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jueves, 21 de junio de 2012

LAS TRES ETAPAS DE LA MEDITACIÓN(Paul Brunton)




LAS TRES ETAPAS DE LA MEDITACIÓN (de LA SABIDURIA DEL YO SUPERIOR)

Hemos llegado así al punto en que sólo cierto tipo de experiencia super-intelectual, es decir, cierto tipo de experiencia mística, puede justificar nuestra declaración de que esta Mente es consciente y factible de realización, en un sentido positivo. El diccionario nos da una definición de "realizar": "sentir tan vivida o fuertemente algo como si fuera real; adquirir por propia experiencia; lograr algo como resultado de trabajo o esfuerzo". En consecuencia, marcharemos ahora hacia las frescas aguas de dicha realización personal de la Mente, dejando a nuestras espaldas el árido desierto de la simple especulación. Por lo tanto, hablaremos ahora de las formas y medios de obtener este tipo de experiencia psicológica. No es suficiente asegurar una convicción intelectual de la verdad mentalista. Tenemos también que asegurar una experiencia práctica de esa verdad. Pero el alma que desea ascender desde la tierra hasta ese puro empíreo, debe adquirir las alas. Ning~n animal posee este ojo interno místico que tiene el hombre; por lo tanto ningún animal puede contemplar la esquiva realidad de la Mente pura, que constituye la esencia ignorada de su propia naturaleza. La apertura de esta nueva y trascendental facultad de la visión interior brinda la ~nica oportunidad de nacimiento humano, oportunidad que podemos perder en la persecución de las cosas efímeras, o capitalizar en la b~squeda de las divinas. Ahora bien: manifestación significa limitación. Cuando la Mente Universal manifiesta un universo, tiene que manifestar un universo limitado. Cuando el Yo Superior proyecta la persona, tiene que auto-limitar un fragmento de su propia conciencia. Así, pues, cuando la persona se vuelve hacia su interior, aspirando a la contemplación y cumplimiento de su propio origen y naturaleza, en ese momento tiene la posibilidad gloriosa de llevar a cabo la promesa ~ltima de su propia limitación, evolución e involución. Esto necesariamente implica desprenderse conscientemente, de los cinco sentidos que contribuyen fundamentalmente a producir la ilusión materialista. Sin esto, no puede haber realización personal del mentalismo, sino sólo un eco intelectual de su verdad. Tenemos que aprender el arte de apartarnos de la existencia sensual y superficial. Esto se logra mejor a través de una deliberada auto-disciplina. Las tres principales formas en que la filosofía obtiene esta disciplina, libera al hombre de dicha existencia sensual y además desarrollan la visión interior. Son tres formas paralelas, no consecutivas. Son, primero, la reorientación del pensar; segundo, la reorientación de la actividad práctica; y, tercero, la reorientación del sentimiento. Lo primero se logra gracias a meditaciones metafísicas de carácter mentalista, como las que componen las primeras páginas de este libro. Lo segundo se obtiene gracias a una cierta abnegación de la voluntad personal, que describiremos hacia el final de este libro. Lo tercero se logra, educando la atención por medio del empleo de ejercicios regulares de meditación o yoga, como se los llama en la India, que describiremos en seguida. Yoga es un término de doble significación: denomina tanto el proceso cuanto el resultado a que ese proceso conduce. Yoga, como conjunto de prácticas mentales, es una cosa, y yoga, como condición unificada de la mente, que resulta fruto final de dichas prácticas, es otra cosa. Yoga como proceso, exige constantes esfuerzos por lograr la concentración mental dirigida hacia adentro; y como resultado, proporciona al practicante, una serena condición, en la que los pensamientos desaparecen, revelando así el trasfondo divino que la actividad constante de los pensamientos oculta. Cuando la mente está activa, tenemos pensamientos; cuando está quieta, los pensamientos se evaporan. Muy pocos han alcanzado alguna vez, conscientemente, esta completa quietud del estado natural de la mente, y por lo tanto, son pocos los que realmente saben qué cosa es en verdad. Yoga en su mejor sentido, es simplemente el intento deliberado por lograr esto, y así el hombre adquiere conciencia del llamado "inconsciente".
¿Quién no se ha perdido alguna vez en un agradable recuerdo, o se ha sentido completamente absorbido por un trabajo intelectual grato? ¿Quién no ha perdido entonces toda noción del tiempo, hasta de las circunstancias exteriores, olvidándose además de sus preocupaciones, y hasta dejando de percibir un dolor físico? Esto alguna vez le ha sucedido a casi todos. En momentos así, han estado practicando, sin saberlo, la meditación. Ya hemos dicho en otra parte que este tipo de experiencias son realmente los principios de la experiencia yogi, sólo que en el yogi es una experiencia deliberada y controlada, mientras que en el caso común al que hemos hecho referencia, se trata de algo involuntario y que se puede controlar. Esto indica que cuando estamos totalmente envueltos en nuestro propio yo, con exclusión de las cosas, personas y acontecimientos que nos rodean, y con nuestra mente concentrada en alguna idea análoga, tendemos a aceptar a las ideas como única, realidad. Ya he dado, en tres libros anteriores, las instrucciones detalladas de la práctica de este arte de la meditación, de modo que resulta inoperante describirlas nuevamente aquí. Pero desde que esos libros fueron escritos, he adquirido mayor experiencia estudiando cuidadosamente los esfuerzos y resultados acumulados y observados entre numerosos estudiantes de todo el mundo, todo lo cual me permite aclarar ciertas normas, corregir algunos equívocos, y subrayar unos pocos principios rectores, en un breve resumen de este arte que todavía es poco familiar y bastante abstruso para el común de los estudiantes. La clave del éxito en yoga depende, en parte, de la natural capacidad para la concentración, en parte, de la energía que apliquemos, pero muy especialmente, del repetido y regular auto-entrenamiento. Para decirlo con la suprema autoridad de Buda: "No sé de nada que, con la práctica, resulte más inflexible que la mente; no sé de nada que, con la práctica, pueda llegar a ser mas flexible que la mente". La teorización es inútil; uno debe sentarse a practicar diariamente esta meditación. Si se lo hace correcta y regularmente, incluso durante sólo seis meses, se lograrán buenos resultados. Hay que convencerse suficientemente de que poniendo en práctica las reglas de yoga se llegará a gozar los frutos de yoga.
Pero la meditación exige un lugar y un momento adecuados: debe convertirse en un hábito. tan regular y agradable como el hábito del comer. Esta práctica no puede quedar librada a momentos casuales o a aquellas horas en que no sabemos qué hacer. Es necesario hacer un reajuste del programa diario. Es posible que esto ocasione algunas molestias al principio, pero los resultados serán una recompensa de gran valor. El hábito rige la vida humana. El hombre que ha aprendido el secreto de crearse nuevos hábitos, está capacitado para controlar aquello que controla la vida. Y la meditación está entre los mejores hábitos que el hombre pueda adquirir. No sólo recalcaremos sino que lo haremos con gran énfasis, el valor y urgente necesidad de introducir este hábito en la vida moderna. Por supuesto que habrá dificultades para conseguir un poco de tiempo. La mayoría de las personas ha construido una red de actividades y placeres de la cual no es fácil escapar. Pero si bien algunas de estas actividades son fundamentales, otras no lo son. Es necesario desarrollar un sentido de la proporción. El mismo hombre que se queja de que después de un día de trabajo ineludible y urgente, está muy cansado como para dedicarse a la meditación, nos dirá, cuando le propongamos que lo haga por la