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miércoles, 25 de marzo de 2015

Problemas familiares y enfermedades: cura tus relaciones y recupera la salud

Publicado por: Eva (Redactora GHB) en Terapias alternativas 25 marzo, 2015 0




Si te enojas, desesperas o te duele algo que hace un amigo, vecino, vendedor, etc., puedes quizá optar por alejarte y listo. Pero, si tu hijo, pareja o parientes son quienes te frustran, irritan o los que te ponen los pelos de punta, ¿qué haces? ¿te alejas?

Tener problemas familiares es una de las cuestiones que más puede afectar la salud, pues los parientes suelen ser en la mayoria de los casos nuestras relaciones más cercanas y frecuentes. Y si en la familia se mueven emociones como enojo, decepción, tristeza, amargura, etc., y no sabemos muy bien como solucionarlo, entonces podemos empezar a generar mucha tensión, inconformidad, y todo tipo de actitudes quiza muy forzadas o poco sinceras para poder convivir de la forma más amable u armónica con ellos.

Veamos algunos casos habituales de problemas familiares. Por ejemplo:

Si no te gusta como algún familiar te habla o trata, puedes pensar cosas como:

“Déjalo pasar” o “Me irrita que me grite pero mejor no armo lio y me callo …”, etc.

O aveces también se puede desahogar lo que se siente, y vienen los gritos, reclamos, discuciones, exigencias, etc.

Sin embargo, ya sea frustrar el enojo o desahogarlo con quien sentimos es el responsable, puede causarnos verdadero estrés sobre todo si esto frecuente y prolongado, y el organismo, al estar constantemente a la defensiva o con severos sentimiento de rechazo o insatisfacción, tratando de mantener, arreglar o componer situaciones que ya no nos satisfacen, puede empezara a deteriorarse en verdad.

Además en la familia también puede haber otro tipo de cuestiones más complejas y profundas, como cuando se vive, por ejemplo, la traición, la mentira o el abuso, ya sea emocional o físico. Y si el familiar que agredió, mintió o traicionó esta cerca de nosotros a menudo, no será cosa fácil poder dominar lo que se siente.

Sera difícil no sentir enojo, rechazo, violencia o distancia emocional con esas personas. Y, si, a esto le sumamos que en algunas familias se mueve cierto tipo de educación, como:

“No demuestres que estas triste”

“Debes ayudarlo, es tu hermano, tu tío, tu prima, etc.”

“No dejes que te saque de control”

“No te quejes”

“No seas celoso”

“Se buen niño, buena niña, y no pidas nada”

“No debes tener envidia”

“No le digas eso porque se enojará”

“No les digas tus logros porque pensaran que eres presumido”

Entonces la presión dentro del cuerpo puede crecer mucho y llegar a ser en verdad agotadora y desgastante. Estar bajo esta tensión constante, e intentar ser algo que no somos, y tener que sentir cosas que no sentimos, y no poder expresar ni dejar fluir lo que sentimos, acabará poco a poco enfermando al cuerpo, quien estará contenido y muy limitado a las circunstancias externas que ya no se desean o no se sabe como transformarlas.

La resignación o el tratar de servir, complacer o poner antes a los demás, es un control excesivo de nuestra personalidad, y esta contención de emocional a la larga causara profunda depresión y tristeza, sentimientos de confusión, apatía, etc., así como sentimientos de irrealización y una larga lista de enfermedades derivadas de esto.

Muchas personas se sienten obligadas a dar y servir y son capaces de anularse ellas mismas en favor de la familia, la cual, además, puede ser en ocasiones muy exigente y demandante. Esto es un problema familiar muy común.

¿Cómo lidiar con los problemas familiares?

Cuando los problemas familiares son problemas de comunicación o de enojos pequeños y ordinarios, se puede empezar por estas claves:

No niegues lo que sientes. Aprende a reconocer lo que te enfada y quieres realmente, y a ser sincero y honesto contigo. Olvídate un poco de dar explicaciones a los demás y olvídate un poco más de lo que te enseñaron porque, aunque tus padres o quienes te criaron lo hicieron con la mejor intensión, pueden ser valores que ya no te estén sirviendo para crecer.

Reconoce que si se vale enojar, tener celos, tener envidia y sentir incluso violencia. Todo esto es muy normal y es parte del crecimiento, permitirse sentir emociones espontáneamente. Y esto no significa que le empieces a gritar a todos lo que sientes. No. Significa que empiezas a comprender que se vale sentir, pero que las emociones son una responsabilidad tuya, y quien debe aprender de ellas eres tu primero.

Así que apunta lo que sientes, no lo juzgues, y desahógalo en un lugar donde estés tu, a solas. Trata de no contestar ni tratar de arreglar nada antes de que no hayas desahogado y comprendido el mensaje de lo que sientes.

Las emociones son responsabilidad tuya. En realidad nadie te puede hacer enojar. Uno se enoja porque tiene algo que aprender. El enojo es realmente una debilidad, no es una fortaleza. Si algo te enfada, trabaja esto contigo, no con los demás. Sabe que es muy complejo y una tarea muy ardua tratar de cambiar a los demás. Te cansarás y frustrarás a menudo. Si algo no te gusta de tu familia, empieza por cambiar tu, y ya verás los resultados.

¿Y qué tienes que aprender de lo que te enfada o causa dolor? Bueno. La respuesta puede ser profunda y puede depender de cada situación. Pero, por lo general, lo que más tenemos que aprender de lo que nos irrita o duele es a darnos lo que más sentimos nos falta, y a no darnos o no hacer lo que sentimos no nos gusta o desagrada de los demás.

Por ejemplo: si no te gusta que un familiar trate a los niños con castigos y amenazas, o que te grite o sea indiferente, o que abuse de ti, quizá lo que tengas que aprender es a no tratarte tu así. A veces no notamos la forma en cómo nos tratamos, y queremos enseñar a los otros a tratarnos de cierta forma cuando nosotros no lo hemos entendido ni las hacemos con nosotros. Observa si no eres indiferente contigo, o te hablas o tratas severamente, y no lo notas. Recuerda una clave: tus familares te trataran de una forma muy semejante a como tu te tratas.

Siempre que desees hacer algo, piensa primero en ti. Muchas veces tomamos en cuenta a todos en la familia y nos dejamos al último. Esto en realidad no es algo, digamos, malo, pero si lo haces a menudo te empezaras a frustrar, a hacer sentir mal, y poco a poco quizá vayas generando sentimientos de irritación o de fuerte contención. Evita pensar que eres egoista por no tener primero en cuenta a la familia. Sólo recuerda que, si tu estas bien, todos los demás lo estarán.

Aprende a poner límites: hay quienes en verdad no saben decir que no y se sienten muy comprometidos con los asuntos familiares o, sienten que deben ser el apoyo de la familia, o que son el alma de la fiesta, o que sin ellos hay desarmonía. Es muy importante que observes cuando te estás sintiendo importante a través de la familia, porque a veces alimentamos nuestro sentido de importancia pensando cosas que, a final de cuentas, nos causan más distancia con nosotros.

No trates de mantener siempre a todos unidos, porque muchas veces la desunión ayuda a crecer nuevas actitudes y formas más grandiosas de ver la vida, y es algo que no siempre podemos hacer con los demás, sobre todo con las personas que nos conocen mucho y ya tienen cierta idea de como somos y lo que pensamos. A veces cuesta crecer con los familiares porque quizá los demás no querrán que nosotros cambiemos o seamos lo que de una nueva forma, porque de algún modo están esperando que nosotros siempre seamos iguales.

A veces, es bueno alejarse un rato de quienes sentimos nos frustran o nos provocan mucho enojo. El tomar distancia puede hacernos ver las cosas de diferentes perspectivas y ayudar a trabajar mejor nuestros enojos o diferencias.

Y bueno, esto te ayudará a llevar mejor estos problemas familiares. Si sientes hay problemas más graves o profundos con tu familia, puede seguir los mismos pasos. Tener hijos tampoco es fácil. Pero tu trabajo tiene que ser más pausado y profundo, porque quizá las cosas que tienes que aprender de los demás las aprenderás con el paso del tiempo, cuando aprendas a tener tu vida y a realizarte. Si sientes que alguien te hizo algo muy malo, y no puedes perdonar, entonces ve a mi artículo del perdón, cuyo enlace se adjunta abajo:

  Perdón: pero no hay nadie a quien Perdonar

Fuente: http://www.vivirsabiamente.com

http://hermandadblanca.org/problemas-familiares-y-enfermedades-cura-tus-relaciones-y-recupera-la-salud/

domingo, 1 de marzo de 2015

Meditación Zen – Las 13 vías de la meditación









Dentro de los 13 caminos de la meditación, el Zen es parte esencial al adentrarnos en el mundo de la meditación.

