Cómo nos afecta la ira?

La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo.

Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico…

¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra.
Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas.
La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.

¿La alegría suaviza el ánimo?
Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.

¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte.
La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.

¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?

Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.

¡Qué difícil!
Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.

¿Cómo prevenir la enfermedad?

Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.

¿Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado.

Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más.
Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida.
Cada vez más personas sufren ansiedad…La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire…

Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera. La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el “debería ser”, y no somos ni lo uno ni lo otro.

El estrés es otro de los males de nuestra época…El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar.

Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.

El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico.
Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?

La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones.

Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.

¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad.

Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego.

Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.

VIVIR EL PRESENTE
¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener.

Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?
Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden:

Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte.
Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer.
La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.

¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?

El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora. El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo.
En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena.
En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía.

Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama…

Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor… pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego.

Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme.

El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad.

Pero a veces nos sentimos atados a un amor… Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo.

Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor.
Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres.
Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro.
Ámate, sincérate y considérate.. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.

La clave entonces es amarse a sí mismo…Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro.

Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.
Entrevista Psicología Práctica"- nº 118
http://zensanmey.blogspot.com.ar/2013/01/medico-cirujanopionero-de-la-medicina.html

LAS PERSONAS QUE CURAN


Los Mensajes de los Sabios
CAPITULO 10
Brian Weiss



Tenemos que compartir con los demás lo que sabemos.  Todos poseemos muchas más aptitudes de las que utilizamos. Las relaciones nos sirven para desarrollamos. Hay seres con más poderes que han regresado con másconocimientos. Van a buscar a los que necesitan el desarrollo y a ayudarles.



  En este colegio de una sola aula que llamamos Tierra no todos aprendemos las lecciones al mismo tiempo. Por ejemplo, puede que ya hayamos superado la asignatura de compasión y caridad, pero que estemos en primero de paciencia y perdón. Podemos ser alumnos de posgrado en fe y esperanza, pero párvulos en no violencia.
  Del mismo modo, podemos llevar con nosotros aptitudes aprendidas en encarnaciones anteriores, aptitudes que dominamos, aunque seamos principiantes en otros campos. Entre nosotros hay muchos que han superado determinadas asignaturas y dominan ciertas aptitudes, y están aquí para compartir ese saber con nosotros, los alumnos. En otros campos, los papeles pueden intercambiarse. Así pues, todos somos maestros y alumnos, y ese conocimiento tenemos que compartirlo unos con otros.

Muchos médicos han elegido esa profesión para poder manifestar sus aptitudes curativas, para ayudar y enseñar a los demás. Y a la inversa: un buen médico siempre está abierto a aprender de sus pacientes. El enfermo puede enseñarle al médico amor, valor, paz interior u otra cualquiera de las lecciones que hemos venido a aprender. Tanto el paciente como el médico sacan provecho.



   Una tarde llegó a la consulta una paciente que tenía sesión, quejándose de que una inyección contra el tétanos le había causado una infección. Tenía el brazo hincado, caliente, dolorido y duro en la zona del pinchazo. Acababa de encontrarse en el pasillo del hospital con el especialista en medicina interna que la llevaba y que le había dicho que fuera a s consulta a la mañana siguiente para iniciar un tratamiento con un antibióticos.
   -Con esas cosas hay que tomar antibióticos -le había dicho- o se ponen peor.
   Decidí ayudarla con la hipnosis. Enseguida entró en un estado hipnótico profundo y le pedí que llevara una luz curativa a la zona del brazo afectada. Le dije que visualizara un aumento del flujo sanguíneo en la infección, que limpiase la zona, que se llevara las células dañadas y eliminara las bacterias que provocaban la infección. Se imaginó vívidamente células sanas nuevas y una ausencia total de enfermedad.
   Al terminar la sesión había desaparecido el dolor, y la zona infectada ya no estaba tan caliente. No me sorprendió, porque desde hace mucho tiempo la hipnosis se utiliza como técnica de disminución del dolor. Al irse a la cama, la zona inflamada sólo tenía la mitad de tamaño. A la mañana siguiente el brazo estaba completamente normal y no había indicios de infección.
   No obstante, fue a ver al médico.
   -¿Qué le ha pasado en el brazo? -exclamó éste-. ¡Esas cosas nunca se van solas!
   -Habrá sido una remisión espontánea –respondió ella, sin revelar su secreto.
   Sabía que el médico aceptaría esa explicación. Tenía muchos prejuicios contra la medicina alternativa o complementaria. Si le hubiera dicho que se había curado gracias a imágenes guiadas cuando se hallaba en estado hipnótico, se habría burlado de ella.

   Ninguna remisión de una enfermedad es realmente espontánea. Es posible que no seamos conscientes de los mecanismos subyacentes, pero se han puesto en funcionamiento potentes fuerzas curativas que «en secreto« se han encargado de acabar con los daños.



   Conozco al doctor Bernie Siegel desde mucho antes de que se hiciera famoso por escribir varios libros maravillosos sobre la conexión entre el cuerpo y la mente. Amor, medicina milagrosa y Paz, amor y autocuración son dos de sus grandes éxitos internacionales de ventas.
   A finales de los años sesenta, Bernie era cirujano auxiliar en el hospital de Yale-New Haven, con consulta privada en New Haven (Connecticut), cuando yo estudiaba medicina en Yale y estaba haciendo la rotación de cirugía. Decidí observar y ayudar a los cirujanos privados porque por lo general eran más rápidos y divertidos que los que sólo eran académicos, que solían ser más autoritarios, didácticos y rígidos. Bernie y su compañero de consulta, el doctor Richard Selzer, que también ha escrito varios libros de divulgación, eran especialmente divertidos. En su consulta todo el mundo se moría, pero de risa. Los cirujanos contaban chistes, recitaban poesías picantes, contaban historias y anécdotas: eran muy divertidos. Además, los dos eran excelentes cirujanos técnicos y aprendí mucho con ellos.

   Por aquel entonces ninguno de nosotros era consciente de que algunos pacientes, aunque estuvieran con anestesia general, oían también las conversaciones, los chistes y las bromas. Ahora ya lo sabemos. Hace poco hablé con Bernie después de que realizara un taller en Miami. Llegamos a la conclusión de que no había nada malo en contar chistes y hacer bromas en esos momentos. Lo peor que habría podido pasar es que algún paciente hubiera pensado: «¿Por qué se ríe, doctor Siegel? Préstele más atención a mi cuerpo. Esto es lo importante.»




  Para el paciente, es mejor oír contar chistes al cirujano que percatarse de que hace predicciones funestas y desastrosas sobre las posibilidades del enfermo, que especula sobre las minusvalías permanentes que puede producir la operación. Eso podría hacer que el paciente abandonara, en lugar de hacer frente a enormesobstáculos e impedimentos.