mañana, que entonces está demasiado ocupado en vestirse y en tomar su desayuno. £Al final, llegará a la conclusión de que nunca puede dedicarse a esa meditación! Pero no bien alguien le asegura beneficios positivos, esa persona se las arregla para conseguir un poco de tiempo. Eliminará alguna actividad superflua, o se levantará más temprano, o hará alguna otra cosa. Lo fundamental es que se entregará gustoso a esas prácticas. Pues ellas resultan aburridas cuando no se alcanza una recompensa rápida o tangible. Por consiguiente, es necesario un cambio de actitud mental hacia esas prácticas. Estos ejercicios deberían realizarse, al principio, a diario, y en el mismo lugar y a la misma hora, pero cuando no ha alcanzado un cierto progreso, puede transgredirse esta norma y practicar meditación en cualquier lugar y momento. No es necesario el monasterio. Es mejor una habitación en la que a solas pueda entregarse a este ejercicio durante media hora de la mañana o de la tarde. El progreso que se logra en un monasterio, muchas veces es ilusorio, y no soporta la prueba del mundo exterior, mientras que los adelantos que se obtengan en medio de la vida y obligaciones habituales, y a pesar de la oposición del medio ambiente, son persistentes y duraderos.
Hay ciertos estorbos físicos que perturban estos ejercicios y que mientras están presentes pueden atraer la atención, alejándola del verdadero propósito. El primer estorbo es el ruido. Todo sonido exterior resulta magnificado durante la interna quietud de la meditación. Es por lo tanto indispensable encontrar un lugar silencioso. El hombre que medita debe aislarse para alcanzar sus metas superiores. El segundo impedimento es el movimiento activo, y la repentina irrupción de otras personas. No debe ser perturbado durante estas prácticas, y lo mejor será encerrarse con llave en la habitación. Estas normas se refieren, claro está, a los primeros esfuerzos del aspirante. A medida que avance, estos estorbos irán perdiendo importancia. El tercer estorbo es el balanceo del cuerpo, que resulta más perturbador cuando es la cabeza la que se balancea. Es necesario, pues, mantener derecha la columna vertebral. Si se utiliza un banco o una silla, deben tener la altura adecuada como para que los pies apoyen firmemente en el piso. La espalda debe estar apoyada en el respaldo de la silla o en la pared. Esto es indispensable, porque cuando se alcanza la etapa más elevada de la meditación, es necesario tener el cuerpo firme, pues la conciencia entra en un estado delicado y sensible en el que el más mínimo movimiento del cuerpo puede desbaratar los logros. Ésta es la razón por la cual los yogis indios del Himalaya adoptan la postura de piernas cruzadas con los tobillos entrelazados. Es una postura que proporciona un asiento firme cuando la conciencia está parcialmente desprendida de los cinco sentidos, y cuando la fluctuación del cuerpo provocaría el regreso de la conciencia al mundo sensorial. En el caso de estos yogis, también se busca que la columna vertebral esté muy derecha, pues así la fuerza vital latente en los órganos sexuales sube a lo largo de la médula espinal hasta la parte superior de la cabeza, sublimándola y espiritualizándola.
El cuarto impedimento es una salud endeble. Los dolores, la inquietud y el mal funcionamiento del cuerpo, pueden ser lo suficientemente fuertes como para distraer la atención, de modo que resulte imposible la meditación. Los modernos estudiantes que tengan este problema, deberán echar mano de toda la ciencia actual, y de los conocimientos y ayuda ortodoxos y heterodoxos, sin olvidar que en esta región el karma personal es frecuentemente muy activo. Sin embargo, paradójicamente, muchas veces ha sido la enfermedad del cuerpo la causa de la dedicación a estas prácticas meditativas.
A veces, pero no siempre, estos obstáculos físicos son más fáciles de remediar que los emocionales. Los trastornos emotivos, los estados de ánimo de depresión o desesperación, los sentimientos de pasión o amargura, incluso una imaginación demasiado errátil; todas estas cosas pueden interferir en la meditación. Por consiguiente, el estudiante debe al principio de su práctica, procurar apartarse de todo pensamiento acerca de sus asuntos personales, excluir toda clase de recuerdos, agradables o dolorosos, apartar la atención de los negocios e intereses del día, y universalizar su enfoque durante el período dedicado a la meditación.
Un común obstáculo entre los trabajadores de la ciudad, como reacción frente a la velocidad, el barullo y el ajetreo del día, es el agotamiento mental. Aunque algunas personas encuentran que su misma fatiga es una ayuda que facilita la meditación, porque les proporciona el descanso y relajación necesarios, otros encuentran que una mente cansada no les permite lograr esta meditación. En ese caso es mejor abandonar el ejercicio hasta sentirse plenamente restablecidos, o si no les es posible lograrlo, será necesario abandonar por ese día dicha práctica. Un medio ~til de restablecimiento consiste en descansar por unos pocos minutos acostado en una superficie completamente lisa, con las piernas y los brazos totalmente relajados, respirando pausada y rítmicamente, y aspirando profundamente. No debe usarse almohada ni ning~n otro apoyo para la cabeza.
Otro impedimento físico es la impaciencia. Los primeros ensayos en meditación transcurren tan lentamente y producen tan pocos beneficios, que la mayoría de los novicios pronto abandonan la práctica. Dicha impaciencia surge naturalmente del conflicto de verse tironeando en dos direcciones opuestas al mismo tiempo. Sus pensamientos no están acostumbrados a dirigirse hacia adentro concentrándose en algo que parece vago, remoto e irreal ya que, por el contrario, están muy acostumbrados a dirigirse hacia afuera concentrándose en el mundo de las cosas definidas y bien recortadas. Es más fácil renunciar a semejante lucha desigual, que continuarla. En consecuencia, los estudiantes deben adquirir la virtud de la paciencia, si es que quieren alg~n día gozar de los frutos del conocimiento. Todo aspirante debe, desde el principio de su práctica, grabar en su mente la segura esperanza de que si la realiza con profundo interés, es seguro que los resultados sobrevendrán. Semejante esperanza no es absurda. La mayoría de los esfuerzos realizados durante el noviciado no producen grandes resultados, son a menudo aburridos, pero con el tiempo se vuelven agradables, espontáneos y hasta interesantes. Cuando alguien aprende los fundamentos de un nuevo arte, como el de andar en bicicleta, hay muchos detalles característicos que lo asemejan a los comienzos de un nuevo arte como el de la meditación. Así como la bicicleta corre hacia atrás y hacia adelante, de un lado para el otro, a pesar de los esfuerzos por guiarla, y a pesar de la dirección voluntaria que el que la maneja quiere imponerle, así también los pensamientos van de un lado al otro, saltando de un objeto a otro objeto durante la meditación, a pesar de los esfuerzos y de la voluntad del aspirante. La monótona necesidad de repetir la práctica, el inevitable dolor de las caídas, que caracterizan los rudimentarios intentos de manejar una bicicleta, tienen su contraparte mental en las características de los rudimentarios intentos para practicar la meditación. Pero llega el día feliz en que, como por magia, el practicante de una de estas artes, descubre que puede manejar con seguridad y en forma recta su máquina, y el practicante del otro arte descubre que puede controlar sus pensamientos, concentrarlos y orientarlos de manera firme. Así, pues, con el tiempo, una tarea infructuosa diariamente ejercitada en la quietud mental, se transforma en algo fácil y natural.