En este mismo instante que estás leyendo este artículo tu atención está focalizada en las líneas que estás leyendo, tu atención esta dirigida a comprender el significado de lo que estás leyendo, aunque suele ocurrir con mucha frecuencia que esto no sea así y tu atención este dispersa en varios pensamientos al mismo tiempo, con la añadidura de cierta prisa por acabar el articulo y pasar a otra cosa. Una técnica cercana al Zen sería la de hacer lo que estás haciendo la de hacer tan solo lo que estás haciendo incorporando la atención completa al instante presente, de esta forma estarás atendiendo con calma a la lectura además de ampliar el foco de atención a todo lo que ocurre en ti en este instante presente. Si estamos limpiando el polvo de los muebles de nuestra casa sentiremos como el plumero se desliza por la madera y sus diferentes texturas, captaremos cualquier sensación abiertos a cualquier cambio que se pueda producir mientras solo limpiamos el polvo y solo importa lo que estamos haciendo en este instante.

Cuando nos sentamos a meditar en Zen sería como invertir el proceso anterior, en vez de focalizar desfocalizaremos para no hacer nada, solo sentarse, solo la respiración en el vientre, solo ser. Por tanto todo lo que ocurra dentro y fuera de mi sucede y por tanto lo acepto sin más.

Una práctica para comenzar con la meditación Zen o ZaZen, una vez nos sentamos en postura (loto, medio loto u otras variantes de posturas en las cuales la espalda esté lo más erguida posible y el mentón metido hacia adentro) sería la de alargar la respiración al espirar, apoyando la inspiración en el plexo solar o boca del estómago y la expulsión en el bajo vientre, lugar en donde se haya nuestro almacén de energía (dan tien). Al sentarse implica mirar con los ojos entreabiertos, donde solo se entrevera lo que está a unos 45 grados delante nuestro, de esa forma ayudara a estar presente en el instante sin hacer nada, solo respirar en el vientre de forma tranquila y sin esfuerzos.




Una práctica para iniciarse en la meditación Zen sería:

POSTURA: loto, medio loto u otras variantes de posturas en las cuales la espalda esté lo más erguida posible y el mentón metido hacia adentro.

MIRADA: al frente y a 45 grados, con los ojos entreabiertos vislumbrando sin prestar especial atención a ningún objeto. Esto ayudará a estar presente en el instante sin hacer nada.

RESPIRACIÓN: alargar la respiración al espirar, apoyando la inspiración en el plexo solar o boca del estómago y la expulsión en el bajo vientre, lugar en donde se haya nuestro almacén de energía (dan tien).

MENTE: hay que diferenciar entre pensamientos y mente, los pensamientos vienen y van y no haremos nada para retenerlos tan solo dejar ser, esto permite disolver emociones y mantener la focalización en el eterno ahora.

Hay multitud de variantes par trabajar este tipo de meditación:



1- Una buena respiración para aliviar la ansiedad ante cualquier situación o antes de comenzar nuestra meditación diaria sería la de realizar una docena de respiraciones en donde modificamos la naturaleza de la espiración. O sea, que si de normal el abdomen se contrae al exhalar ahora voluntariamente lo hincharé y empujaré, sobre todo el bajo vientre, hacia abajo y hacia fuera. Esta respiración ayuda a liberar las angustias que se producen en el plexo y transformarlas en una fuente de energía pura en “dan tien” por lo que esta respiración está especialmente indicada para personas en crisis emocional.

Un método práctico de emergencia para salir de un ataque de ansiedad en un momento de apuro es el de hinchar un globo pequeño, de los de agua, ya que nos obliga a realizar el ejercicio ya explicado. En la acción de intentar hinchar el globo el abdomen recibe un sobre esfuerzo tras el cual se haya la distensión y relajación de la musculatura abdominal.

2- Mantener una pregunta o Koan sin esperar respuesta alguna, intentando que la mente se diluya ante una pregunta no racionalizable y de difícil comprensión. La más clásica para empezar es “¿QUIÉN SOY YO?” o un koan clásico:”MUESTRAME EL SONIDO DE UNA SOLA MANO AL APLAUDIR” “El universo entero es MU, ¿QUÉ ES MU?”.

3- Contar las Respiraciones. Se cuentan las respiraciones de 1 a 10, bien en la espiración (mejor para los principiantes) o en la inspiración (más difícil). Si pierdes la cuenta o llegas a diez comienza de nuevo. Para veteranos podemos contar 108.




4- Meditación de la Mente Clara

Esta forma de meditación consiste en simplemente sentarse y ser consciente de lo que ocurre justo en el instante. En este ahora eterno, es un instante donde se oyen los pájaros cantando, voces de niños jugando, un portazo y como no, mi propia ansiedad si la hubiera junto a mis nervios y cualquier movimiento interno o externo. Todo pertenece al presente y debe de ser aceptado sin condiciones. En la mente clara no existe nada que sea considerado molesto, todo es como es. Este tipo de meditación entra en un nivel donde se ha pasado por las anteriores prácticas.

En conclusión podríamos decir que el Zen es una herramienta muy útil y una forma de vida para mantenerte en tu centro, desarrollar el poder personal de realización, presencia y enraizamiento.

Fuente: Meditarte


Publicado por el sendero del mago

sábado, 31 de enero de 2015

Brad Hunter: El Poder Curativo de la Palabra,


Brad Hunter: El Poder Curativo de la Palabra,


El Poder Curativo de la Palabra

La palabra, junto con el poder de la vibración es capaz de crear, sanar y también destruir.


La teoría indica que cuando focalizamos nuestra mente en algo, y a esto le sumamos el sentimiento y la emoción para finalmente expresarlo, estamos exteriorizando y materializando un poder que estará afectando los reinados de la materia


"LO QUE LE DICES A TU SEMEJANTE, TE LO DICES A TI MISMO"

Si cada uno de nosotros estuviésemos conscientes de que la energía liberada en cada palabra afecta no sólo a quien se la dirigimos sino también a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, comenzaríamos a cuidar más lo que decimos.


Los antiguos esenios sabían de la existencia de un enorme poder contenido en la oración, el verbo y la palabra. Los antiguos


alfabetos, como el sánscrito, el arameo y el lenguaje hebreo son fuentes de poder en sí mismos.


Los esenios utilizaron la energía que canaliza el lenguaje – la cual era la manifestación final del pensamiento, la emoción y el sentimiento- para manifestar en la realidad la calidad de vida que deseaban experimentar en este mundo.


En las culturas del antiguo Oriente eran utilizados los mantras, los rezos, los cánticos y las plegarias con una intención predeterminada como técnicas para materializar estados internos y programar, de una forma ignorada por nosotros en la actualidad, realidades pensadas, deseadas y afirmadas previamente.


Los estudios realizados por físicos cuánticos comienzan a redescubrir y validar el enorme conocimiento olvidado de antiguas culturas ancestrales. Un conocimiento que se encuentra aún escondido y olvidado y que nos aportaría el poder de cambiar nuestro mundo.


LAS PALABRAS PUEDEN PROGRAMAR EL ADN


La más reciente investigación científica rusa apunta a que el ADN puede ser influido y re-programado por palabras y frecuencias, sin seccionar ni reemplazar genes individuales.


Solo el 10% de nuestro ADN se utiliza para construir proteínas, y este pequeño porcentaje del total que compone el ADN es el que estudian los investigadores occidentales. El otro 90% es considerado "ADN chatarra".

Sin embargo los investigadores rusos, convencidos de que la naturaleza no es tonta, reunieron a lingüistas y genetistas -en un estudio sin precedentes-, para explorar ese 90% de "ADN chatarra".


Los resultados arrojaron conclusiones impensadas: según los estudios, nuestro ADN no sólo es el responsable de la construcción de nuestro cuerpo, sino que también sirve como almacén de información y para la comunicación a toda escala de la biología.


Los lingüistas rusos descubrieron que el código genético, especialmente en el aparentemente inútil 90%, sigue las mismas reglas de todos nuestros lenguajes humanos.


Compararon las reglas de sintaxis (la forma en que se colocan juntas las palabras para formar frases y oraciones), la semántica (el estudio del significado del lenguaje) y las reglas gramaticales básicas y así descubrieron que los alcalinos de nuestro ADN siguen una gramática regular y sí tienen reglas fijas, tal como nuestros idiomas.


Por lo tanto, los lenguajes humanos no aparecieron coincidentemente, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente.

El biofísico y biólogo molecular ruso Pjotr Garjajev y sus colegas también exploraron el comportamiento vibratorio del ADN. "Los cromosomas vivos funcionan como computadoras solitónicas/holográficas usando la radiación láser del ADN endógeno".

Eso significa que uno simplemente puede usar palabras y oraciones del lenguaje humano para influir sobre el ADN o reprogramarlo.

Los maestros espirituales y religiosos de la antigüedad han sabido, desde hace miles de años, que nuestro cuerpo se puede programar por medio del lenguaje, las palabras y el pensamiento.


Ahora eso se ha probado y explicado científicamente. La sorpresa mayor fue descubrir la manera en que el 90% del "ADN Chatarra" almacena la información.

"Imaginemos una biblioteca que en lugar de archivar miles de libros sólo guarda el alfabeto común a todos los libros, entonces, cuando uno solicita la información de un determinado libro, el alfabeto reúne todo lo contenido en sus páginas y nos lo pone a nuestra disposición", aclaró Garjajev.