   Los médicos tienen una química que experimentar, una química que es más profunda que la de los análisis de sangre y los laboratorios.
   Muchos médicos están tan ocupados, estresados, ensimismados, asustados o ávidos de algo que no se permiten escuchar a sus pacientes: entablar una relación con ellos. Es algo trágico tanto para el médico como para el enfermo. El primero se niega a sí mismo la satisfacción de conocer al paciente personalmente y se pierde la oportunidad de aprender del encuentro terapéutico. Sin la auténtica gratificación que produce una relación individual, la práctica de la medicina se convierte en algo estéril y mecánico. El médico empieza a sentir que siempre tiene que hacerlo todo con prisas y que siempre se retrasa. Es habitual que se deprima o que se sienta quemado. El paciente también tiene la impresión de que le tratan con prisas, de que no se preocupan por él, de que se interesan sólo por su enfermedad o su órgano (o peor aún, por su dinero), más que por toda la persona o incluso por un amigo. La dignidad y la humanidad del paciente se resienten.
   Todos los médicos pueden conmoverse profundamente si dedican tiempo a escuchar a sus pacientes y a aprender de ellos. Muchos me han hablado de sus casos «menos habituales», de los que les han provocado reacciones en zonas que las facultades de medicina no enseñan todavía. Un eminente cirujano plástico de la zona Miami me contó un caso extraordinario. Aunque habían transcurrido varios meses, su rostro seguía reflejando su asombro.
   Había tratado a una mujer que había sufrido un grave accidente automovilístico. Tenía un traumatismo craneal masivo, fracturas faciales y otras heridas internas.
   Iban a operaria de urgencia, pero no esperaban que sobreviviera.
   Mientras el cirujano preparaba a la f milia para el desenlace que creía inevitable, la paciente abandonó sua cuerpo y quedó flotando encima de él. Aunque la reunión entre el médico y la familia tenía lugar en una parte del hospital alejada de la zona en la que el equipo médico trabajaba en sus heridas, los encontró y escuchó la conversación: veía con impotencia el dolor y la desesperación de su familia desde arriba, desde su cuerpo etéreo. -¡No estoy muerta! -gritaba.
   Frustrada al comprobar que no oían sus gritos, y furiosa al ver que le estaban diciendo a su familia que iba a morir, volvió flotando hasta su cuerpo físico. Gracias a los excelentes cuidados médicos y a sus enormesganas de sobrevivir, experimentó lo que el médico calificó de recuperación «milagrosa».
   -Nadie se recupera de heridas como las que tenía ella -insistía el cirujano.
   Más adelante, la mujer fue capaz de repetir la conversación que había mantenido el medico con su familia. No sólo había evitado la muerte física, sino que además había acelerado sensiblemente el proceso de curación. Sus huesos y tejidos se recuperaron a una velocidad muy superior a la normal.
   Una anciana, ciega por culpa de la diabetes, sufrió un fallo cardíaco mientras estaba en el hospital en el que yo dirigía el Departamento de Psiquiatría. Se quedó inconsciente y el equipo de resucitación intentó reanimarla. Según contó después, salió flotando de su cuerpo y se quedó junto a la ventana, observando, mientras los médicos le administraban medicamentos a través de tubos intravenosos insertados a toda prisa.
Los observó, sin dolor alguno, mientras le daban golpes en el pecho y le metían aire en los pulmones. Durante la resucitación, al médico se le cayó un bolígrafo del bolsillo que fue rodando hasta cerca de la misma ventana desde la que su espíritu extracorporal contemplaba la escena. Un poco después el médico se acercó a recoger el bolígrafo, se lo metió en el bolsillo y volvió con el grupo que intentaba salvarla frenéticamente. Lo consiguieron.
   Unos días después le contó al médico que había observado cómo trabajaba el equipo de resucitación durante su fallo cardíaco.
   -No -la tranquilizó él con delicadeza-. Seguramente sufrió una alucinación por anoxia [falta de oxígeno]. A veces sucede cuando deja de latir el corazón.
   -Pero si vi cómo su bolígrafo iba rodando hasta la ventana -contestó la anciana. Después describió el bolígrafo y otros detalles de la resucitación.
   El médico se quedó sorprendido: la paciente no sólo se hallaba en estado comatoso durante la resucitación si no que además llevaba muchos años ciega.
   Tenemos más formas de ver, además de los ojos. Uno de los médicos del hospital me llamó para que visitara a una de sus pacientes, que se había despertado gritando y muy excitada en la sala de recuperación tras una delicada operación quirúrgica. Le habían administrado anestesia general, por lo que había permanecido todo el rato inconsciente, mientras el anestesista controlaba su respiración. Durante la operación, los médicos habían tenido problemas con su presión sanguínea y su ritmo cardíaco.
   Mientras la operaban, había flotado por encima de los médicos que estaban trabajando en su cuerpo. Al ver que la presión sanguínea y el ritmo cardíaco eran anormales, se había asustado. Se percató de la preocupación que delataba la voz del anestesista y fue flotando hasta él para leer las anotaciones que había hecho en su ficha.

   Tras despertarse en la sala de recuperación, tremendamente asustada por esos problemas, fue capaz de decirme lo que habían escrito en su ficha durante la operación. Había estado dormida en todo momento, pero




aunque se hubiera despertado no habría tenido la oportunidad de ver su ficha; el anestesista escribía detrás de eIla, aproximadamente a un metro de su cabeza.
   Un médico de urgencias de un hospital cercano hizo más de media hora de cola un día que estaba firmando libros para contarme su historia.
   Una paciente suya había sufrido un proceso anafiláctico tras la picadura de una abeja. Se trata de una reacción alérgica que puede ser mortal y que provoca un descenso muy marcado de la presión sanguínea.
Aunque habían hecho todo lo indecible para salvarla desde el momento en que entró en urgencias, el médico estaba convencido de que la paciente estaba muriendo.
   Más tarde la mujer contó que había ido flotando junto a su cuerpo mientras la entraban en camilla en el hospital. Había oído (y después fue capaz de repetirlo) todo lo que se había dicho, las órdenes que se habían gritado, las maldiciones, las expectativas y los comentarios nerviosos del personal de urgencias. Había «visto» sus caras, su ropa y lo que hacía cada uno, aunque se hallaba en estada comatoso. Experimentó una recuperación milagrosa, y después e: médico corroboró la veracidad de sus observaciones y los hechos y conversaciones que recordaba, algunos de los cuales sucedieron en distintas salas.
   No logro encontrar una explicación convincente des le el punto de vista médico o psicológico a las números e historias como ésta, sobre pacientes que han pasado por experiencias cercanas a la muerte, que he oído de labios de personas dignas de crédito. Se trata de médicos muy cultos, lógicos y escépticos, formados con rigor en facultades de medicina. Todos me han contado que, sin duda alguna, sus pacientes, aun estando inconscientes, habían abandonado sus cuerpos y «escuchado» y «observado» hechos a distancia.
   Yo no creo que sucesos como ésos sean algo extraño. La mayoría de los pacientes se resiste a contárselo a sus médicos por miedo a que éstos crean que han sufrido alucinaciones o que son bichos raros o están locos.
¿Para qué arriesgarse?
   ¿Y para qué iban arriesgarse los médicos a contar esas experiencias? Muchos psiquiatras han tenido miedo de hablar en público de sus experiencias con regresiones. Me han llamado y escrito cientos de psiquiatras (y otros miles de psicólogos, asistentes sociales, hipnoterapeutas, médicos y otros terapeutas) para contarmeque conducen regresiones a vidas anteriores «en la intimidad de mi consulta», o «en secreto, sin contárselo a ninguno de mis colegas», desde hace cinco, diez o incluso veinte años. Son miles de casos, auténticas minas de detalles, datos y hechos de gran valor. Son historiales clínicos, muchos de los cuales pueden corroborarse.
¡Más pruebas! Las cartas refieren recuerdos de vidas pasadas, de pacientes que se acuerdan de nombres y detalles de sus existencias en otras ciudades, en otros países, en otros continentes. Algunos han encontrado sus nombres «antiguos» en los registros oficiales de lugares de los que no habían oído hablar jamás en esta vida. Algunos han encontrado sus propias tumbas.
   El riesgo de contarlo es potencialmente muy grande. Los médicos tienen miedo de tirar por la ventana su reputación, ganada a pulso, su consulta, la seguridad de sus familias, incluso sus relaciones sociales.