La primera y ~ltima etapa del yoga son etapas de concentración. La perfecta concentración de la atención es una de las claves esenciales del éxito. Cada nuevo logro ha sido el resultado de un pensamiento intensificado y de un esfuerzo unitario. A menos que el pensamiento y el sentimiento se orienten en canales bien definidos, son como el vapor que se esparce en el aire en todas direcciones, en lugar de ser el vapor que impulsa una locomotora de cien toneladas. El ingeniero intenta orientar la energía del vapor en unas cuantas direcciones determinadas. De esta manera, dicha energía alcanza una mayor intensidad y es más ~til que si estuviera diseminada en muchas direcciones. Esta simple lección técnica encierra una verdad analógica para el estudiante de la mente. Éste debe aprender cómo enfocar la energía de su propio pensamiento en una sola dirección, aumentando así su intensidad y su influencia. Un vidrio ahumado puede concentrar los rayos del sol en un solo punto de una hoja de papel, hasta que ésta se enciende. He aquí también un buen símil de qué tiene que hacer el estudiante en estos ejercicios. La serpiente que intensamente observa a su presa hechizada, proporciona un ~ltimo ejemplo del tipo de concentración que el estudiante debe adoptar. Si no le es fácil alcanzar este punto de perfección, es porque su corazón está en otra parte. Por lo tanto, hasta tanto no comprometa todo su interés, su ejercicio de concentración será un fracaso. Es poco útil adoptar un ejercicio determinado, sólo por el hecho de que otra persona ha tenido éxito.
Por lo tanto, el estudiante deberá elegir aquellos ejercicios que le interesan y que despiertan su imaginación. Así, no tendrá que probar deliberada o artificialmente la concentración sino que se sentirá arrastrado espontáneamente a una natural absorción en
la materia.
Puede comenzar enfocando su atención en cualquier punto, ya sea un objeto externo, una idea interna, o simplemente su yo interior. Debe tener bajo control a su conciencia, y sostenerla sobre un pensamiento o serie de pensamientos, sobre una cosa o el detalle de una cosa, excluyendo todo lo demás. Debe mantener sujetos sus pensamientos como un elefante salvaje atado por una cuerda, a la estaca de un solo objeto o asunto elegido, no permitiéndoles correr sin rumbo de aquí para allá. Será inevitablemente necesario volverlos a traer una y otra vez, porque los pensamientos intentarán vagar, y esto requiere un manejo diestro y una perseverancia esperanzada. Así como fijar la vista en un punto situado al frente puede ayudar eventualmente a un ciclista inexperto, a mantener el equilibrio y a convertirse en un ciclista adiestrado, también puede ayudar eventualmente al estudiante el fijar la atención en una sola serie de pensamientos, mientras aprende a concentrarse, de modo de mantener fuera todos los otros pensamientos. Pero un objeto físico puede ser sólo un punto de partida para aprender a reunir y mantener quietos sus pensamientos fluctuantes. Tarde o temprano deberá reparar en las cosas exteriores y así se quiebra el momento de meditación. Con esto el estudiante termina la primera etapa (concentración) de! yoga, y entra en la segunda (meditación propiamente dicha).
Metafísicamente, el yoga es en realidad la retracción de la conciencia del no ser al ser, el apartamiento de todos los pensamientos perturbadores y las ideas interferentes, que oscurecen la auténtica auto-conciencia. Esto se logra manteniendo firme un solo hilo de pensamiento, a través de un supremo esfuerzo de concentración en una idea, que al principio puede ser cualquiera, pero que al final tiene que ser una idea espiritual. Ya que la meditación debe tender siempre a concentrarse en una aspiración cada vez mayor, hacia algo más divino que el mero pensar, hacia un acto final de sagrada comunicación con nuestro mejor yo. La definición que el diccionario da de la meditación es: "Pensamiento continuado o ceñido", pero es mucho más profundo el significado que le da el misticismo. El estudiante debe ahora cerrar sus sentidos al mundo exterior, y su atención a los pensamientos y fantasías dispersas. Aunque esto resulte difícil, puede lograrse con el esfuerzo paciente.
Esta etapa es un proceso por el cual se contrarresta el efecto de los cinco sentidos, una operación que determina eventualmente la pérdida de contacto con el mundo exterior, un vagar más allá de ese mundo, en una región interior de rapto recordatorio, donde no hay sensaciones físicas si bien el pensamiento está a~n activo. Durante todo el día se produce un asedio continuo de percepciones sensoriales. Sólo en el dormir profundo o en la experiencia mística, el hecho se ve libre de esta guerra de nervios interminables. Así, pues, todo el poder de una atención concentrada en un solo punto debe orientarse profundamente hacia adentro del ser propio, y debe cultivarse un estado de ánimo de rapto absorbente. Sólo si el estudiante persiste en esto, sólo si resiste el arrastre del contorno exterior, y domina el movimiento sensorial de los pensamientos dispersos, sólo entonces conseguirá penetrar en el n~cleo místico de la conciencia que se encuentra en el umbral del verdadero "yo". Alcanzará por fin el glorioso clima de todos estos esfuerzos por la gracia del Yo Superior. En ese memorable día la tensión que inevitablemente caracteriza su actitud posesiva frente a la vida, se reflejará s~bitamente. La tensión que acompaña su existencia cargada de deseos, se relajará al mismo tiempo. Descenderá sobre él una beatitud, y cuando la meditación alcanza su punto extremo, yoga pasa su tercera octava (contemplación). Cesa entonces el razonamiento intelectual y ya no aparecen las imágenes mentales. Entonces la atención se desprende espontáneamente de todos sus objetos, salvo la conciencia, y se concentra en el corazón, no en la cabeza. Así, de un pensamiento concentrado voluntariamente, el estudiante pasa gradualmente a una recepción pasiva, de la actividad mental, se sumerge hacia adentro en la quinta esencia relajada. Es particularmente en esta tercera etapa que es necesario mantener el cuerpo absolutamente quieto, porque a~n la más mínima perturbación muscular, o el más pequeño cambio de posición, producirá una reacción totalmente desproporcionada y puede fácilmente perturbar o interrumpir la contemplación.
Una buena concentración insume alrededor de dos minutos y medio. Esto mantiene la mente ininterrumpidamente sujeta a un solo objeto, punto o pensamiento. El tiempo establecido no incluye el usual período preliminar requerido por los novicios, para acomodar el cuerpo, aquietar las emociones, desprenderse de los pensamientos extraños, y lograr el estado adecuado, período que bien puede insumir la tercera o cuarta parte del tiempo de concentración. Una buena contemplación insume cerca de veintiséis minutos.
Este período es el máximo; nada más puede obtenerse de un tiempo mayor. Es innecesario y por cierto muy difícil, extender la contemplación más allá del tiempo establecido.
Además, en la técnica filosófica se considera que no es aconsejable hacer un hábito de semejantes prolongaciones, porque pueden provocar la apatía social y un estado psicológico negativo. Sin embargo, no es posible asignar una medida determinada de tiempo para una buena meditación, porque ésta puede extenderse desde unos pocos minutos hasta, en casos muy excepcionales, unas cuantas horas. Un término medio adecuado sería el de media hora. Una vez que la facultad de atención ha sido entrenada de esta manera, puede concentrarse a voluntad sobre cualquier cosa, objeto o idea.
El arte, su apreciación o creación, la Naturaleza, su amor o compañía, constituyen asimismo modos de acercamiento al estado místico. Hemos dado instrucción práctica del uso de estos dos medios con propósitos místicos, en nuestra obra La B~squeda del Yo Superior.