Esto nos abre las puertas a un misterio aún mayor: que la verdadera "biblioteca" estaría fuera de nuestros cuerpos en algún lugar desconocido del cosmos y que el ADN estaría en comunicación permanente con este reservorio universal de conocimiento.


EL PODER CURATIVO DE LA PALABRA

Existe una capacidad demostrada en la que la palabra puede afectar la programación del ADN.


La salud podría conservarse indefinidamente si nos orientamos en pensamientos, sentimientos, emociones y palabras creativas y, por sobre todo, bien intencionadas.

Los estudios del Instituto Heart Math nos abren un nuevo panorama hacia la curación, no solo de los humanos enfermos, sino también para la sanación planetaria.


El instituto cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar "híper-comunicación", una especie de red de Internet bajo la cual todos los organismos vivos estarían conectados y comunicados permitiendo la existencia de la llamada "conciencia colectiva"..






El poder de los rezos, oraciones y peticiones, tal como nos lo han legado los antiguos esenios -potenciado por millares de personas-, nos otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera imponernos su voluntad por la fuerza.

Este poder ha sido demostrado en especies animales como los delfines, que trabajan unificados en objetivos comunes.


Los delfines utilizan patrones geométricos de híper-comunicación, ultrasonido y resonancias que les sirven para interactuar con las grillas energéticas del planeta.

Estos animales poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y armónicas bajo el agua.


Podríamos afirmar que los delfines ayudan más a mantener el equilibrio planetario de lo que lo hacen los humanos.


Si Dios nos otorgó el poder, significa que quiere que nosotros, una vez alcanzado un nivel de conciencia determinado, ayudemos con respeto a la vida a ser co-creadores de su obra.


Este artículo ha sido publicado en la Revista 'EL PLANETA URBANO' - Sección Planeta - Por Brad Hunter


FUENTE:

http://vivesana.blogspot.com.ar/2013/11/brad-hunter-el-poder-curativo-de-la.html

MAS INFO:

http://buenasiembra.com.ar/salud/meditacion/el-pensamiento-su-poder-857.html

jueves, 18 de diciembre de 2014

Cuántica sin fórmulas - El Teorema de Bell

Sin embargo, no puedo creerla seriamente, porque la teoría es inconsistente con el principio de que la Física debe representar una realidad en el espacio y el tiempo sin acción fantasmal a distancia…

Albert Einstein en una carta a Max Born, 1947.

Hace ya un año que hicieron su aparición los cuantejos en El Tamiz. Se trataba del momento en el que introducíamos en la serie Cuántica sin fórmulas el concepto de entrelazamiento cuántico, y desde entonces la serie se ha dedicado, fundamentalmente, a explorar las consecuencias prácticas y teóricas del concepto de entrelazamiento, dañando irreversiblemente las mentes que la han ido siguiendo desde entonces. Hoy continuamos con ello, de una forma aún más teórica que antes; intentaremos comprender juntos la demostración y enunciado del Teorema de Bell, cuyas consecuencias filosóficas hubieran hecho temblar a Einstein – no olvides la cita de arriba según avancemos en el artículo–. Es considerado por algunos como uno de los más revolucionarios del último siglo por lo que significa, combinado con los experimentos, acerca del Universo que nos rodea.

Pero, antes de bucear juntos en la cuántica, los avisos de rigor (si llevas mucho tiempo con nosotros, mejor saltas hasta el párrafo “En el último artículo…“ para no leer lo que, con unas palabras u otras, has leído muchas veces ya):

En primer lugar, esta serie es, de lejos, la más abstracta y difícil de comprender de El Tamiz. Algunos artículos, como éste, prácticamente requieren coger un lápiz y un papel y hacer algunas anotaciones según los lees para no liarte, y a menudo es necesario leerlos varias veces para ir asimilando las cosas; en parte esto se debe a que describen conceptos complejos, y en parte a que muchas veces se trata de cosas completamente ajenas a nuestra intuición. En resumen, que hace falta cierto esfuerzopara sacar algo en claro de ellos, y gran parte del trabajo para comprender las ideas tras estos pobres artículos debe ser tuyo. Si te sirve de consuelo, imagina el esfuerzo que me supone a mí escribirlos –éste en particular, tres veces antes de quedarme sólo parcialmente satisfecho con el resultado–.

En segundo lugar, lo que vas a leer es un hatajo de simplificaciones y trampas abyectas para hacer comprensible al lego algo que es muy difícil de entender incluso para nosotros los físicos, así que si buscas rigor y explicaciones completas, mejor lo haces en otra parte. En mi opinión, como sabéis los viejos del lugar, es mucho mejor para el lego recibir una explicación conceptual asequible, aunque sea mediante analogías con sus correspondientes “agujeros”, que simplemente recibir un “esto es muy complicado, no lo entenderías” –que tiene la ventaja para nosotros de servir de escape cuando nosotros tampoco lo entendemos de verdad, con lo que no podemos explicarlo con palabras sencillas–.

Finalmente, si las palabras cuantejo zanahoriófilo, entrelazamiento o superposición te suenan raras, es que no has llegado hasta aquí con el resto de nosotros. Mi recomendación es que empieces la serie por el principio, o al menos desde que introdujimos el concepto de estado cuántico, o este artículo te va a resultar aún más raro de lo que es por sí mismo. ¿Que tienes que leer mucho antes de volver aquí? Pues sí… como he dicho antes, gran parte del esfuerzo para sacar algo en claro de esto debe ser tuyo.

En el último artículo, como espero que recuerdes, nos dedicamos a estudiar el experimento del detector de bombas de Elitzur-Vaidman. Allí nos preguntábamos acerca de dos conceptos puestos en duda por muchas predicciones de la cuántica y esenciales en la concepción clásica del Universo, y que se ponían de manifiesto en el experimento mental de esos dos físicos.

Por un lado, el realismo: la idea de que las cosas son como son y tienen unas propiedades determinadas, independientemente de que las midamos o no. Para entendernos, siempre que ante una paradoja cuántica te preguntas, “Sí, pero ¿dónde está el electrón/qué velocidad tiene/cuál es su espín/cómo son las cosas… de verdad?”, estás apelando, consciente o inconscientemente, al realismo, algo que está enterrado en nuestra intuición de una manera muy difícil de desterrar.

Por otro lado, el localismo, es decir, la idea de que los sucesos se producen en un lugar determinado y sus consecuencias viajan por el resto del Universo pasando por todos los puntos intermedios. Es más fácil comprender la idea de localismo expresándola a la Einstein, a saber: no existen “acciones fantasmales a distancia” que conecten, de forma instantánea, puntos diferentes del Universo. Lo que yo hago en un lugar no puede tener consecuencias inmediatas en otros lugares muy lejanos. Como el realismo, se ha tratado tradicionalmente de una idea implícitamente asumida por la Ciencia, aunque la cuántica en muchos casos la ponga en duda.

Sin embargo, a veces aquí hemos hablado de cómo cambiar el estado de una partícula modificaba instantáneamente el estado de una partícula entrelazada con ella. Ya dijimos entonces que esto puede interpretarse de dos maneras: si la mecánica cuántica es una teoría completa, el estado es la partícula, de modo que si cambia el estado es que ha cambiado la partícula, y el realismo no se sostiene. Por el contrario, es posible que el estado no sea toda la información sobre la partícula, en cuyo caso es posible que cambie el estado sin que cambie la partícula.

Tanto Einstein como otros científicos, a quienes llamaré real-localistas, rechazaban de plano una Física que abandonase cualquiera de esos dos conceptos. El problema era, naturalmente, que los experimentos parecían avalar la mecánica cuántica, ya que sus predicciones se cumplían extraordinariamente bien. Para los real-localistas el problema no era que el Universo fuese así de raro –en su opinión, no lo era–, sino simplemente que la propia teoría cuántica estaba incompleta, algo que podemos ver claramente con un ejemplo sencillo de los que hemos trabajado antes en la serie si lo explicamos desde el punto de vista de un real-localista.

Si yo produzco un par de cuantejillos entrelazados, de modo que si al medir el estado de uno de ellos resulta ser zanahoriófilo puedo estar seguro de que el otro es zanahoriófobo (y, antes de medir ninguno, ambos tienen un 50% de probabilidad de estar en cualquiera de los dos estados), un real-localista lo explicaría así:

Lo que sucede es que se han generado dos cuantejos con características opuestas desde el principio. Uno de ellos es zanahoriófilo, y siempre lo ha sido desde su creación, aunque yo no lo mida. El otro es zanhoriófobo desde el principio. Cuando mido uno de los dos, puesto que no sé cuál es cuál, naturalmente hay un 50% de probabilidad de que resulte ser, por ejemplo, zanahoriófobo. Pero el cuantejo no ha cambiado, lo que ha cambiado es mi conocimiento sobre él. Y el otro cuantejo no cambia instantáneamente cuando mido éste, ¡qué idea más peregrina! No, lo que pasa es que, si yo tengo el zanahoriófobo, el otro debe ser necesariamente su contrapartida, un cuantejo zanahoriófilo, como siempre fue, aunque yo no lo supiera. La zanahoriofilia y la zanahoriofobia son características reales de los cuantejos, y no se transmiten fantasmalmente a distancia.