   

Comprendo esa inquietud. Yo tardé años en reunir el valor suficiente para publicar mis descubrimientos.
   Sin embargo, precisamente porque son creíbles, los médicos tienen la oportunidad de respaldar estas verdades si dan a conocer sus descubrimientos. Al hacerlo pueden ayudar a millones de personas y beneficiarse ellos mismos. Compartir las verdades sobre experiencias extracorporales y cercanas a la muerte, casos de curaciones extrañas o «milagrosas» o ejemplos de recuerdos y terapias de vidas pasadas es tan importante como compartir información sobre investigaciones médicas «tradicionales». Cuanto más sepamos, a más gente podremos ayudar. Además, al conocer esas verdades sobre sus pacientes y sus experiencias, los médicos se sentirán más contentos, más satisfechos y más realizados en sus vidas privadas y profesionales.
      ¡Yo lo sé muy bien! Me he encontrado en esa situación.
   La mayoría de las historias de los médicos son de experiencias cercanas a la muerte y extracorporales. Es menos probable que se encuentren con experiencias de vidas pasadas, pues suelen tratar a pacientes muy enfermos.
   En casos de experiencias extracorporales, cercanas a la muerte o de vidas anteriores, la curación que se da es parecida. Las pacientes suelen encontrarse con que sus vidas han cambiado para mejor. La curación física y emocional puede acelerarse sensiblemente.
   El elemento común a todas esas experiencias es la existencia de la conciencia fuera del cuerpo físico o del cerebro. Esa conciencia se expande al abandonar el cuerpo físico. Los colores y los sonidos son más vívidos.
El objetivo de nuestro viaje espiritual queda más claro. Se manifiesta nuestra naturaleza espiritual y en esos momentos comprendemos que somos seres inmortales de sabiduría, amor infinito y compasión.
Paradójicamente, durante esa separación aparente la conexión entre mente y cuerpo parece fortalecerse, o al menos da la impresión de que la controlamos un poco más. La curación se da cuando la mente, a través de su conciencia y su voluntad, envía energía a esas partes del cuerpo que necesitan reparaciones.

   Hace siglos que muchas culturas asiáticas, como la china, la japonesa o la coreana, reconocen las energías y corrientes curativas que fluyen por nuestros cuerpos. Han trabajado con esas energías e incluso estudiado las características del flujo de energía y de su intensidad. Los chinos llaman a esa energía chi o qi; los japoneses, ki. En esas culturas han surgido expertos en las conexiones mente-cuerpo, y he tenido la suerte de poder trabajar con algunos de ellos.



En dos ocasiones he tenido la oportunidad de provocar regresiones a médicos de la China continental. Los




dos eran, además, maestros del trabajo y la curación con energía.
  El primer médico fue objeto de un estudio en el Departamento de Física de la Universidad de Nueva York. La universidad me pidió que actuara de enlace, pues era médico y muy conocido en China, donde mis libros han sido éxitos de ventas.
  El médico chino no hablaba inglés, así que trabajamos con un intérprete. Tenía curiosidad por saber si mis técnicas se parecían a las del maestro con el que había estudiado de joven y me pidió que intentáramos una regresión. Entró en un estado hipnótico profundo y experimentó un interesante recuerdo de una vida anterior.

  Posteriormente anunció que nuestras técnicas eran en realidad muy parecidas, y me preguntó si yo había visto y experimentado sus escenas de otra vida, como si estuviéramos viendo la misma película juntos.



  -No -le respondí-. A veces tengo premoniciones sobre lo que va a pasar, pero no puedo ver realmente lo que pasa en la mente del paciente.



   -Es una pena -respondió a través del intérprete-. Mi maestro podía.
   En otra ocasión, una famosa médica china fue a verme a Miami y me mostró una potente curación Qi Gong.
A cambio solicitó una regresión a una vida anterior y accedí. Tampoco hablaba inglés, pero viajaba con un intérprete.
   Entró en un estado muy profundo. A los pocos minutos ya estaba recordando una escena de una vida anterior en San Francisco hacía más de cien años. Durante el recuerdo, se puso a hablar en inglés con soltura.
   El intérprete, todo un profesional, siguió trabajando como si tal cosa y empezó a traducir al chino. Le miré fijamente durante un instante y después le dije que no era necesario. La cara de sorpresa que puso daba idea de lo que acababa de deducir.

   Sabía que la doctora no sabía una palabra de inglés.