Para quienes pueden entrar en estos caminos naturalmente, resultan tan importantes como los senderos convencionales del yoga. Toda vez que estas personas se dejan llevar por unos preciosos segundos quedando absorbidos en un hermoso paisaje, en alguna deliciosa obra de arte, o en alg~n afecto personal puro, tocan los bordes del estado místico. La atracción que sienten hacia las cosas hermosas es un anticipo de la atracción que sentirán más adelante frente a la Belleza misma, que es etérea y no física, hacia el Espíritu carente de forma. Quienes no comprenden qué quiere expresar la teoría mística, pueden entenderlo más fácilmente recordando el encanto indefinible de estos momentos de gozo espiritual. La contem-plación se propone recuperar sus almas, unirlos en un estado de ánimo, y convertirlos en una parte integrante de la vida com~n diaria.
El artista procura presentar a los otros sus imágenes mentales, ya sea en forma de sonido melodioso, ya sea en forma de piedra tallada, o como pintura coloreada, o a la manera de palabras poéticas. En consecuencia el imaginar es la primera parte de su obra. Mientras está comprometido en dicha actividad, estas imágenes asumen completa y vivida realidad para él. Por lo tanto, todo artista que merezca el nombre de tal, es un mentalista, ya sea que conozca o no la metafísica del mentalismo, pues si así no fuera, su impulso creativo carecería de valor. El genio artístico o inventivo generalmente desarrolla un temperamento introvertido, distraído, ausente, cuando sus ideas germinan o cuando se pone en actividad su capacidad creadora. Este estado de ánimo es por cierto la característica principal del carácter del artista. Pero por lo que el genio desarrolla inconsciente y esporádicamente, el místico lo desarrolla consciente y regularmente. Y mientras el genio convierte en último objeto de su contemplación, a la producción de una obra exterior, el místico considera como objeto ~ltimo de su propia práctica, el completo abandono de toda experiencia exterior y la creación de una experiencia interior. Si bien la creación artística o la apreciación estética son forma de meditación, no son formas supremas. Sin embargo, están lo suficientemente cerca de un tipo de experiencia suprema, como para capacitar al artista inspirado o al amante de la Naturaleza a gozar tanto como el místico, de la bendición de la contemplación. Esto puede lograrlo el artista solo si, en el momento supremo del rapto estético y de la intensidad concentrada de la atención, abandona el tema o materia que produjo su rapto, para descansar suspendido, por así decirlo, en el sentimiento puro.
Deben abandonarse todos los pensamientos de la "cosa" física, conservándose únicamente la "Idea" superfísica. Si logra hacer esto, el trastorno emocional se convertirá en una inmensa y exquisita serenidad. Pues al abandonar el objeto externo que despertó su rapto interior, por el rapto mismo, abandonará, en lenguaje teológico, la Materia por el Espíritu.
Así, una completa experiencia psicológica reemplazará a la experiencia mixta, mitad mental, mitad física. Así también, el arte se convertirá en un medio de evocación de aquello que está por encima del arte, y cada creación artística se transformará en un símbolo de algo superior a la cosa creada.
Una forma poco com~n pero inolvidable de experiencia mística puede ocurrir en un momento de fatal alejamiento de una persona amada, como si se oyera una melancólica música interior. Esto sucede cuando el karma fuerza la separación a beneficio del progreso espiritual del uno o del otro. Esa m~sica indescriptiblemente triste no puede captarse a través de los oídos corporales, pero se la siente de una manera misteriosa y clara, dentro del corazón. Esto no significa que se trate sólo de una alucinación. Las notas hermosas pero tristes sonarán en todo el ser interior. La experiencia durará unos pocos minutos, y será seguida por una gran depresión, pero imprimirá profundamente una cierta instrucción espiritual, que el tiempo jamás podrá destruir.
Incluso el crítico más acervo de la religión, el más cínico burlador de la Deidad, el más tenaz defensor del nacionalismo, que haya estado de acuerdo con su generación y haya caído preso de las espirales del cinismo materialista, comenzará a desprenderse de esas espirales, ante semejante presencia seráfica que aparece durante la contemplación mística. Desde el momento en que experimenta por primera vez esa presencia, el hombre renueva su vida. Pero aparte del lugar importante que la meditación tiene en esta b~squeda del Yo superior, también posee un valor utilitario propio, en la com~n vida cotidiana de la humanidad. La paz y despreocupación que un hombre puede desarrollar gracias a estos momentos, deliberadamente se apartan de su existencia cotidiana, porque se convierten en un propósito valioso. Es por lo tanto lamentable que su práctica deliberada haya pasado a ser, en la actualidad, posesión casi exclusiva de monjes y ascetas, y que esté tan poco de moda en Occidente en comparación con Oriente. En gran parte nos hemos propuesto siempre introducir este arte en un círculo más amplio. Todo el mundo ³y no sólo unos pocos ermitaños enclaustrados³ debería aprender a meditar. Demasiado tiempo el mundo moderno occidental ha sido víctima del enfoque desequilibrado en el que la vida sólo ha desarrollado acción; demasiado tiempo se ha entregado únicamente a lo que concierne a la vida exterior, y sólo por casualidad, en el caso de tener unos minutos para perder, a veces ese mundo occidental ha dedicado unos pocos pensamientos a los eternos temas, pero siempre como un mero paréntesis. Una sociedad masiva y con los nervios a flor de piel, que ha perdido su sentido de la proporción, y que cree que es suficiente para el hombre, oír sólo el ruido de máquinas y el clamoreo de ciudades atestadas, que vuelve la espalda con impaciencia cuando oye la serena voz de su yo interior, o la profunda música de la vida orquestada por artistas inspirados, o la rica quietud de las majestuosas sombras de un bosque: una sociedad así es un miserable caso patológico. Su vida cotidiana es demasiado extrovertida. Esta condición desequilibrada e insensible es tenida por "natural". Pero el estado introvertido no es antinatural, como lo piensan muchas personas tontas y muchos científicos de mente estrecha. El estado introvertido es por cierto una parte de lo que debería constituir el estado completo de un hombre normal. La salud de la sociedad occidental puede prevenir únicamente de una sabia restauración de la perdida integralidad. Por consiguiente, dicha sociedad tiene que recurrir a la técnica de la meditación, para restablecer su roto equilibrio.
Lo que el místico común trata de conseguir es precisamente lo que el místico filósofo procura lograr. Pero en este punto deben separarse. El último aprecia plenamente el significado de lo que el místico común logra, pero sabe que si sólo ha alcanzado una zona de existencia marginal, sobre la cual soplan extraños vientos del Infinito, esto no es lo mismo que el Infinito mismo. El místico filósofo no sólo ve que a partir de donde el místico común nada ve, se abre un sendero yoga superior, sino que además percibe que la meditación es sólo una de las etapas que debe transitar. Así pues, la última etapa posee un carácter triple, y su integralidad total es lo único que garantiza el título de filosófica.
En La Oculta Enseñanza Más Allá del Yoga hemos puntualizado las razones por las cuales son necesarias las formas superiores de la contemplación, pero desarrollaremos en los próximos capítulos, los motivos más importantes. Por el momento digamos que la filosofía no es tan tonta como para despreciar ninguno de los resultados valiosos de las etapas inferiores del yoga. Por el contrario, las incluye y asimila, relacionando estos resultados con sus propios procesos superiores. Sólo le pide al aspirante que persista en su trabajo hasta alcanzar la otra ladera de la montaña, en la que aparece la iluminación total, sin detenerse a mitad de camino, donde sólo hay vislumbres.