¿Cómo es posible entonces que nunca podamos ir más allá de simples probabilidades en la cuántica?Para el real-localista, el problema es la propia cuántica. Hacía falta una teoría más completa, que tuviese en cuenta “variables ocultas” que la cuántica no consideraba – entonces, las probabilidades se desvanecerían y podríamos saber cómo son las cosas de verdad. Es como si yo tuviera una teoría acerca de que, tras un día lluvioso, hay un 60% de probabilidad de que llueva otra vez, sin tener en cuenta nada más. ¡Menuda meteorología! Si estudiase las variables que no tengo en cuenta (temperatura, velocidad del viento, humedad relativa, etc.) y estableciese modelos correctos, ese 60% se convertiría en algo muchísimo más preciso y determinado – la indeterminación no estaba en el tiempo meteorológico, sino en mi conocimiento limitado anteriormente.


Podría parecer que no se puede ir más allá en la discusión. ¿Cómo demostrar que la cuántica sí es una teoría completa? ¿Cómo demostrar que el realismo, o el localismo, no se cumplen en el Universo? El argumento “ah, pero la teoría cuántica no es completa” es difícil de rebatir con experimentos de ningún tipo… porque nunca es posible estar seguro de cuándo una teoría científica es completa. Aquí es cuando entra en escena el físico norirlandés John Stewart Bell (a la derecha de pie frente a la pizarra), que consigue con una elegancia fuera de lo común lo que parecía imposible: predecir resultados experimentales que deben cumplirse, sí o sí, para un Universo real-localista, sin la menor hipótesis acerca de la mecánica cuántica.

Antes de zambullirnos en la demostración del Teorema en cuestión, quiero tratar de hacerte ver la enorme originalidad de enfoque de Bell: otros habían intentado antes demostrar, a partir de las propiedades de la mecánica cuántica, resultados experimentales determinados. Pero eso no resolvía el problema: sí, la mecánica cuántica predecía esos resultados, pero tal vez habría otra teoría más completa que no sólo predijese los mismos resultados en esos experimentos, sino que además tuviera en cuenta variables ocultas o cosas que se hubiesen escapado a la cuántica, y lo explicase todo sin romper el localismo ni el realismo. Un callejón sin salida para discutir sobre esos dos aspectos.

Pero Bell hace exactamente lo contrario. Partamos de la hipótesis de que la realidad existe y es local, dice Bell, ¡justo el mismo punto de partida que el de Einstein y los real-localistas! ¿Qué consecuencias experimentales tiene eso? Naturalmente, muchas, pero John Bell consigue razonar meticulosamente sobre una en concreto: existe un límite en un determinado resultado experimental que no puede sobrepasarse si la realidad es local. Cualquier experimento que esté dentro de esos límites es compatible con una realidad local y no demuestra nada… pero si un solo experimento se sale de esos límites, no es posible explicarlo con absolutamente ninguna teoría real-localista. Fíjate que Bell no sostiene que la cuántica sea verdad, sino que su Teorema se centra en el localismo y el realismo, y consigue romper el nudo gordiano como debe hacerlo la Ciencia, estableciendo condiciones que pueden comprobarse de manera empírica. Después volveremos a hacer énfasis en esto.

De modo que ponte el gorro de pensar, audaz y estimado lector, y razonemos juntos de un modo similar a como lo hizo Bell en 1964 en su “On the Einstein Podolsky Rosen Paradox” –a la que enlazaremos al final para los valientes– en la que establece su famoso Teorema. Naturalmente, Bell era una persona respetable y seria, y nunca jamás hubiera utilizado cuantejos, apio ni zanahorias en su razonamiento… peor para él, que se quede con sus aburridos electrones, fotones, espín y estados de polarización. Nuestro argumento es conceptualmente equivalente al suyo, pero con todas las salvedades que puedas imaginar: si ves agujeros en este razonamiento, los agujeros están en mis pobres analogías, no en el impecable artículo de Bell.

Como verás, el razonamiento completo es bastante lógico y, francamente, no hay sorpresas ni momentos extraños… lo extraño no es la conclusión del razonamiento, como veremos al finalizar, sino otra cosa diferente.

¡Vamos con ello!

En nuestro razonamiento, partiremos de dos hipótesis que harían feliz a Einstein –y muchas veces, para qué vamos a engañarnos, al resto de nosotros–, y olvidemos por un momento la maldita mecánica cuántica y sus conceptos incomprensibles:


Las propiedades de un sistema físico existen independientemente de cualquier medición – existe una realidad “de verdad”.


Los cambios en un sistema físico no pueden propagarse instantáneamente a otros lugares del Universo – esa realidad es “local”.

Imaginemos pues que tenemos una máquina que produce cuantejos. Los cuantejos producidos pueden ser de tres tipos: zanahoriófilos, apiófilos y manzanófilos, según adoren una de esas tres comidas (zanahoria, apio o manzana). Un cuantejo tiene gusto por uno de los tres alimentos y sólo uno, de modo que si es zanahoriófilo es necesariamente apiófobo y manzanófobo, y del mismo modo con las otras viandas. Naturalmente, nunca podemos estar seguros de a cuál de los tres tipos pertenece la adorable criatura hasta que le presentamos algún alimento, e incluso entonces es posible que no sepamos cuál es: si le presentamos una zanahoria y la rechaza, por ejemplo, no sabremos si es apiófilo o manzanófilo, simplemente habremos descartado el hecho de que pueda ser zanahoriófilo.

Eso sí, dado que la realidad existe, los cuantejos son de un tipo determinado desde que nacen, nada de esa palabrería cuántica de que “está en un estado superpuesto de zanahoriófilo, apiófilo y manzanófilo hasta que colapsamos la función de onda al medirla”. Nada cambia el tipo de cuantejo una vez éste ha nacido como es. En este artículo, para entendernos gráficamente, representaremos por tanto a los cuantejos con uno de estos tres dibujos, dependiendo de a qué grupo pertenezca en cada caso:


Cuantejos zanahoriófilo, apiófilo y manzanófilo.

(Todas las ilustraciones de este artículo, por cierto, son obra de Geli, afortunadamente para vosotros).

Nuestra máquina tiene otra peculiaridad: produce los cuantejos como pares de gemelos idénticos. Ambos son zanahoriófilos, ambos apiófilos o ambos manzanófilos. Esto significa que si yo estoy en un lugar y tú en otro, y yo enseño a mi cuantejillo una manzana y se la zampa feliz y contento, puedo estar seguro de que el tuyo también es manzanófilo, no porque haya habido una conexión instantánea entre ellos ni nada parecido, sino porque simplemente he comprobado que mi cuantejo siempre fue manzanófilo, luego el tuyo también lo ha sido siempre. ¡En esta casa se respeta el localismo!

Además, esta máquina produce los pares completamente al azar: un tercio de las veces produce cuantejos zanahoriófilos, un tercio apiófilos y un tercio manzanófilos. Cómo hace esto es indiferente, y no requiere en absoluto de probabilidades cuánticas; podemos tener dentro un operario con un dado de seis caras que lo lance cada vez y produzca el par de cuantejos correspondiente: 1-2 significa zanahoriófilos, 3-4 apiófilos y 5-6 manzanófobos. O podemos tener un ordenador que genere al azar el tipo de cuantejos, da exactamente lo mismo mientras desde fuera no podamos saber de qué tipo se han producido y los tres casos sean equiprobables.


Máquina productora de pares de cuantejos.

Finalmente, supongamos que tú y yo tenemos sendos detectores de cuantejos a una gran distancia entre ellos, simplemente para eliminar cualquier posible interacción que no pudiéramos detectar. Estos detectores son máquinas muy simples: a elección de quien las maneja, pueden presentar al cuantejo que llega una zanahoria, un apio o una manzana. Si el cuantejo se lanza, ávido y feliz, a por la comida, se enciende una luz verde en la máquina. Si el cuantejo pone cara de asco y rechaza, despectivo, el alimento, se enciende una luz roja. Nuestras máquinas tienen una palanca con la que podemos seleccionar cuál de los tres alimentos habrá esperando al cuantejo cuando llegue. Por ejemplo, en este caso la luz se pondrá verde, pues estamos ofreciendo apio a un cuantejo apiófilo (aunque no sabemos que lo es hasta entonces, claro):


Máquina detectora de tipos de cuantejos.

Supongamos que tú y yo ponemos las palancas de nuestros detectores en la misma posición, da igual cuál, y que la máquina que produce cuantejos nos lanza un millón de pares aleatorios de las adorables criaturas. ¿Qué probabilidad habrá de que las luces de nuestras dos máquinas coincidan cada vez?