   El psicoanálisis y las psicoterapias de orientación psicoanalítica agonizan. Sus técnicas están anticuadas, son lentas y poco eficaces. Su lenguaje se ha quedado fosilizado. Ya no hay alma en el psicoanálisis, sólo estructuras áridas y monolíticas, sólo polvo. No puede llegar a suficiente gente, y en el caso de los pocos a los que llega, el enfoque gastado, exasperadamente lento, frío y distante de esas terapias no basta. En la terapia tradicional u neurosis sustituye a otra. Los buenos resultados se miden según el «funcionamiento» externo,na no según la paz y la alegría interiores. No se da transformación alguna del individuo o de la sociedad.
   El costo económico es evidente. La gente no puede permitirse las sesiones de cincuenta minutos entre cuatro y seis veces a la semana durante períodos que pueden ir de tres a quince años. La mayoría no puede permitirse ni ir una vez a la semana. Los seguros médicos tampoco son la solución en este caso, por sus limitaciones. Freud y sus discípulos hicieron importantes contribuciones para ayudarnos a comprender el funcionamiento de la mente, la existencia del inconsciente, la sexualidad infantil y el análisis de los sueños, pero el psicoanálisis no tiene raíces espirituales y no sirve para liberar la naturaleza espiritual de los seres humanos.
Puede que Freud no considerase sus teorías definitivas, pero para sus discípulos son dogmas de fe. Jung era un inconformista que se anticipó a su tiempo. Comprendía lo misterioso, lo espiritual, lo sobrenatural, pero le rodeaban personas ávidas de dogmas.
   Uno de los grandes errores del psicoanálisis y de la psicoterapia tradicional relacionada con él es el concepto de reparación del ego. El ego es el «yo», la función ejecutiva, la parte de nosotros que tiene que integrar y manejar la realidad del día a día. La mente es algo lógico, racional, que tiene que tomar decisiones, se sirve del pensamiento y de la memoria, prepara el futuro y se preocupa por él, y le da vueltas al pasado. Siempre estájuzgando, transmitiéndonos pensamientos, repasando los datos del pasado, diciéndonos cosas como «Pero imagínate que...» o «¿Y si...?». Por desgracia, la mayoría de los psicoterapeutas intenta constantemente reparar los egos lastimados. Para ellos, el ego queda dañado por unos padres críticos y que no funcionan
correctamente, por los traumas infantiles, por las limitaciones físicas ineludibles que tenemos de niños, etcétera. Esos terapeutas están siempre calmando, reparando o incluso hipertrofiando nuestro ego. Sin embargo, lo cierto es que tenemos que aprender a ir más allá del ego.
   ¡Pero seguro que nos desmoronamos! ¿Cómo podemos funcionar y sobrevivir sin que el ego, la mente diaria, lo controle todo? La respuesta es muy sencilla. Los terapeutas tradicionales se han quedado atascados en la ilusión de que el funcionamiento es el objetivo último, pero en realidad la paz y la alegría interiores son mucho más importantes. Si podemos ir reduciendo gradualmente esa preocupación por el funcionamiento y la adaptación a nuestra sociedad enferma, por adquirir cosas y preocuparnos por lo que pueden pensar los demás de nosotros, nuestra alegría interior empezará a crecer. La mente nos atrapa en el pasado y en el futuro. El ego, que se preocupa, analiza y piensa constantemente, nos impide estar de verdad en el presente, salir de la rutina asfixiante de los condicionamientos. ¿ Cómo podemos ver las cosas como existen de verdad en el presente cuando los condicionamientos y las concepciones del pasado, las ideas preconcebidas, asl ofuscaciones y los prejuicios se nos meten siempre de por medio? Tenemos que controlar ese ego para poder salvarnos, y salvar después nuestro mundo.

   El psicoanálisis es, en esencia, algo no espiritual. Es una disciplina estéril. No enseña nada sobre la inmortalidad, la supervivencia del alma tras la muerte física, los auténticos valores de la vida. No llega hasta las preguntas y los temas que de verdad importan. Cuando funciona, es porque el terapeuta conecta con el



paciente a un nivel de verdadero afecto, compasivo. Lo que cura es relación.
   La psiquiatría biológica tampoco llega hasta lo importante. Los nuevos medicamentos para el tratamiento de la depresión, de los cambios de humor y de los estados psicóticos son un medio para lograr un fin, pero no el fin en sí. Hay demasiados psiquiatras que recetan medicamentos y luego se cruzan de brazos. Eso supone una pérdida tremenda. Los medicamentos pueden ayudar a hacer accesible al paciente la terapia psicoespiritual que tiene que darse a continuación, pero prescindir de ella es pasar por alto toda la esencia del tratamiento.
   Además, la mayoría de los cientos de libros de autoayuda que hay publicados comporta problemas. Ojalá la terapia fuera tan sencilla, como ponerse una inyección, pero no lo es. Alcanzar un estado de dicha, satisfacción y alegría es difícil. Mantenerlo, una vez alcanzado, es aún más complicado.
   Quedarse fuera de la rutina asfixiante no es nada fácil. Buscar en el interior de uno, comprenderse de verdad, fomentar la objetividad y la perspectiva son tareas difíciles que requieren paciencia y mucha práctica. El viaje es arduo y largo, pero vale la pena de principio a fin. Para ser feliz de verdad hay que comprender la vida y la muerte y tener una naturaleza afectuosa, indulgente, espiritual. La introspección, la meditación, la práctica del amor, la bondad y la caridad son algunos de los pasos que hay que dar en ese camino. Perdonarse a uno mismo, perdonar a los demás, practicar la no violencia y hacer buenas acciones, trabajar para eliminar la rabia, el miedo la codicia, el egocentrismo y el falso orgullo son otros
   Muchos terapeutas se niegan a considerar la utilización de técnicas de regresión, sobre todo la regresión a vidas pasadas. Como han documentado repetidamente muchos médicos, suelen darse mejorías, remisiones y curas psicológicas y físicas con una rapidez espectacular. Da igual que se haga una sesión o diez, los resultados de la terapia de regresión son duraderos y cambian la vida del paciente. El crecimiento espiritual, la sabiduría y la paz interior suelen acompañar a la mejoría clínica.
   Creo que hay dos motivos principales por los que quienes mandan en la medicina y en la psicoterapéutica son reacios a evaluar, y mucho menos a aceptar, estos enfoques relativamente rápidos, económicos y seguros.
El primer motivo es el miedo. El segundo es económico.
   Todos sabemos que el miedo a lo desconocido cierra la mente de la gente, que no está dispuesta a correr riesgos razonables, a intentar algo nuevo. Los terapeutas que tienen miedo a aprender nuevas técnicas, a pesar de su mayor eficacia, economía y velocidad, les hacen un flaco favor a sus pacientes y también se lo hacen a sí mismos. Por culpa del miedo, su instinto de ayudar a los demás queda distorsionado. Cabe preguntarse por qué tienen miedo.
   Los motivos económicos se deben a la rapidez de los resultados y a la naturaleza duradera de las curas. Por muy espeluznante que resulte reducir la salud mental a un negocio, es cierto que si hay menos sesiones y un menor porcentaje de recaídas, los ingresos serán menores.
   La alegría y la felicidad que la práctica de la psicoterapia espiritual puede aportar a los terapeutas y a sus pacientes compensa con creces esas preocupaciones y esos miedos.
   Como ya he dicho, las técnicas curativas holísticas y complementarias están extendiéndose por el establishment médico, dando un nuevo estímulo al mundo de la sanidad. Las técnicas quiroprácticas, la hipnoterapia, la acupuntura, la medicina naturista, la bioenergética, la meditación, el yoga, el masaje y muchas otras modalidades curativas tienen un alcance cada vez mayor. Con el tiempo, una combinación equilibrada de modelos médicos tradicionales y de un enfoque complementario permitirá a los profesionales de la sanidadcurar a la persona como un todo, su cuerpo, su mente y su espíritu.
   Esta brisa estimulante no es un huracán que se lleva consigo lo viejo, simplemente. Hay que establecer una armonía entre las técnicas tradicionales y holísticas para formular un programa personalizado que se base en los síntomas y las necesidades de cada paciente.