EL MICOPLASMA PATÓGENO. Un Agente Patógeno Convertido en Arma

Artículo/noticia publicado/a en Kaosenlared.net en el apartado de Libre Publicación NO seleccionada/o por el Colectivo Editorial.
El Micoplasma y como influye sobre la salud

EL MICOPLASMA PATÓGENO. Un Agente Patógeno Convertido en Arma
Existen 200 especies de micoplasmas. La mayoría son inofensivos y no hacen daño, solo cuatro o cinco son patógenos. El Micoplasma fermentans (incognitus strain) probablemente viene del núcleo de la bacteria Brucella combinado con un virus visna, a partir del cual se extrae el micoplasma.

El micoplasma patógeno solía ser bastante inofensivo, pero la investigación sobre la guerra biológica llevada a cabo entre 1942 y el tiempo actual, ha dado como resultado la creación de formas de micoplasmas más mortales e infecciosas. Investigadores extrajeron este micoplasma de la bacteria Brucella y de hecho redujeron la enfermedad a una forma cristalina. La convirtieron en arma y la probaron con gente de Norte América que no tenían conocimiento de ello.

El Dr. Maurice Hilleman, virólogo en jefe de la compañía farmacéutica Merch Sharp y Dohme declaró que este agente patógeno ahora mismo lo tiene todo el mundo en Norte América y posiblemente la mayoría de la gente en todo el mundo.

A pesar de fallos en los informes, ha habido una incidencia en el aumento de todas las enfermedades degenerativas del sistema nervioso desde la segunda guerra mundial y especialmente desde 1970 con la llegada de enfermedades de las que no se había oído hablar antes, como el síndrome de fatiga crónica y el SIDA.

Según el Dr. Shyh-Ching Lo, investigador en jefe en el Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas y uno de los máximos investigadores del micoplasma, este patógeno causa muchas enfermedades incluyendo sida, cáncer, síndrome de fatiga crónica, colitis de Crohn, diabetes de tipo 1, múltiple esclerosis, Parkinson, enfermedad de Wegener y enfermedades colágeno-vasculares como la artritis reumática y el Alzheimer.

El Dr. Charles Ángel, que trabaja con los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, Bethesda, Maryland, declaró lo siguiente en una reunión de los Institutos Nacionales de Salud el 7 de Febrero del 2000:

“Ahora soy de la opinión de que la causa probable del síndrome de fatiga crónica y de la fibromialgia es el micoplasma…”

Tengo todos los documentos oficiales que demuestran que el micoplasma es el patógeno en el síndrome de fatiga crónica/fibromialgia, así como en el sida, esclerosis múltiple y muchas otras enfermedades. De estos, el 80% son documentos oficiales gubernamentales de EE.UU. y de Canadá y el 20% son artículos de publicaciones evaluadas por expertos como la Revista de la Asociación Médica Americana, la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra y la Revista de la Asociación Médica Canadiense.

Los artículos de las publicaciones y los documentos del gobierno se complementan.

Como Funciona el Micoplasma

El micoplasma actúa al entrar en las células individuales del cuerpo dependiendo de su predisposición genética.

Pueden desarrollar enfermedades neurológicas si el patógeno destruye ciertas células en su cerebro o pueden desarrollar colitis de Crohn, si el patógeno invade y destruye células del intestino bajo.

Una vez que el micoplasma entra en la célula, puede permanecer ahí sin hacer nada durante 10, 20 o 30 años, pero si ocurre un trauma como un accidente o una vacuna que no acepte, el micoplasma puede ser activado.

Debido a que solo es la partícula de ADN de la bacteria, no tiene ningunos orgánulos para procesar sus propios nutrientes, por lo tanto crece al tomar esteroles preformados de su célula huésped y mata literalmente la célula; la célula se fractura y lo que queda se vierte a la corriente sanguínea.

II – CREACION DEL MICOPLASMA

Un Patógeno Creado en el Laboratorio

Muchos médicos no conocen este patógeno micoplasma porque fue desarrollado por los militares estadounidenses en la experimentación de la guerra biológica y no se hizo público. Este patógeno fue patentado por los militares de los Estados Unidos y el Dr. Shyh-Ching Lo. Tengo una copia del documento de la patente de la Oficina (1) de patentes de los Estados Unidos.

Todos los países en guerra estuvieron experimentando con armas biológicas. En 1942 los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña hicieron un acuerdo secreto para crear dos tipos de armas biológicas (uno que mataría y otra que dejaría incapacitada a la gente) para usar en la guerra contra Alemania y Japón, que también estaban desarrollando armas biológicas. Mientras investigaron cierto número de patógenos, principalmente se enfocaron en la bacteria Brucella y empezaron a usarla como arma.

Desde su comienzo, el programa de la guerra biológica se caracterizó por una continua revisión y participación en profundidad de los científicos más eminentes, consejeros médicos, expertos industriales y oficiales del gobierno, y fue clasificado como Alto Secreto.

El Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos siguió también muy de cerca el progreso de la investigación y el desarrollo de la guerra biológica desde el principio del programa, y los Centros del Control de Enfermedades y los Institutos Nacionales de Salud trabajaron con los militares para convertir estas enfermedades en armas. Estas son enfermedades que han existido durante miles de años pero han sido convertidas en armas—lo que quiere decir que se han hecho más contagiosas y más efectivas. Y se están propagando.

El Programa Especial del Virus del Cáncer, creado por la CIA y por el Instituto Nacional de Salud para desarrollar un patógeno mortal para el que la humanidad no tiene inmunidad natural (SIDA) fue disfrazado como una guerra contra el cáncer, pero en realidad era parte del MKNAOM1 (2). Muchos miembros del Senado y de la cámara de Diputados no conocen lo que ha estado pasando.

Por ejemplo el Comité del Senado de los EE.UU. sobre la Reforma del Gobierno buscó en los archivos en Washington y en otros lugares el documento titulado “el Programa Especial del Virus del Cáncer: Informe del Progreso nº 8” y no pudieron encontrarlo. De alguna manera se enteraron que yo lo tenía, me llamaron y me pidieron que se lo enviara por email. ¡Imagínense: un maestro de escuela retirado al que llama el senado de los EU y le preguntan por uno de sus documentos secretos!

El Senado de los EU, a través del Comité de la Reforma del Gobierno, está intentando detener este tipo de investigación del gobierno.