Naturalmente, la probabilidad es del 100%. Si los cuantejos son, por ejemplo, zanahoriófilos, y ambos ponemos la palanca en “zanahoria”, tanto tu máquina como la mía encenderán la luz verde. Si ponemos la palanca en “apio” o “manzana”, tanto tu luz como la mía serán rojas. Si la máquina produce un millón de cuantejos al azar y nuestros detectores tienen la palanca en la misma posición el uno que el otro, el millón de veces coincidirán nuestras luces: a veces serán verdes cuando acertemos, otras serán rojas, pero siempre del mismo color la tuya que la mía. Y, aunque no sea demasiado importante para nuestro experimento, nuestras luces serán verdes 1/3 de las veces (cuando acertemos con la comida), y rojas los 2/3 restantes (cuando no acertemos con la comida).

Espero que, hasta aquí, todo esté claro. Ahora, compliquemos la cosa un poquito, que te toca pensar a ti.

Imagina que tanto tú como yo nos agenciamos un dado, y hacemos lo mismo que el operario de la máquina productora de cuantejos. Para cada cuantejo que vaya a llegar a mi detector, si me sale 1-2, pondré la palanca en posición “zanahoria”, si es 3-4 en “apio” y si es 5-6 en “manzana”. La probabilidad de que acierte con la comida, desde luego, sigue siendo de 1/3 para cada cuantejo, y si me llegan 9 millones de cuantejos, se encenderá la luz verde unos tres millones de veces. Pero ésa no es la cuestión, sino hacernos la misma pregunta de antes: ¿cuántas veces de los nueve millones coincidirán nuestras luces?

Podría decírtelo directamente, pero creo que la comprensión es mucho mejor si haces la cuenta tú mismo. Si tú seleccionas cada vez una palanca al azar, y yo hago lo mismo, y recibimos nueve millones de pares de cuantejos aleatorios, ¿cuántas veces coincidirán nuestras luces? Seguramente te hará falta un lápiz y un papel para hacer alguna pequeña tabla en la que mostrar las posibles combinaciones de “posición de palanca” en tu máquina y la mía. Antes de seguir leyendo, piensa sobre ello.

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Básicamente, existen nueve posibles combinaciones de posiciones de palanca entre tú y yo, todas igualmente probables: tú zanahoria-yo zanahoria, tú zanahoria-yo apio, etc. Puedes verlas todas en la siguiente tabla:



Supongamos que recibimos un par de cuantejos zanahoriófilos (lo que hemos representado en la tabla, para no olvidarlo al rellenarla, en la esquina superior izquierda). ¿En cuántas de las nueve posibles combinaciones coinciden nuestras luces? Si ambos ponemos las palancas igual, naturalmente obtenemos los dos el mismo resultado. Pero hay veces en las cuáles también obtenemos el mismo resultado de luz roja incluso aunque no tengamos las palancas igual: puesto que al cuantejillo le gustan las zanahorias, si tú tienes la palanca en “apio” y yo en “manzana”, tanto tu luz como la mía serán rojas. Si antes de ver la tabla no sabías por dónde empezar, piensa en cuáles de los nueve casos coinciden nuestras luces, y luego sigue leyendo. Puedo parecer pesado, pero no es lo mismo verlo hecho que haberlo trabajado tú mismo.

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Aquí tienes la tabla rellena para un par de cuantejos zanahoriófilos, con las casillas en las que coincidimos resaltadas con “tic” verde:



Pero ¿qué sucedería con las probabilidades para un par de cuantejos apiófilos, o manzanófilos? Puesexactamente lo mismo: siempre hay tres de las nueve opciones en las que coincidimos seguro (cuando hacemos lo mismo con la palanca el uno que el otro), y otras dos en las que también coincidimos aunque las palancas no estén igual (cuando no acertamos ninguno pero con alimentos diferentes). El resultado es, por tanto, siempre el mismo. Si cuentas las casillas en las que coincidimos en la tabla de arriba, verás el número mágico: cinco de cada nueve veces (5/9 de las veces) coincidirán nuestras luces.

Sería posible, naturalmente, que nuestro operario hiciese trampa o tuviese un dado defectuoso, de modo que no lanzase pares cuantejos con 1/3 de probabilidad cada uno, sino que unos tipos fueran más probables que otros… pero eso no modificaría en absoluto el 5/9. También sería posible que el operario, en vez de producir cuantejos zanahoriófilos, apiófilos o manzanófilos produjese cuantejos “aberrantes”: por ejemplo, cuantejos que siempre se comen cualquier alimento que se les pone delante, o que nunca comen ninguno. Pero, si hiciese eso, entonces coincidiríamos siempre: por ejemplo, si los cuantejos aceptan cualquier comida, tanto tu luz como la mía serán verdes siempre, y lo mismo si los cuantejos rechazan cualquier comida.

El operario podría incluso hacer que los cuantejos fueran aún más complejos: podría lanzar cuantejos zanahorio-apiófilos, que aceptasen esas dos verduras pero no las manzanas, o manzano-zanahoriófilos, o cualquier combinación que en vez de aceptar una y rechazar dos viandas, aceptase dos y rechazase una. Pero eso tampoco podría hacer jamás que coincidiésemos menos de 5/9 de las veces. De hecho, si tú y yo nos mantenemos firmes en nuestra aleatoriedad al poner la palanca en nuestros detectores, y el operario lanza pares de cuantejos idénticos que son de los tipos normales o los aberrantes, todos mezclados, podemos estar seguros de una cosa, la conclusión final de nuestro teorema absolutamente lógico y razonable:

Nuestras luces coincidirán, al menos, 5/9 de las veces.

Fíjate que digo “al menos” para protegernos de la posibilidad de cuantejos aberrantes. Puede que sean 5/9, o un poquito más, pero seguro, segurísimo, que no van a ser menos, ya que cualquier desviación de la aleatoriedad del operario sólo puede mantener o aumentar la proporción de coincidencia entre nosotros – si lo hacemos suficientes veces, claro; es posible que lo hiciéramos nueve veces y salieran dos coincidencias y siete desacuerdos, pero sobre nueve millones de veces, seguro que se aproxima mucho a 5/9. Y en todo esto no hemos hablado en absoluto de cuántica, pero hemos establecido un límite claro que es imposible atravesar. Ésa es la maravilla y la genialidad de John Stewart Bell: que obtuvo una desigualdad inquebrantable y relativamente sencilla de comprobar experimentalmente. Y esa desigualdad es el resultado de un razonamiento que, espero, te habrá parecido lógico, sensato e inevitable.

Sin embargo, la conclusión de arriba es una mentira como un piano de cola.

Porque, una vez tenemos una afirmación como ésa, no hay más que preparar experimentos de este tipo y comprobar cuántas veces coinciden nuestras luces. Desgraciadamente, nuestra tecnología aún no ha logrado producir cuantejillos zanahoriófilos, con lo que los experimentos para comprobar que se cumple la desigualdad de Bell (que coincidimos 5/9 o más de las veces) se han realizado con miríadas de pares de partículas entrelazadas, como electrones y fotones, y se emplean propiedades como el espín o el estado de polarización. Mucho más prosaico, pero igualmente válido. Y, cuando se hace el experimento análogo al que hemos hecho nosotros arriba con cuantejos, ¿sabes cuántas veces coinciden nuestras luces?

La mitad.

En otras palabras, 4,5/9 de las veces, no 5/9. Puede parecer que los números se parecen mucho, y que el 50% y el 55,555…% son tan similares que la diferencia puede ser simplemente un error, y que la desigualdad de Bell no se cumple por la falta de precisión. Pero, si sabes de probabilidad, eres consciente de que, para un número enorme de pruebas –y en muchos experimentos diferentes, no sólo en uno– un 5% de diferencia es una enormidad. Dicho de otro modo, la conclusión empírica, escribiéndola como hemos hecho arriba es que

Nuestras luces pueden coincidir menos de 5/9 de las veces.

Y eso es imposible.

O, mejor dicho: es imposible si nuestro razonamiento anterior era válido. Puesto que ese 4,5/9 se ha comprobado experimentalmente, nuestro razonamiento anterior no puede ser válido. Ahora bien, un razonamiento puede no ser válido porque hay un error en el proceso seguido, o porque alguna de las premisas de que partía era falsa. Puesto que nuestro razonamiento es sólido, la conclusión es impepinable: al menos una de nuestras premisas es falsa.

Dicho de otro modo: o bien no existe una realidad objetiva, o bien la realidad no es local, o ninguna de las dos cosas. Y esto no tiene absolutamente nada que ver con la mecánica cuántica, pues es aplicable independientemente de cuánto avance la cuántica y cuántas cosas tenga en cuenta. Si las partículas tienen propiedades intrínsecas que no son establecidas al medirlas sino inherentes a las cosas, y no existe manera de que esas propiedades cambien instantáneamente cuando suceden cosas en otro lugar, no es posible que nuestras luces coincidan la mitad de las veces… pero sí lo hacen.

De modo que el Teorema de Bell establece un límite experimental que ninguna teoría real-localista puede rebasar. Ese límite se rebasa experimentalmente, luego ninguna teoría real-localista puede explicar esos experimentos. Eso es, básicamente, el avance revolucionario que estableció el bueno de John. De haber estado vivo, Einstein indudablemente hubiera sufrido al ver los resultados experimentales que desmontaban las hipótesis del teorema.