  


 Si las personas que se dedican a curarnos, sea con la medicinal tradicional o no, están abiertas a las «otras» técnicas, si practican las artes curativas con compasión, habilidad y conciencia y, 10 que es más importante, si saben tratar el espíritu además del cuerpo, disfrutaremos realmente de una óptima salud 
FUENTE: http://www.elmistico.com.ar/descarga/brianweiss/El_Mensaje_de_los_Sabios/las_personas_que_curan10.htm#.URuf2pE3GSo

sábado, 9 de febrero de 2013

Estar sentado mata

                  

Estar sentado mata
Publicado por MIND CONTROL el febrero 7, 2013 a las 12:51pm
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Estar sentado mata

¿Qué cree usted que causa más muertes en nuestra sociedad? Más que el tabaco, la contaminación, la delincuencia, los suicidios y los accidentes de tráfico…

¡Estar sentado!

Ya sea frente a la pantalla del ordenador, de la televisión, ante el plato, en el coche o en el sofá, su cuerpo sufre ... y su esperanza de vida disminuye. Y el fenómeno se está convirtiendo en una epidemia con la generalización de los ordenadores en el trabajo.

La introducción de la informática en nuestras oficinas, nuestros hogares, los lugares públicos e incluso en los medios de transporte, ha supuesto aumentos de la productividad fabulosos. Sin embargo, ahora nos damos cuenta de que estos beneficios corren el riesgo de ser anulados o incluso superados por la catástrofe de salud pública a gran escala que resulta de nuestra nueva forma de "trabajar": sentados en una silla durante ocho horas al día, o incluso más.

Enfermedades del corazón, diabetes, obesidad e incluso cáncer, los efectos perjudiciales sobre nuestra salud que trae consigo pasarse el día sentado están superando las peores expectativas de los médicos.

Incluso el sector sanitario también está siendo arrasado por esta epidemia. Si bien los médicos y las enfermeras tienen por lo general su dosis diaria de caminar, cientos de miles de secretarias y personal de la administración médica están todo el día sentados. Y las consecuencias, como verá, son aterradoras.

La peor amenaza para el hombre moderno

Recolectando bayas salvajes, trabajando en los campos, cazando u ocupándose de las tareas domésticas… en otros tiempos, la mayor parte de nuestras vidas transcurría de pie. Pero con la llegada de la máquina de escribir, la televisión y, finalmente, del ordenador, hoy pasamos más tiempo sentados que nunca antes en la historia de la humanidad: 9,3 horas al día, es decir, más que en nuestra cama (7,22 horas diarias). Y una gran parte de ese tiempo que estamos sentados lo pasamos delante de la televisión: algo más de cuatro horas al día de media en 2012. (1) (2)

Nuestros cuerpos no fueron “diseñados” para esto. Y sus dramáticas consecuencias empiezan a manifestarse.

Riesgo de muerte: + 40%

Si usted pasa más de 6 horas al día sentado, su riesgo de morir en los próximos 15 años es un 40% mayor que el de alguien que se sienta menos de 3 horas al día. Y esto es así independientemente de que usted haga o no deporte.

En nuestra sociedad, aparte de dormir, una persona pasa por término medio 9,3 horas sentada, tumbada o medio tumbada, casi 7 horas realizando actividades físicas de baja intensidad, de pie o caminando, y algo más de media hora realizando una actividad física de fuerte intensidad (corriendo, haciendo deporte).

La primera consecuencia para nuestra salud es, obviamente, la obesidad: entre 1980 y 2000, el tiempo que dedicamos a hacer deporte no ha variado, sigue siendo el mismo; sin embargo, el tiempo que pasamos sentados ha aumentado en un 8%. En cuanto a la tasa de obesidad, se ha duplicado.

Se explica por el hecho de que estar sentado no supone prácticamente ningún consumo energético. Fíjese en el consumo que suponen las siguientes actividades en comparación con estar simplemente sentado:

Usted consume un 10% más calorías simplemente estando de pié.

Usted consume un 15% más calorías al masticar chicle.

Usted consume un 150% más calorías al caminar.

Usted consume un 220% más calorías al subir escaleras.

Pero los efectos negativos sobre su salud de estar sentado no sólo se manifiestan a largo plazo. Su cuerpo comienza a desestructurarse tan pronto como se sienta.

Cómo le destruye el estar sentado

Tan pronto como usted se sienta:

La actividad eléctrica en las piernas se detiene.

Su consumo de energía baja a 1 caloría por minuto.

Las enzimas que ayudan a descomponer las moléculas de grasa disminuyen un 90%.

Después de dos horas:

Su nivel de colesterol HDL, lo que muchos médicos llaman “colesterol bueno”, disminuye en un 20%.

Después de 24 horas de total sedentarismo:

La eficacia de la insulina disminuye en un 24% y aumenta el riesgo de diabetes.

En las personas que hacen trabajo de oficina o cualquier otro que implique estar sentado, el riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular se multiplica por dos.

Cómo salir de su silla vivo

Para la mayoría de nosotros, estar en una mesa delante de un ordenador 8 horas al día es inevitable.

Y los 30 minutos de ejercicio diario recomendado no compensan las ocho horas sentado. Por lo tanto, en el trabajo tendrá que poner en marcha pequeños gestos como los siguientes:

Si tiene un teléfono fijo inalámbrico, o cuando hable por el móvil, aproveche para caminar por la oficina.

Siempre utilice las escaleras en vez del ascensor.

Si tiene una reunión con otra persona en la que no va a ser imprescindible tomar notas, ¿por qué no proponer a su colega pasear mientras hablan? Además de los beneficios para su salud, caminar permite hablar estando lado a lado en lugar de frente a frente, lo que facilita la comunicación. Se crean lazos de confianza, se favorece la sinceridad, la reflexión y la claridad al exponer, al estar el cerebro mejor oxigenado.

Si va a comer fuera de la oficina, aproveche para ir dando un paseo. Si escoge un lugar que está algo más alejando, el paseo será más largo.

No se limite a estirar el brazo o arrastrar la silla para alcanzar algo que está un poco alejado. ¡Levántese y ande!

Por muy concentrado que esté realizando un trabajo, oblíguese a levantarse cada hora y media.

Aprenda a realizar sencillos ejercicios que pueden hacerse incluso en la misma silla (de movilidad, flexibilidad y respiración), que añadirán algo de movimiento a su jornada de trabajo. Incluso hágase con una pelota antiestrés para mover las manos de vez en cuando.