La Brucella Cristalina

La página principal de un Estudio del Senado auténtico de los EE.UU., desclasificado el 24 de Febrero de 1977, muestra que George Merck, de la compañía farmacéutica, Merck Sharp & Dohme (que ahora hace curas para enfermedades que una vez creó), informó en 1946 al Secretario de Guerra de los EE.UU. que sus investigadores habían conseguido por “primera vez” “aislar el agente causante de la enfermedad (el patógeno) en forma cristalina”. (3)

Habían producido una toxina bacteriológica cristalina a partir de la bacteria de la Brucella. La toxina bacteriológica podía ser extraída en forma cristalina, almacenada, transportada y liberada sin deteriorarse. Podía ser diseminada por otros medios, como los insectos, aerosoles o la cadena alimenticia (en la naturaleza se dispersa dentro de la bacteria). Pero el factor que trabaja en la Brucella es el micoplasma.

La Brucella es un patógeno que no mata a la gente; la descapadita. Pero según el Dr. Donald MacArthur del Pentágono, al comparecer en un Comité del Congreso en 1969, los investigadores descubrieron que si tenían micoplasma con una cierta potencia—de hecho 10 elevado a la décima potencia (1010) podría desarrollar el SIDA y la persona moriría en un periodo razonable de tiempo, porque podría eludir las defensas naturales humanas.

Si la potencia era de 108, la persona manifestaría síndrome de fatiga crónica o fibromialgia. Si era de 107, se presentarían como un deshecho; no morirían y no quedarían discapacitados, pero no estarían muy interesados en la vida; se echarían a perder.

La mayoría de nosotros nunca hemos oído sobre la enfermedad de la brucellosis porque desapareció cuando se empezó a pasterizar la leche, que era la portadora. Un salero lleno del patógeno puro en forma cristalina podría hacer enfermar a toda la población de Canadá. Es absolutamente mortal, no tanto en términos de matar el cuerpo pero si de incapacitarlo.

Debido a que el patógeno cristalino se disuelve en la sangre, los análisis de sangre y tejido ordinarios no revelan su presencia. El micoplasma solo cristaliza en un PH de 8.1 y la sangre tiene un PH de 7.4.

Por lo tanto sus médicos creen que sus quejas “están todas en su imaginación.”

La Brucella Cristalina y la Esclerosis Múltiple

En 1998 en Rochester en Nueva York, conocí a un hombre que había sido militar, PFC Donald Bentley, que me dio un documento y me dijo:

“Yo estuve en la Armada de los EE.UU. y fui entrenado en la guerra biológica. Estuvimos manipulando una bomba llena de brucellosis, no era sólo brucellosis, era una toxina de Brucella en forma cristalina. La rociamos sobre China y Corea del Norte."

Me enseñó su certificado sobre su entrenamiento en la guerra química, biológica y radiológica. Después me mostró unos documentos de 16 páginas que le habían entregado los militares estadounidenses cuando quedó exento del servicio.

Vinculaban la brucellosis con la esclerosis múltiple y en una sección declaraban:

“Los veteranos con múltiple esclerosis, una especie de parálisis progresiva que se desarrolla a un grado del 10% o más de incapacidad en los dos años siguientes de dejar el servicio activo, podrían asumir el servicio relacionado con la compensación por incapacidad. La compensación es pagadera a los veteranos elegibles cuya incapacidad sea debido al servicio.”

En otras palabras:

“Si enferman de esclerosis múltiple, es porque estuvieron manejando esta Brucela y les daremos una pensión. No vayan a hacer un alboroto con esto.”

En estos documentos el gobierno de los Estados Unidos reveló pruebas de la causa de la esclerosis múltiple, pero no lo dieron a conocer al público o a sus médicos.

En un informe de 1949, los Drs. Kyger y Haden sugirieron,

“la posibilidad de que la esclerosis múltiple pudiera ser una manifestación del sistema nervioso central de brucelosis crónica.”

Hicieron pruebas con unos 113 pacientes aproximadamente de esclerosis múltiple, encontraron que casi el 95% dio también positivo para la Brucela. ( 5)

Tenemos un documento de una revista médica que concluye que una de cada 500 personas que tuvo brucellosis desarrollará lo que ellos llaman neurobrucellosis; en otras palabras, brucellosis en el cerebro, donde la Brucela se asienta en los ventrículos laterales - donde básicamente se localiza la esclerosis múltiple.(6)

III PRUEBAS SECRETAS CON EL MICOPLASMA

Probando los Métodos de Dispersión

Pruebas documentadas demuestran que las armas biológicas que desarrollaron fueron probadas entre la gente de varias comunidades, sin su conocimiento o consentimiento.

El gobierno sabía que la Brucela cristalina causaría la enfermedad en los humanos. Ahora necesitaban determinar como se propagaría y la mejor forma de dispersarla. Probaron métodos de dispersión para la Brucella suis y para la Brucella melitensis en Dugway Proving Ground, Utah, en Junio y Septiembre de 1952. Probablemente el 100% de nosotros está infestado con Bruecellla suis y Brucella melitensis. (8)

Otro documento gubernamental recomendaba la génesis de pruebas de la vulnerabilidad al aire libre y la investigación encubierta, y los programas de desarrollo para ser dirigidos por la Armada y apoyados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

En aquella época, el gobierno de los Estados Unidos pidió al gobierno de Canadá que cooperara en las pruebas de la Brucella utilizada como arma y Canadá cooperó de lleno con los Estados Unidos. El gobierno de los EE.UU. quería determinar si los mosquitos portarían la enfermedad y también si el aire lo haría.

Un informe del gobierno declaraba que,

“las pruebas al aire libre de patógenos infecciosos eran consideradas esenciales para una comprensión definitiva de los potenciales de la guerra biológica, por los muchos factores desconocidos que afectan la degradación de los microorganismos en la atmósfera.”(9)

Probando el Mosquito Como Portador en Punta Gorda, Florida

Un informe de la Revista Médica de Nueva Inglaterra revela que una de las primeras epidemias de síndrome de fatiga crónica fue en Punta Gorda, Florida, en 1957. (10) Fue una extraña coincidencia que una semana antes esta gente enfermara de síndrome de fatiga crónica hubiera un gran influjo de mosquitos.

El Instituto Nacional de la Salud alegó que los mosquitos venían de un incendio forestal a 30 millas.

La verdad es que esos mosquitos fueron infestados en Canadá por el Dr. Guilford B. Reed en la Universidad de Queen. Fueron gestados en Belleville, Ontario, llevados a Punta Gorda y allí fueron liberados.

En una semana, los cinco primeros casos de síndrome de fatiga crónica fueron denunciados en la clínica local en Punta Gorda. Los casos siguieron apareciendo hasta que finalmente 450 personas cayeron con la enfermedad.

Probando el Mosquito como Portador en Ontario

El Gobierno de Canadá estableció el laboratorio del Dominio del Parásito en Belleville, Ontario, donde se criaban 100 millones de mosquitos al mes.

Estos fueron enviados a la Universidad de Queen y otras instalaciones para que fueran infestados con este patógeno cristalino. Después los mosquitos se soltaron en ciertas comunidades en medio de la noche, para que los investigadores pudieran determinar cuanta gente enfermaría con el síndrome de fatiga crónica o fibromialgia, que era la primera enfermedad en aparecer.