Por si cabe duda, el teorema en sí no dice que las premisas sean falsas, sino que si son verdaderas, la desigualdad debe cumplirse. Podríamos enunciarlo, en los términos de este artículo, así:

Si existe una realidad local, nuestras luces coincidirán al menos 5/9 de las veces.

Los experimentos violan esa desigualdad, de modo que nuestra conclusión puede ser entonces que no hay una realidad local, pero el teorema es independiente de los resultados de los experimentos, simplemente establece el marco teórico que deben o no cumplir para satisfacer las premisas o no. Siento ser repetitivo, pero no quiero confusiones respecto a qué es el Teorema de Bell y qué son los intentos empíricos de extraer conclusiones a partir de él, ya que mi intención en este artículo es precisamente que tengas una idea aproximada del razonamiento y el enunciado del Teorema.

Hay otra cosa que tampoco dice el Teorema de Bell, aunque a veces se oiga por ahí. No dice que si se incumple la desigualdad “la cuántica tiene razón”. Es perfectamente posible que haya una teoría más completa, mejor, más precisa que la cuántica, y que la mecánica cuántica que tenemos resulte patética e hilarante para nuestros nietos: pero, lo que quiera que sea que la reemplace, no puede ser una teoría real-localista. En otras palabras: la cuántica es rara, y tal vez esté equivocada, pero no es rara por estar equivocada; cualquier teoría que la reemplace también sera rara, porque el Universo lo es.

Tampoco es posible concluir que el Universo no es real ni tampoco local: recuerda que hemos demostrado que al menos una de las dos premisas es falsa, no que ambas son falsas. Es perfectamente compatible con esta combinación de razonamiento y experimentos un Universo real en el que hay transferencia instantánea de propiedades físicas. También lo es un Universo sin esa transferencia instantánea, pero en el que la realidad se define al medirla. Desde luego, también es posible que ni una cosa ni la otra existan; con lo que quiero que te quedes es con que tal vez las cosas sean raras por un lado, raras por otro o raras por todos los lados, pero raras son.

Eso sí, aunque esto no demuestre nada y sea ajeno al Teorema en sí, la cuántica se comporta de manera ejemplar en estos experimentos. Porque, si se aplica el formalismo cuántico a los experimentos que hemos descrito arriba, la cuántica predice una coincidencia que viola la desigualdad, es decir, una coincidencia menor de 5/9. Y no sólo eso: la probabilidad de coincidencia de acuerdo con la cuántica es exactamente 4,5/9… justo lo que hemos obtenido en los experimentos. No voy a justificar ese resultado aquí, porque los experimentos involucran polarizaciones con ángulos de 45 y 90º, y el 1/2 resulta del coseno de 45º al cuadrado, y es un follón, y no quiero que te quedes con la idea de que la cuántica explica nada: ¡la cuestión no es ésa!

No faltan quienes cuestionan la conclusión a la que hemos llegado; por lo que sé, muy pocos lo hacen atacando el Teorema de Bell –aunque los hay–, cuya conclusión es muy generalmente aceptada. Lo que los proponentes del real-localismo sostienen es que_ los experimentos con los que obtenemos ese 4,5/9 no son válidos_, sino que tienen errores de precisión o de concepto que podrían explicar la diferencia con la predicción de 5/9. Sin embargo, es mucho más numeroso el grupo que opina que tanto la teoría como la práctica son bastante sólidas, y que debemos abandonar la idea de un Universo de realidad local, al menos por uno de los dos lados; por ejemplo, la mayor parte de los defensores de la idea de que la cuántica no tiene aún en cuenta todas las variables (es decir, hay “variables ocultas”) piensan que las variables ocultas explican que nos parezca que no hay una realidad objetiva… pero sí aceptan, en su inmensa mayoría, que eso significa necesariamente que debe haber transmisión instantánea de algunas de estas variables entre sistemas físicos.

Y, sin más, mi salud mental perjudicada irreversiblemente por la elaboración de este artículo, lo mismo que, seguramente, la tuya por leerlo, me retiro a la mazmorra de nuevo. Pero no sin preguntarte, lunático lector de este ladrillo: aunque no tengas manera de demostrar tu afirmación, ¿por qué opción te inclinas tú? ¿real pero no local, local pero no real, o ninguna de las dos cosas? ¿o tal vez estás en el equipo de Einstein y crees que existe una realidad local, y que seguimos fallando en algo?
http://eltamiz.com/2010/10/27/cuantica-sin-formulas-el-teorema-de-bell/

El teorema de Bell cumple 50 años


El resultado permitió llevar al laboratorio el debate sobre la interpretación de la mecánica cuántica.
2 de diciembre de 2014 |Por Investigación y Ciencia

John Bell (1928-1990) en 1982. 

Imagen: CERN
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Según la mecánica cuántica, los valores numéricos que definen las propiedades de un objeto (como su posición, momento o espín) no se encuentran completamente determinados hasta que no se miden. Eso implica que la teoría no predice de manera única el resultado de un experimento, sino solo probabilidades: «Al hacer el experimento E y medir la cantidad A, los únicos resultados posibles son a1, a2 y a3, y la probabilidad de obtener cada uno es p1, p2 y p3».

Esa visión nunca satisfizo a físicos como Einstein, quien pensaba que la indeterminación cuántica se debía a que la teoría no proporcionaba una descripción completa del mundo físico. Así, al igual que ocurre al lanzar un dado, la teoría cuántica estaría ignorando toda una serie de "variables ocultas" cuyo conocimiento sí permitiría, al menos en principio, predecir con total certeza el resultado de un experimento (en el ejemplo del dado, se trataría de variables como la orientación inicial del objeto, la viscosidad del aire, el rozamiento de la mesa, etcétera).

En un debate que duró años, otros fundadores de la mecánica cuántica, como Niels Bohr, defendieron que ese carácter probabilista no era un fallo de la teoría, sino la única descripción correcta que podía darse del mundo físico.

Aquel famoso debate abandonó el terreno de la especulación filosófica y se convertió en una cuestión empírica gracias a un resultado obtenido hace ahora 50 años. En noviembre de 1964, John Stewart Bell, por entonces investigador del CERN, envió un artículo a la ya desparecida revista Physics en el que proponía un experimento para poner a prueba las teorías de variables ocultas. Su trabajo planteaba un montaje experimental con dos partículas entrelazadas y demostraba que, bajo ciertas condiciones, las predicciones de la mecánica cuántica eran incompatibles con de las de cualquier otra teoría basada en variables ocultas locales (es decir, teorías cuyos efectos no pudiesen propagarse de manera instantánea entre puntos distantes del espacio). Gracias a ese resultado, hoy conocdido como "teorema de Bell" o "desigualdades de Bell", la batalla intelectual sobre la interpretación de la mecánica cuántica podía por fin trasladarse a un laboratorio.

A finales de los años setenta y principios de los ochenta, John Clauser, Alain Aspect y otros investigadores lograron llevar a la práctica una versión del montaje propuesto originalmente por Bell. Sus resultados, verificados desde entonces por miles de experimentos cada vez más refinados, confirmaron las predicciones de la mecánica cuántica y desterraron la posibilidad de obtener las mismas predicciones mediante teorías de variables ocultas.

Con motivo del quincuagésimo aniversario de este teorema, clave en la historia de la teoría cuántica, durante esta semana Investigación y Ciencia pone a disposición de todos los internautas los artículos "Teoría cuántica y realidad", de Bernard D'Espagnat (IyC, enero de 1980) y "La realidad de los cuantos", de Anton Zeilinger (IyC, junio de 2009).
Más información en CERN. El artículo original de John S. Bell puede descargarse aquí (vía CERN).

Este artículo se reproduce con permiso y fue publicado primero en Investigación y Ciencia.

http://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/el-teorema-de-bell-cumple-50-anos/

sábado, 13 de diciembre de 2014

Las celulas emocionales





Las celulas emocionales


Los Emociones son Señales Electromagnéticas que Afectan al Mundo

Candice Pert Ph.D


Imagen de la piel, con las células madre marcadas por el gen Lgr6 en azul. (Science)ISABEL F. LANTIGUA


La Doctora Candice Pert, Ph.D es una farmacéutica reconocida mundialmente. Ha publicado más de 250 artículos sobre los péptidos, los receptores y la conducta de estos neuropétidos en el sistema inmune. Se licenció con un doctorado en farmacología de la facultad de Medicina del John Hopkins University.

Incluso antes de ser la responsable del departamento de la bioquímica cerebral del Nacional Institute of Health, Candice Pert hizo un descubrimiento que cambió la forma en que los científicos entienden la conexión mente-cuerpo. Encontró el receptor opiáceo; el mecanismo a través del cual una clase de químicos (los péptidos) alteran la mente y el cuerpo. Su investigación le llevó a la comprensión de cómo funcionan las emociones como sistemas regulatorios en el cuerpo. Desde el descubrimiento ella ha estado enfocándose en desarrollar un tratamiento para el SIDA usando péptidos, primero en la Universidad de GeorgeTown Medical Center y ahora como directora científica de RAPID Pharmaeutical.