Si va al trabajo en transporte público y hace buen día, bájese una parada antes del autobús o del metro y vaya andando el resto hasta su destino. Y si va en coche, aparque un poco lejos de su oficina.

Opte por acercarse hasta la mesa de su compañero y hablar en persona en lugar de tantos e-mails.

Plantéese organizar con los compañeros de trabajo alguna actividad deportiva común. Además de hacer ejercicio, servirá para estrechar lazos entre colegas y hacer equipo.

Y por encima de todo… ¡apague esa tele!

Las personas que pasan tres horas o más al día mirando la televisión tienen un 64% más de riesgo de morir por un problema cardíaco.

Y atención a esta terrible noticia: entre las personas que ven la televisión tres horas al día o más, el nivel de sobrepeso y obesidad es exactamente el mismo, tanto si hacen deporte como si no lo hacen.

Así que ya sabe: levántese del sofá. Cada hora adicional que pasa viendo la televisión aumenta el riesgo de muerte en un 11%.

¿Tiene algún otro consejo para "sobrevivir" a todo un día sentado en la oficina? Le invito a dejar un comentario en nuestra web, o enviar un e-mail a tenersalud@saludnutricionbienestar.com

¡A su salud!
http://stopsecrets.ning.com/profiles/blogs/estar-sentado-mata

sábado, 2 de febrero de 2013

“Tus Celulas escuchan lo que Piensas” Resumen por Leo Heart.


                     

“Tus Celulas escuchan lo que Piensas” Resumen por Leo Heart.

“La Salud es nuestro estado Natural”

Recuerda que cada sistema de tu organismo es a su vez parte de un sistema mayor… Por lo mismo cada célula en tu cuerpo, independientemente de que tipo sea, se entera de lo que ocurre con las demás.

Es por esto que tus pensamientos y emociones son escuchados y percibidos por cada una de estas células… Más aun las células de tu Sistema Inmunológico están en constante atención de las imágenes, ideas, sensaciones y emociones que experimentas…

Si tus pensamientos te llevan a experimentar temor, angustia, inseguridad… vibran en una frecuencia que inevitablemente perciben tus células inmunológicas… y ¿cual crees que es el resultado que vibren en dicha frecuencia?

Lo que ocurre es que la increíble Farmacia Interna que existe en tu cuerpo no puede procesar y administrar de manera correcta el “Antibiótico… Analgésico” o la sustancia necesaria para combatir esa enfermedad…

Realmente nuestras células están constantemente escuchando nuestros pensamientos y percibiendo nuestros sentimientos.

No permitas que esos pensamientos y emociones interfieran con tu curación… En nuestro organismo esta la cura para cualquier enfermedad…

Este conocimiento nos permite pasar a otra etapa de la Medicina, conocida como PsicoNeuroInmunologia (PNI) que estudia la interacción entre los procesos psíquicos, el Sistema Nervioso, el Sistema Inmunológico y el Sistema Endocrino del cuerpo humano.

La frase: “La Salud es nuestro estado Natural…”

No solo es un concepto abstracto, es un hecho fisiológico. Nuestro organismo cuenta con un mecanismo de AUTOCURACIÓN, mediante el cual produce en la dosis y en el momento adecuado el “antibiótico, el inmunomodulador, el antidepresivo, el analgésico” o cualquier sustancia o tejido que se requiera para contrarrestar una enfermedad o daño que haya sufrido el organismo.

Nacemos con este mecanismo de Autocuración, sin embargo las creencias, las ideas, la educación que presenta la sociedad, provoca que estemos inmersos en una “Hipnosis colectiva” en la cual creemos que la Enfermedad es un estado “normal” de la historia vital del Ser Humano.

Ahora quisiera proponerles otro modelo para entender la dualidad Salud-Enfermedad.

Y para esto podemos hablar sobre ejemplos comunes de cómo nos enfermamos.

Nos han vendido… Y reitero “vendido” que es normal estar enfermos, por ejemplo si comenzamos a sentir dolor de cabeza, nos lagrimean los ojos y tenemos flujo nasal, es porque ya tenemos gripe y tenemos que asistir al medico o peor aún comprar el Antigripal de moda que anuncian tan vistosamente en la televisión… Cuando el cuerpo puede estar reaccionando a nuestro favor para expulsar algún agente físico que esta irritando la mucosa nasal… Más aún quien de ustedes no ha experimentado lo siguiente: “en la oficina estornuda un compañero de trabajo y en seguida comienzan todos también a estornudar y peor aún hay quien dice “YA ME PEGO LA GRIPE”, cuando el Periodo de Incubación de la gripe es de 2 a 4 días… ¿TE DAS CUENTA DE QUE MENSAJES LE ESTAS MANDANDO A LAS CELULAS DE TU CUERPO?… y recuerda que ellas están en constante atención de las imágenes, pensamientos, palabras y sentimientos… Les estas diciendo “YA ESTOY ENFERMO”… y de manera increíble, automáticamente cada célula de tu cuerpo vibra ante tal afirmación y comienza a correr un torrente de sustancias toxicas por todo el organismo… ¿Cuál crees que sea la consecuencia de tal afirmación? Así es, llegas a tu casa del trabajo y en verdad ya la gripe comenzó a desarrollarse en tu organismo. Cuando tu cuerpo de forma automatizada pudo combatir esa infección sin ningún problema, ya que tiene las células y sustancias especializadas para ello.



Ahora imagínate por un momento que sucede cuando en lugar de una gripe, a una persona de manera imprevista le dicen “TIENES CANCER”, casi es posible ver como la vida se escapa literalmente del cuerpo de esa persona. Torrentes de toxinas recorren su cuerpo en ese preciso instante, mas aún todo su Sistema Inmunológico se estremece y deja de producir lo necesario para su Autocuración.

Y las células neoplásicas (cancerígenas) tienen el campo abierto para su proliferación.

Estos son algunos ejemplos de cómo nuestro cuerpo reacciona ante nuestros pensamientos, palabras, imágenes mentales y sobre todo ante nuestras emociones…

Ahora se estarán preguntando ¿Qué hago para que mi cuerpo no se vea afectado de esta forma?

Veamos un caso de como la relación Mente-Cuerpo es fundamental en el proceso de Autocuración del que hemos hablado anteriormente:

“Tina mujer joven que se veía vigorosa, muy inteligente y atractiva; necesitaba un examen físico como requisito para una solicitud de trabajo.

Mientras establecía su historia clínica, descubrí que a esta paciente se le había diagnosticado, alguna vez, un linfoma de Hodgkin o cáncer de las glándulas linfáticas. Se le había recomendado que recibiera tratamiento en un prominente hospital docente, que estaba asociado con una famosa escuela médica en el área de Boston. Ahí recibió su primera serie de quimioterapia.

El cáncer estaba extremadamente avanzado, y se le había clasificado como estado IV-B, lo que significaba que ya había invadido la médula ósea.