Una de las comunidades donde lo probaron fue en el valle de St Lawrence Seaway, todo el camino desde Kingston a Cornwall, en 1984. Liberaron cientos de millones de mosquitos infestados.

Unas 700 personas en las siguientes cuatro o cinco semanas desarrollaron encefalomelitis miálgica o síndrome de fatiga crónica.

VI - HACIENDO PRUEBAS DEL MICOPLASMA EN SU CUERPO

La Prueba de la Reacción en Cadena de la Polimerasa

Generalmente no hay información disponible sobre este agente, porque primero de todo el micoplasma es un patógeno minuciosamente pequeños. Hace cien años, ciertos médicos teóricos concibieron que debe existir una forma de patógeno más pequeño que la bacteria y los virus. Este organismo patogénico, el micoplasma es tan diminuto que la sangre normal y pruebas de tejidos no revelarán su presencia como la fuente de la enfermedad.

Su médico puede diagnosticarles con la enfermedad del Alzheimer y dirá:

“Caramba, no sabemos de donde viene el Alzheimer. Todo lo que sabemos es que su cerebro empieza a deteriorarse, las células se fracturan, el sello de Myelin alrededor de los nervios se disuelve, y así sucesivamente.”

O si tienen síndrome de fatiga crónica, el médico no podrá encontrar ninguna causa de su enfermedad con pruebas normales de sangre y de tejidos.

Este micoplasma no podía ser detectado hasta hace unos 30 años cuando los tests de reacción en cadena de la Polimerasa fueron desarrollados, en los cuales una muestra de su sangre es examinada y las partículas dañadas son sacadas y sometidas a la reacción en cadena de la Polimerasa. Esto hace que el ADN en las partículas se rompa. Estas partículas son después depositadas en un nutriente, lo cual hace que el ADN crezca en su forma original.

Si se produce suficiente sustancia, la forma puede ser reconocida, por lo tanto se puede determinar si la Brucella u otro tipo de agente están detrás de ese particular micoplasma.

Análisis de Sangre

Si usted o alguien en su familia tiene encefalomelitis mialgica, fibromialgia, múltiple esclerosis o Alzheimer, pueden enviar una muestra de sangre al Dr. Les Simpson en Nueva Zelanda para su análisis.

Si usted está enfermo con estas enfermedades, sus glóbulos rojos no tendrán la forma normal de donut de las células de la sangre, capaces de ser comprimidas y oprimidas a través de los capilares, sino que se hincharán como donuts rellenos de cerezas, los cuales no pueden ser comprimidos. Las células de la sangre aumentan y se dilatan porque la única forma en que el micoplasma puede existir es tomando esteroles pre-formados anteriormente de la célula anfitriona. Una de las mejores fuentes del esterol pre-formado es el colesterol y el colesterol es lo que da a las células de la sangre la flexibilidad.

Si el colesterol lo toma el micoplasma, el glóbulo rojo se hincha y no pasa y la persona empieza a sentir todos los achaques y todo el daño que causa al cerebro, al corazón, al estómago, a los pies y a todo el cuerpo porque la sangre y el oxígeno se cortan.

Y es por eso que la gente con fibromialgia y síndrome de fatiga crónica lo pasan tan mal. Cuando se corta la sangre del cerebro, lesiones punteadas aparecen porque esas partes del cerebro mueren. El micoplasma entrará en partes del músculo del corazón, especialmente en el ventrículo izquierdo y esas células morirán.

Ciertas personas tienen células en los ventrículos laterales del cerebro que tienen una predisposición genética para admitir el micoplasma y esto hace que los ventrículos laterales se deterioren y mueran. Esto lleva a la esclerosis múltiple, la cual progresará hasta que estas personas estén totalmente discapacitadas; con frecuencia, mueren prematuramente. El micoplasma entrará en el intestino bajo, partes del cual morirán, causando por lo tanto colitis. Todas estas enfermedades son causadas por las propiedades degenerativas del micoplasma.

A principios del 2000, un caballero en Sudbury me llamó y me dijo que tenía fibromialgia. Solicitó una pensión y fue rechazado porque su médico le dijo que todo estaba en su imaginación y que no había prueba externa.

Le di la forma adecuada y una vial y envío su sangre al Dr. Simpson para ser analizada. Hizo esto con la aprobación del médico de su familia y los resultados del Dr. Simpson mostraron que sólo el 4% de sus glóbulos rojos funcionaban normalmente y llevaban la cantidad apropiada de oxígeno a su pobre cuerpo; mientras que el 83% estaba hinchado, dilatado y endurecido y no pasaría a través de los capilares sin muchísima presión y problema.

Esto es la prueba física del daño que se ha hecho.

Prueba del Electrocardiograma

También pueden pedirle a su médico que les haga un electrocardiograma Holter de 24 horas. Por supuesto saben, que un electrocardiograma es un medidor del latido de su corazón y muestra lo que está pasando en su ventrículo derecho, en su ventrículo izquierdo y así sucesivamente.

Las pruebas muestran que el 100% de los pacientes con síndrome de fatiga crónica y fibromialgia tienen un latido irregular. En varios periodos en 24 horas, el corazón en lugar de trabajar felizmente yendo “bam-BAM, bam-BAM,” de vez en cuando y de nuevo, va “bubububububububububu”.

La onda T (las ondas también llamadas P, Q, R, S y T) normalmente es el máximo, y después la onda se estabiliza y empieza con la onda P de nuevo. En los pacientes con fatiga crónica y fibromialgia, la onda T se aplana o realmente se invierte. Eso quiere decir que la sangre en el ventrículo izquierdo no está siendo exprimida por la aorta y por todo el cuerpo.

Mi cliente de Sudbury se hizo esta prueba y mira por donde los resultados declararon:

“la forma de T y S-T sugiere el modelo en tensión del ventrículo izquierdo, aunque la tensión es normal”.

El médico no tenía ni idea de porque la onda T no estaba funcionando adecuadamente. Yo analicé el informe de este paciente que había sido rechazado por las pensiones de Canadá y se lo envíe de nuevo.

Me escribieron diciendo:

“Parece que hemos cometido un fallo. Vamos a concederle una audiencia para que pueda explicarnos esto con más detalle.”

Así que no todo está en su imaginación. Hay daño físico real en el corazón. Los músculos del ventrículo izquierdo muestran cicatrices. Es por eso que mucha gente es diagnosticada con un problema cardiaco cuando desarrollan fibromialgia, pero es sólo uno de los varios problemas porque el micoplasma puede hacer todo clase de daños.

Prueba del Volumen de la Sangre

También le pueden pedir a su médico una prueba del volumen de la sangre. Todos los seres humanos requieren una cierta cantidad de sangre por kilo del peso del cuerpo y se ha observado que la gente con fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, esclerosis múltiple y otras enfermedades no tienen el volumen de sangre normal que su cuerpo necesita para funcionar bien. Generalmente los médicos no tienen conocimiento de esto.

Esta prueba mide la cantidad de sangre en el cuerpo humano sacando 5 cc, poniendo un marcador en ella y después poniéndola de nuevo en el cuerpo. Una hora más tarde, saque de nuevo 5 cc y busque el marcador. Más espesa la sangre y más bajo el volumen, más marcador encontrarán.