Por su trabajo en las emociones, Dr. Pert fue una de las protagonistas de la película ¿Y tu que sabes? y da conferencias sobre la relación mente-cuerpo. El trabajo de Pert ha ayudado a cambiar el paradigma de “emociones como neurociencia” a “emociones como biología”. En su libroEverything You Need to Know to Feel Go (o)d –Todo lo que Necesitas Saber para Sentirte Bien/Dios- ella lleva la ciencia del sentir un paso mas allá y presenta el concepto de “emociones como física”

Las emociones, aclara Pert, no son simplemente química en el cerebro. Son señales electromagnéticas que afectan a la química y a la electricidad de cada célula del cuerpo. El estado eléctrico del cuerpo está modulado por las emociones cambiando el mundo desde dentro del cuerpo. A cambio, Pert descubre que los estados emocionales afectan al mundo fuera del cuerpo.

Le pedí a Pert que explicara como es posible que las emociones tengan ese poder. “No somos simples pedazos de carne. Estamos vibrando como un tenedor bailante, y mandamos vibraciones a la gente todo el tiempo. Emitimos y recibimos. Entonces las emociones orquestan las interacciones entre nuestros órganos y sistemas para controlar eso.”

Tal cual explica Pert en su libro anterior, “Moléculas de Emoción”, los neurotransmisores, llamados péptidos, cargan mensajes emocionales. “Tal como nuestras emociones cambian, la mezcla de péptidos, viajan a través de tu cuerpo y tu mente. Y literalmente cambian la química de cada célula en tu cuerpo.”

Esto es ciencia mainstrean –o tendencia mayoritaria- pero no explica como las emociones de una persona afectan a otra y al mundo. “Nosotros todavía pensamos en esto en términos químicos”. Se queja Pert. “Claro es química pero también física y vibración. “ Los neurotransmisores son químicos, pero tienen carga eléctrica. Las señales eléctricas de nuestra mente y cuerpo afectan la forma de cómo se comportan e interactúan las células y las funciones que realizan. Tienes receptores en cada célula del cuerpo. Son de hecho como mini bombas eléctricas. Cuando el receptor se activa por una “molécula de emoción”, el receptor pasa una carga a la célula cambiando la frecuencia eléctrica y química de la célula.” Pert dice que tal como nuestras células individuales llevan una carga eléctrica, así también en cuerpo entero como organismo. Como un campo generando electromagnetismo, Pert dice que la gente tiene una carga positiva en su cabeza y una negativa debajo. “Y así, de hecho nos mandamos varias señales eléctricas o vibraciones.”

“Los mensajes electroquimicos se pasan de una célula a otra. Señales semejantes se pasan al resto del cuerpo. Y cada una está cargada con “sitios recpetores”, una clase de buzón de correos para estos mensajeros electromagnéticos.”

“Todos estamos familiarizados con un tipo de vibración: cuando hablamos mandamos un tipo de vibración a través del aire que alguien percibe como sonido. Y tal como explico en el libro, también mandamos todo tipo de vibraciones. Es una ley básica de la Física que cuando estás cerca de una fuente de energía, tiene un efecto más grande y disminuye conforme te alejas. Pero cuando estás lejos no hay efecto.”

“No es algo que se pueda explicar en 25 palabras. Es un nuevo cambio de paradigma que básicamente te lleva a saber que no estás solo. Estás conectado a todos los demás. Y las emociones son la llave. Estamos en un despertar, cambiando ampliamente el mundo alrededor nuestro. El libro anterior de Pert, “Moléculas de Emoción” es en parte ciencia, en parte una biografía que cuenta su proceso de descubrimiento y aprendizaje.




Quizá todos los científicos que rompen un nuevo camino tiene que estar conducidos incluso obsesionados con su trabajo. “He aprendido a tener un mejor balance con mis hijos, con los tres y espero haber huido de la imagen de madre judía superprotectora”. Pert dice que su mayor reto fue llevar a la práctica las ideas sobre las que escribía. En su libro, “Todo lo que Necesitas Saber para Sentirte Bien/Dios” hace una relación implícita entre sentirte bien y conectar con Dios. Pert admite que esto es algo inusual para un científico “duro de pelar”. “Estoy enfadada con todos estos rabiosos científicos ateos que escriben libros que dicen que Dios es una ilusión. Cualquier científico bueno sabe que es imposible “desaprobar” algo. Las cosas solo se puede probar”. Aún así, Pert admite que como científico, lo metafísico le hace sentir incómoda.

“Mi ´persona científica´ es estrictamente lógica. Y por tanto, cuestiono lo supernatural. Y esa parte me hace sentir dolor agudo. Pero trabajando en la vacuna del SIDA (Pert ha desarrollado el péptido “T” contra el SIDA), los dos mundos se fusionan, mi mundo científico y ese otro donde cosas maravillosas ocurren. Es imposible pensar que mi descubrimiento fuera tan solo un accidente. El descubrimiento este es realmente increíble.

A nivel neurológico continua Pert, el sentimiento de estar conectado con Dios, de sentirse bendecido es una parte importante para el cerebro. La “bliss response” o “respuesta gozo” está directamente conectada con el trabajo de Pert sobre los receptores de opiáceos. Tal como los receptores de otros neuropéptidos desencadenan una respuesta celular, los receptores de opiáceos recogen la presencia de un neurotransmisor para la euforia. Los “químicos gozosos” que ocurren de forma natural se llaman endorfinas y son enviados por el cerebro y en el cuerpo como respuesta a los estados emocionales y a las actividades físicas.

Pert dice que la forma en como trabajan las endorfinas es evidencia del gozo como una necesidad de la evolución. “Es por eso que las endorfinas son moléculas altamente conservadas. Son los mismos en los organismos unicelulares y en los humanos. En su nuevo libro habla sobre la evolución de los receptores de opiáceos y como se encuentran situados en la corteza frontal, la parte mas evolucionada de nuestro cerebro.”

Es como si estuviésemos diseñados para hacer elecciones alrededor del placer. La parte más evolucionada e inteligente de nuestro cerebro está empapada de receptores que nos hacen utilizar el placer como criterio en las decisiones. Entonces está bien sentirse bien. Mientras está claro que los receptores del gozo está asentados en la corteza prefrontal, no esta tan claro la parte del cerebro que toma complejas decisiones. “Los científicos no pueden preguntar porque. Solo qué y como. Pero sabemos que la vibración en estos receptores median o lideran al organismo entero hacia al sentimiento de gozo. Y en el libro también hablo de cómo la vibración de las endorfinas es realmente el gozo de la unión divina.”

Así que cuando creamos ese tipo de resonancia internamente, estamos sintonizados con el ser divino. Este estado es la función natural del ser pero nuestra sociedad interfiere. No tenemos que enseñarles esto a gente indígena. La mayoría de nosotros ha perdido el sentido de la realidad. “Todo es solo cuestión de sentirse bien”.

Fuente: http://medicinacuantica.net/?p=677

martes, 11 de noviembre de 2014

LA GLÁNDULA TIMO, POTENCIA EL SISTEMA INMUNE


LA GLÁNDULA TIMO, POTENCIA EL SISTEMA INMUNE:


LA GLÁNDULA TIMO.

¨SEDE DEL CHAKRA ENERGÉTICO, POTENCIADOR DEL SISTEMA INMUNE:


Timo órgano del sistema linfático, es por excelencia la glándula que regula y controla la maduración de todos los Linfocitos T del sistema endocrino, segregando para ese fin, todas las hormonas necesarias. Su máxima actividad se produce durante el desarrollo del feto y de forma especial durante la pubertad. Ejerce en los primeros años una especial actividad en la maduración del sistema linfático, en respuesta para la maduración del sistema inmune, de las glándulas sexuales regula su desarrollo y su maduración.



En el Timo tiene lugar la diferenciación de los linfocitos indiferenciados (Linfobastos T) que de la Medula Ósea, ingresan en el Timo para su maduración y diferenciación, pasando por el Cortex Superficial del Timo, ya maduros, pasan al Cortex Profundo del Timo y finalmente a su Medula en ese recorrido adquieren los receptores los antígenos ya específicos, así aprenden a no atacar los antígenos, del propio individuo(Auto Antígenos)para ser en adelante Linfocitos T maduros. Queda claro la importancia ejercida, por esta maravillosa glándula, en el crecimiento y maduración del Sistema Endocrino, Glándulas Sexuales, de sobre manera especial del Sistema Immune.

El Timo era conocido por los Griegos, que lo denominaban THUMUS, en Griego significa: Alma, Vida, por situarse en el centro del pecho, cerca en donde se siente de forma muy subjetiva las emociones, muy cerca del corazón. Regula y controla el flujo de la Linfa por todo el cuerpo, el Sistema Linfático extrae los materiales extraños, las toxinas y los desechos de las células, arrastrándolos a la corriente sanguínea para su depuración y eliminación.