La paciente sufría los efectos secundarios de la quimioterapia, y eran tan debilitantes que decidió no terminar la serie completa del tratamiento. Sus padres eran médicos; por consiguiente, ella se encontraba bajo mucha presión por parte de toda su familia para que continuara el tratamiento.



En lugar de ceder a dicha presión, salió del país para vivir en un pequeño pueblo europeo por un año. Ahí practicó sola las sencillas técnicas de visualización (en una técnica, se pide a los pacientes que visualicen su enfermedad, su tratamiento y las defensas de su organismo, entre otras) propuestas por el doctor Simonton, después de haber leído mucho sobre ellas. Un año más tarde regresó a Boston. Se dio cuenta de que los nódulos linfáticos inflamados y las masas anormales de varias partes de su cuerpo habían disminuido de tamaño.



Cuando se le examinó otra vez en la clínica para casos de cáncer en donde se le había atendido previamente, todos los médicos estaban muy sorprendidos al no encontrar ni siquiera alguna evidencia de que esta paciente tuviera cáncer.



Le preguntaron qué clase de quimioterapia había estado recibiendo y en dónde. Cuando les dijo que no había seguido ningún tratamiento médico típico, sino que había estado practicando la técnica Simonton, completamente sola, la reacción de los doctores fue la típica de la medicina institucionalizada: Le dijeron que a su recuperación se le conocía como “remisión espontánea”; pero no la discutieron ni lo trataron de averiguar con ella y ni siquiera le explicaron lo que quería decir.



Para ellos el término mismo de remisión espontánea les permitía borrar de su mente el fenómeno. Como muchos otros científicos y médicos, tenían una mente cerrada.



El hecho real era que la paciente había estado practicando una técnica definitiva, y en su mente, por lo menos, había una relación de causa y efecto entre la técnica y los resultados clínicos que siguieron…



Hemos visto ya que las células cancerosas, en su inútil y torpe multiplicación, han perdido contacto con su inteligencia básica, con la habilidad, a nivel genético, que debe regular una división celular adecuada. De algún modo, estas técnicas mentales restauran la inteligencia al operar desde la conciencia de la mente. Es una inteligencia dentro de nuestro cuerpo que se comunica con otra y la normaliza. Lo que parece muy prometedor es que la curación surge dentro del paciente, aprovechando la conexión mente cuerpo…”

Expongamos muy brevemente algo de esta técnica que nos demuestra nuevamente la importancia de la relación Mente-Cuerpo en el proceso de Autocuración.



El Dr. Carl Simonton menciona que las imágenes mentales potencialmente efectivas suelen contener ciertos rasgos en común:

• Las células del cáncer son débiles y están confusas.

• El tratamiento es fuerte y poderoso.

• La células sanas no tienen dificultad para reparar los pequeños deterioros de pudiera causar el tratamiento.

• El ejército de leucocitos es enorme y supera a las células del cáncer.

• Los leucocitos son agresivos, guerreros, rápidos en la búsqueda y destrucción de las células del cáncer.

• Las células cancerosas muertas son eliminadas del cuerpo y de forma natural.

• Al final del proceso, hay que representarse en perfecto estado de salud.

• Visualizar la consecución de las metas en la vida.

Estructura de la Terapia:

El tratamiento psicológico tiene una duración aproximada de seis semanas, durante las cuales se procurará la repetición de los ejercicios al menos tres veces diarias y con la recomendación del uso relajación y visualización de forma indefinida…

“Si llega un punto en que el paciente no muestra signos de cáncer puede comenzar a usar las imágenes mentales para que realicen una función de vigilancia y continúe visualizándose sano y libre de enfermedad”

El primer paso hacia el camino de recuperación de la salud es la comprensión del modo en que nuestras creencias y emociones han contribuido a la enfermedad; el paso siguiente es encontrar la forma de influir en dichas creencias como apoyo al tratamiento; la piedra angular para llevar a cabo esta tarea es el uso de relajación-visualización, ya que ambas herramientas tienen múltiples usos y beneficios para los enfermos de cáncer.

En un segundo libro “Sanar es un viaje”, el Dr. Carl Simonton, ideó un plan de dos años para recuperar la salud, para ello, la visualización sigue siendo fundamental. Elabora en éste, cinco meditaciones como parte del trabajo hacia la recuperación:

1) meditación para cambiar las creencias sobre el cáncer

2) meditación para desarrollar la confianza

3) meditación para mejorar la comunicación con su sabiduría interior

4) meditación cómo forma de aumentar su seguridad mediante el trabajo con el dolor

5) meditación de cómo aumentar su energía para recuperarse disminuyendo el miedo a la muerte.

Hasta este punto hemos hablado de la inevitable relación entre la Mente y el Cuerpo en relación al proceso de Autocuración y en la generación de Salud.

Propusimos distintos ejemplos de cómo nuestros Pensamientos, nuestras Emociones, nuestros Recuerdos influyen de manera fundamental sobre la fisiología de nuestro organismo para Sanar, así como para generar las distintas enfermedades que desarrollamos.

Evidentemente existen diversos factores y agentes físicos, químicos, biológicos, etc., a los que estamos expuestos que son productores de enfermedades y deterioro de nuestro organismo… ¿Pero hasta que grado estas permitiendo que tu Sistema Inmunológico no funcione de manera precisa para generar las sustancias o anticuerpos necesarios para defenderte de estos agentes externos?

Las experiencias cotidianas que vivimos las metabolizamos en el organismo y generan una bioquímica específica. Si la experiencia es percibida como agradable o satisfactoria puede estimular al sistema inmunológico en nuestro beneficio.

Sin embargo si la experiencia es aterradora o de sufrimiento, ¿Qué crees que sucede con tu Sistema Inmunológico?… ¡Efectivamente! Cada célula de tu cuerpo reciente esa información… Recuerda que todas las células de tu organismo están “escuchando” constantemente tus pensamientos y percibiendo tus emociones.

Revisemos un interesante estudio de cómo nuestras experiencias vividas influyen definitivamente sobre nuestra bioquímica, sobre el envejecimiento celular, en definitivo sobre nuestra SALUD:

** En 1985 la Dra. Ellen Langer, psicóloga y profesora de la Univesidad de Harvard, publicó un aviso en el Boston Globe para 100 personas mayores de 70 años, a quienes llevaría fuera de Boston, a un monasterio para realizar un experimento.

Durante diez días iban a pretender que estaban 30 años atrás. Todas las personas debían tener más de 70 años y por diez días pretenderían que estaban viviendo treinta años antes, en los años 50´s.

Ya se había terminado la guerra y tenían todos los diarios, las revistas “Life” que en esa época eran muy populares, había fotos y postales, posters, música de los años 50´s, artículos de diarios de los años 50´s, ropa con la moda de esa época. Todo era esos años, y se hablaba sólo en tiempo presente.

En otra parte del monasterio, otro grupo de 100 personas mayores de 70 años, también habla de los años 50´s pero en tiempo pasado. Todos piensan y ponen su atención en los años 50´s, pero con la única diferencia que un grupo habla de y lo revive en el tiempo presente y el otro grupo está pensando y hablando de él, en tiempo pasado.

Después de tres días, sacó algunas fotos y las mostró a observadores independientes; les preguntó ¿quiénes eran más jóvenes? y en la mayoría de los casos, decían que las fotos eran de unos diez años atrás o que esa persona tenía diez años menos. Después, se puso a medir la audición, la visión, la presión sanguínea, en total terminó midiendo 100 parámetros biológicos distintos de envejecimiento (bio-marcadores de envejecimiento), incluyendo respuestas inmunológicas, nutritivas, y todas se habían revertido por lo menos unos veinte años, en menos de diez días.

Ella había revertido sus edades biológicas más de veinte años en menos de diez días. Los llevó de vuelta a sus hogares el viernes por la tarde y el lunes ya estaban nuevamente donde habían comenzado **

Este estudio es una muestra más de cómo la forma en como “procesamos” las experiencias, los pensamientos, los recuerdos, que vivimos a diario, tendrán una influencia constante en nuestra Salud.

No quiere decir que tenemos que apartarnos del mundo y pretender vivir 20 ó 30 años en el pasado. Pero si nos informa de cómo los Bio-marcadores del envejecimiento se revirtieron hasta 20 años con el hecho de re-vivir una serie de experiencias agradables.

¿Por qué no comenzar a vivirlas desde ahora????

Aun cuando en la actualidad existen diversas pruebas fehacientes de cómo “la Consciencia se transforma en la Bioquímica del cuerpo”, aún existen profesionales de la salud que desafortunadamente no consideran esta dualidad para sus tratamientos.

Es por eso que deseamos exponerles situaciones concretas de cómo nuestros pensamientos, emociones, recuerdos y experiencias crean constantemente las reacciones fisiológicas en cada una de nuestras células.

A quienes nos dedicamos al campo de la Salud, se nos enseña que la bioquímica del cerebro es la que crea nuestros pensamientos, emociones, deseos. Sin embargo quisiera proponerles otro modelo con el que podamos comprender como la Consciencia crea la bioquímica, lo que a su vez influye directamente sobre nuestro organismo.

Tengo que mencionar que este modelo no es nuevo, viene desarrollándose desde las culturas antiguas por ejemplo con el sistema de medicina de la India, el “Ayurveda”.

Hablemos de dos casos en donde algo inmaterial como lo es la consciencia, los pensamientos, los sentimientos se transforman en algo material, en este caso una sustancia química, anticuerpos ó tejidos:

Caso 1

** Investigadores de la Universidad de Miami, en la que se estudiaban niños prematuros en la Sala de Terapia Intensiva del Hospital dicha Universidad, colocaron a dos grupos de bebés prematuros, en cunas cerradas con pequeños orificios (incubadora) y con cada uno de los grupos un investigador. Tres veces al día, éste pasaba su brazo por la ventana y acariciaba a los bebes prematuros. Se le llamaba “estimulación kinestésica”.

Se encontró, que en el grupo donde se realizaba este tipo de estimulación, el bebé prematuro aumentaba en 40% más su peso, a diferencia de los que no recibían este tipo de estimulo. **

Caso 2

** Otro caso es el de un estudio realizado en la Universidad Estatal de Ohio que consistía en analizar el metabolismo del Colesterol en los conejos, en el cual administraban a los conejos dietas muy altas en grasas, al cabo de un tiempo comprobaron la elevación de los niveles de Colesterol y Arteriosclerosis (endurecimiento de las arterias).

Asombrosamente descubrieron que un grupo de conejos no desarrollaban el mismo nivel de arteriosclerosis o hiperlipidemia aunque tuvieran la misma dieta que el otro grupo de conejos que si las desarrollaba. De hecho se detectaba un 60% menos en la incidencia de hiperlipidemia y sus complicaciones en los conejos de ese grupo.

Los científicos no sabían porque se daba esa diferencia, hasta que alguien descubrió que el encargado de darle de comer a ese grupo de conejos, en lugar de arrojarles la comida les sacaba de la jaula los acariciaba y les hablaba cariñosamente.

Como consecuencia de esta experiencia los conejos transferían el Colesterol por una vía metabólica totalmente diferente. >>

Ejemplos concretos de cómo el organismo y específicamente cada célula “escucha, percibe y reciente” cada idea, pensamiento y emoción a cada instante de nuestras vidas.

Entonces ¿que necesitamos hacer para ayudar y apoyar a nuestro organismo en el proceso de Autocuración?… Obviamente el tener una actitud positiva ante la vida es muy importante, sin embargo no es lo único. Por lo mismo un paso fundamental en la curación de cualquier enfermedad o condición, sea orgánica, psicológica o emocional, es cambiar la idea, el paradigma con el que vemos y entendemos la dualidad: SALUD – ENFERMEDAD…

“La Salud es nuestro estado Natural”

Escrito por: Leo Heart

psico_tx@yahoo.com.mx

Algunas Referencias:

* “Como crear Salud” Dr. Deepak Chopra.

* “Getting Well Again”. Simonton C, Matthews-Simonton S, Creighton JL.

* “El uso de la visualización en el tratamiento psicológico de enfermos de cáncer”. PsicoOncología. María Valiente.
http://hermandadblanca.org/2013/01/20/tus-celulas-escuchan-lo-que-piensas-resumen-por-leo-heart/

viernes, 1 de febrero de 2013

¿El universo es un cerebro gigante?




¿El universo es un cerebro gigante?

Por Luz Guerrero, Guía de About.com enero 26, 2013

Hace tiempo los científicos notaron una similitud visual entre las estructuras del universo y del cerebro. Un estudio nuevo revela que también siguen los mismos patrones de crecimiento.

El estudio, publicado en Scientific Reports, examina el proceso de formación de diferentes redes complejas. Mediante modelos basados en los conocimientos actuales sobre el universo y las redes complejas comunes (por ejemplo el cerebro y las redes sociales), descubre que todas se desarrollan de una manera similar. Sin importar su tamaño o su razón de ser, el cerebro, el universo y las otras redes complejas se forman y crecen siguiendo el mismo patrón geométrico.

¿Entonces el universo es un cerebro gigante? Aunque sea tentador interpretarlo así (y el internet se llena rápidamente con tales afirmaciones), los autores del estudio no implican eso de ninguna manera. Lo que sí implican es que puede haber una ley física desconocida que gobierna la formación y crecimiento de redes en general - sea la conexión de neuronas en el cerebro, el desarrollo de redes sociales o la formación del universo - y comprender los detalles de esta ley sería un avance con muchas aplicaciones para la ciencia y la tecnología.
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