El Timo regula controla el flujo de la energía atraves de nuestro activo cuerpo Energético propio, poniendo en marcha medidas correctoras para la regulación del mismo, contrarrestando los desequilibrios tan pronto se presenten y así alcanzar el máximo equilibrio de la energía corpora. La Glándula Timo constituye el enlace o eslabón entre la Mente y el Cuerpo, siendo el primer órgano en afectarse por el estrés mental. Desde siempre la Glándula Timo a constituido la sede o asiento de la energía Vital o Thymos. Una Glándula Timo activa sana contribuye a una salud vibrante positiva, con un sistema Inmune fuerte.

Las laminas que se representaran seguidamente van a exponer los Chakras, su número, como están hoy en la actualidad con sus colores identificativos, así como su ubicación relativamente precisa, el Chakra 1º o Básico se representa al finalizar el pubis, cuando realmente está conectado con el Coxis, debería reflejarse entre las piernas enfocado hacia abajo, hacia el suelo (Lamina 1 ).


También se mostrara los Chakras de forma que podamos ver sus conexiones con los Plexos, Ganglios, Flexos, con los cordones de los sistemas Nervioso Autónomo y Nervioso Central, con ello veremos cómo nuestros Chakras están conectados a nuestra Medula Espinal así como con nuestro Cerebro (Lamina 2). Después explicaremos en detalle los Chakras en especial el Chakra Energético.


1, Lamina 2, haremos un viaje por todos y cada uno de ellos para explicar sus cualidades, sus conexiones con Órganos, Plexos, Flexos, Medula, Cordón Nervioso Autónomo y Nervioso Central, etc.

1º CHAKRA: denominado de dos formas; Básico o Coxígeo por tener su base en el Coxis, cuna de la más poderosa energía que poseemos: Devi Kundalini. De color: Rojo. Regula todo lo básico, el instinto de supervivencia, todos los órganos reproductores; Gónadas, Testículos, Riñones Suprarrenales, Útero, Ovarios, Matriz, todos ellos órganos relacionados con la reproducción y la supervivencia de la especie. Conectado con la Médula Espinal a través de: Plexo Coccígeo, Plexos Pélvicos, Ganglios Coccígeo Espinal y Sacro.

2º CHAKRA: denominado Sacro o Hepático, tiene más sentido el nombre de Hepático por ejercer una influencia directa sobre la zona hepática, Hígado Vesícula Biliar, órganos que conforman nuestro laboratorio interior, su ubicación real está en la línea del ombligo pero en la zona derecha en donde está físicamente nuestro Hígado. De color Naranja. Regula: Hígado, Vesícula, Bazo, Riñones, Suprarrenales. Conectado con la Medula Espinal a través de: Ganglio Lumbar Espinal, Cordón Simpático y Parasimpático.

3º CHAKRA: denominado Esplénico o del Plexo Solar, está ubicado en el centro del Plexo Solar o Plexo Esplénico, es nuestro centro emocional. De color: Amarillo. Regula los órganos del sistema digestivo: Estomago, Colon, Intestinos, Páncreas, Bazo, Vesícula Biliar, los nódulos linfáticos que están situados en el Plexo Solar o Esplénico. Conectado con la Medula Espinal a través de: Plexo Solar, Plexo Esplénico, Cordones Simpático y Parasimpático.

4º CHAKRA: denominado del Corazón o del Timo, antes de la aparición del Chakras Energético, porque estaban el Timo y el Corazón conectados. Ahora el Chakra del Corazón está conectado directamente con el Corazón, su denominación correcta es CHAKRA DEL CORAZÓN. Su ubicación correcta es el Plexo Cardiaco pero hacia el lado izquierdo debajo de la tetilla izquierda. Nuestro Corazón es la morada de la energía más sagrada, nuestro Real Ser, nuestra Real Esencia, nuestro Maestro de Luz, nuestra Mónada, nuestra Alma Inmortal, en este cambio tan importante de conciencia y vibracional urge la conexión más directa: el CHAKRA del CORAZÓ. De color: Verde. Regula el Bazo, Pulmones, Bronquios, nódulos Linfáticos del Plexo Cardiaco. Conectado con la Medula Espinal a través: Plexo Cardiaco, Ganglios Torácicos Espinal, Cordones Simpático y Parasimpático, Cordones del sistema Nervios Central.

5º CHAKRA: denominado Energético o del Timo, antes del cambio, fue relacionado con el Corazón pero su conexión directa es con la Glándula del Timo, hoy, no deja lugar a dudas. Su ubicación real está en la base del hueso del esternón, detrás del hueso del esternón se encuentra la Glándula Timo. De color Azul Turquesa. Regula Pulmones, Bronquios, Tiroides, Paratiroides, Timo. Conectado con la Medula Espinal a través: Plexo Pulmonar, Ganglio Torácico Espinal, Cordón Simpático Parasimpático.

6º CHAKRA: denominado de la Comunicación, Faríngeo o de la Garganta está ubicado en la Garganta. De color Azul Índigo, es el color Azul con matices Violeta. Regula las Tiroides, Paratiroides, Laringe, Faringe. Conectado con la Medula Espinal a través de Ganglio Cervical Espinal, Ganglio Cervical Superior, los Cordones Simpático y Parasimpático.

7º CHAKRA: denominado del Tercer Ojo o del Entrecejo su ubicación está situada entre las dos cejas. De color Azul Cobalto. Regula los, Ojos, Oídos, Senos Nasales, Hipófisis, Pituitaria Hipocampo, Nervios Craneales, Plexo Carotido, toda la parte delantera del Cerebro.

8º CHAKRA: denominado de la Corona o Coronario, está ubicado en la parte alta de nuestro Cráneo. De color Violeta, en algunas personas muy espirituales, puede ser de color Blanco con destellos Dorados, signo de una muy alta vibración espiritual. Conectado está con todo nuestro Cerebro y la Medula Espinal, Hipófisis, Pituitaria, Hipocampo, Hipotálamo, Corpus Callosus, Nervios Craneales, Cordones Simpático y Parasimpático, Cordones Sistema Nervioso Central, etc.

NUESTROS CHAKRAS

Nuestros Chakras posee muchas más conexiones de las descriptas aquí pero solo he querido significar las más importantes, sin olvidar que cada uno de ellos regula los puntos de acupuntura que están en sus zonas de influencia.

La palabra CHAKRA, traducida literalmente significa Vórtice de Luz, que es como los ven los que pueden ver con la visión interior, la del tercer ojo, como remolinos de energía de colores.

Nuestros Chakras no son tan solo vórtices energéticos que canalizan, transforman e introducen energía a nuestro sistema biológico y energético como alimento, son de una vital importancia en los niveles bioquímicos, celulares, porque a través del sistema endocrino, por su conexión con todas y cada una de las Glándulas endocrinas, con todas las ramificaciones nerviosas de los sistemas Autónomo y Central, regula armoniza el fluir de la energía que recorre todos y cada uno de los Meridianos, dotándolos de vitalidad equilibrio energético.


A través del control que ejerce sobre todas y cada una de las Glándulas endocrinas distribuidas por todo nuestro cuerpo, actúa de manera y forma reguladora de todas las sustancias, casi mágica, hormonas, enzimas, aminoácidos, neurotransmisores, neuropeptidos etc. Sin olvidar nuestro maravilloso, mágico y desconocido Hipotálamo, no más grande que una cereza, situado en el centro de nuestro cerebro, que es capaz de segregar más de 460 sustancias diferentes para regular la misma cantidad de funciones de nuestro organismo.

Repasadas algunas de las muchas funciones que tiene todos y cada uno de nuestros Chakras, podemos darnos cuenta de su importancia, su vital importancia, no solo en el buen funcionamiento de todo el sistema sino también por su control de las energías sutiles, de nuestra evolución tanto física, biológica como también espiritual, de nuestra adaptación a los niveles energéticos , vibracionales, que ya están en marcha, a los que tendremos que adaptarnos o sí o sí. El cambio esta consolidándose, está casi plenamente establecido quedan los últimos ajustes por realizar, por ello nuestro 5º Chakra Energético está activo para ayudarnos en la adaptación e integración de los nuevos ritmos tanto biológicos como energéticos para el gran salto Quántico que ya estamos dando.

Una de la sus más importantes funciones es la de generar Paz y Amor Universal, Incondicional. La de fortalecer de forma especial nuestro sistema Inmune para dar respuesta a patologías como el Cáncer, Sida, Tuberculosis, etc. La Hormona Timica, segregada por la Glándula Timo y fortalecida en el futuro a niveles especiales, creará una respuesta denominada Respuesta Celular, potenciada por los Linfocitos T con la que combatiremos todas las enfermedades que hoy, son motivo de muerte de muchos seres humanos. Cuando el Chakra Energético este activo en su plenitud todo lo descrito será potenciado al máximo.

El CHAKRA DEL TIMO, NOS DOTARA DE UN SISTEMA INMUNE POTENTE Y EFICAZ.


Publicado por Roly Polanco
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