El análisis de uno de mis clientes indicó:

“Este paciente fue enviado para un estudio masivo de los glóbulos rojos. El volumen de los glóbulos rojos es 16.9 ml por Kg. del peso del cuerpo. Lo normal es de 25 a 35 ml por Kg. Este chico tiene 36% menos de sangre en su cuerpo que la que el cuerpo necesita para funcionar.”

Y el médico ni siquiera sabía que la prueba existía.

Si pierden el 36% de sangre en un accidente, ¿creen que su médico les diría que están bien y que deberían ponerse a bailar y olvidarse? Le llevarían rápidamente al hospital más cercano y le harían una transfusión de sangre.

Estas personas trágicas con estas horribles enfermedades están funcionando entre el 7% y el 50% menos de la sangre que la que su cuerpo necesita para funcionar.

VII-DESHACIENDO EL DAÑO

El cuerpo mismo deshace el daño. La cicatriz en el cerebro de la gente con fatiga crónica y firbromialgia será reparada. Existe una reparación celular funcionando todo el tiempo. Pero el micoplasma se ha trasladadazo a la próxima célula.

En las primeras fases de una enfermedad, la doxiciclina puede invertir el proceso de la enfermedad. Es uno de los antibióticos de tetraciclina, pero no es bactericida; es bacteriostático—detiene el crecimiento del micoplasma. Y si el micoplasma crece puede ser detenido por un tiempo suficiente, después el sistema inmunitario se encarga.

El tratamiento con doxiciclina es debatido en un documento por el experto en micoplasma Profesor Garth Nicholson, doctor del Instituto para la Medicina Molecular. (15) El Dr. Nicholson está involucrado en un programa de investigación de 8 millones de dólares sobre el micoplasma, financiado por el ejército de los EE.UU. y dirigido por el Dr. Charles Hengel del INS.

El programa estudia a los veteranos de la guerra del Golfo, 450 de ellos, porque hay pruebas para sugerir que el síndrome de la Guerra del Golfo es otra enfermedad (o conjunto de enfermedades) causada por el micoplasma.

Tomado de: http://www.bibliotecapleyades.net/ciencia/ciencia_virus02.htm

Lectura Recomendadas
Horowitz, Leonard, Emerging Viruses - AIDS and Evola, 1996.
Johnson, Hillary, Osler’s Web, Publicaciones Crown, Nueva York, 1996.
Scott, Donald W. y William L.C.Scott, El Triángulo de la Brucelosis, Publicaciones Chelmsford, Canadá 1998.
Scott, Donald W. y William LC. Scott The Extremely Unfortunate Skull Valley Incident, Publicaciones Chelmsford, Canadá, 1996 (edición revisada y extendida disponible desde 2001)
La Revista de las Enfermedades Degenerativas (Donald W. Scott, Editor) La Causa Común, la Fundación de Investigación Médica. Ontario Canadá
Fuente publicación: http://despiertaalfuturo.blogspot.com.ar/2012/01/enfermedades-producidas-por-chemtrails.html

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lunes, 18 de junio de 2012

Investigación: Aborto y Eugenesia



Investigación: Aborto y Eugenesia


La misma ley establece dos causas de excepción a estas Penas: Cuando el aborto se practica para “evitar un peligro para la salud” de la mujer o si el embarazo proviene de una violación de “una mujer idiota o demente” (art. 86, incisos 1 y 2 del código penal). La Presidente Cristina Fernández se ha pronunciado en contra de legalizar el aborto, aunque la diputada oficialista Juliana Di Tullio y organizaciones sociales presentaron en el año 2010 un Proyecto de Ley para su autorización.
Este informe explica claramente cuáles son los verdaderos intereses de legalizarlo. El análisis fue hecho en base a temas globales y recurriendo a la historia, que nos muestra como esta tendencia se fue desarrollando y creciendo.
ABORTO Y EUGENESIA
Cada vez estamos más cerca de conseguir un mundo feliz. Los avances de la ciencia parecen no entender de ética. Si la ciencia puede hacerlo, se hará. Pero ahí deberían estar los estados para impedirlo. El problema es que no es así, poco a poco la sociedad va evolucionando, va cambiando, como predijo, de modo cada vez más profético, Aldous Huxley en su famosa novela. Y poco a poco parece ser que nos vamos dejando la ética por el camino. La defensa del más débil, del más necesitado, la defensa de los valores morales, de la vida, de la diversidad, de las peculiaridades de cada ser humano.
Observo cada vez con más perplejidad la sorprendente cruzada en la que está embarcada una parte de nuestra sociedad en la defensa de esaeugenesia. Un futuro idílico sin enfermedad, sin taras, sin minusvalías. Pero el camino para alcanzar esa sociedad supuestamente feliz es eliminar sin más a los seres humanos que no alcanzan un nivel de calidad genética determinado. Y ya lo estamos haciendo. Llevamos años haciéndolo. El camino abierto por Josef Mengele ha tenido continuidad en la sociedad occidental actual en la que vivimos.
El secreto está en negar la humanidad a aquellos seres humanos que nos estorban en nuestro camino hacia la sociedad perfecta. La Alemania nazi lo llamaba pureza de la raza, más tarde se llamó limpieza racial. Si consideramos que el ser humano que tenemos delante nuestro no es tal, no es más que un defecto de la naturaleza que no alcanza la condición humana, ni tan siquiera la dignidad que pueda tener un animal.
Si despojamos a ese individuo de toda carga emocional, si lo vemos como un error, como una cosa, sin alma, sin conciencia, sin humanidad, podemos hacer las mayores barbaridades que se nos ocurran sin el más mínimo remordimiento ni problemática moral. Y a eso hemos llegado.
De las medidas eugenésicas negativas que se fomentaron desde los años treinta en muchos países, la esterilización más o menos voluntaria de discapacitados ha sido muy atacada, aunque parece estar mejor vista en los últimos años. La otra, el aborto, enmascarado tras los eufemismos de “pro choice” o “derecho a elegir”, ha tenido una exitosa carrera y muchos quieren que termine con el reconocimiento de la práctica como derecho.
Puede objetarse que el llamado aborto eugenésico es sólo una de las indicaciones y desde luego no es la más extensa. Podría responderse que este aborto se ha traducido en una práctica generalizada que de forma transversal afecta a toda la medicina neonatal.
El aborto debe buena parte de su prestigio a su supuesta motivación humanitaria. Sería la lucha contra el llamado aborto clandestino y sus secuelas en forma de mortalidad femenina lo que justificaría en última instancia la despenalización, e incluso, como  ahora vemos que muchos quieren en nuestro pais, la pura y simple legalización.
Ann Farmer en su libro “By their Fruits” (1), editado en 2008, señala con agudeza cómo desde sus inicios en los años veinte, y a pesar de pretender que el leitmotiv de la campaña era el aborto clandestino, los abogados y abogadas del aborto mostraron siempre mayor simpatía por los practicantes del aborto clandestino que por sus víctimas, es decir, y en su terminología, por las mujeres a las que terribles circunstancias las obligaban a abortar en condiciones muy peligrosas.
Ciertamente, la investigación histórica de Ann Farmer corrobora que el proceso se inició desde el comienzo de la acción de la Abortion Law Reform Association (ALRA). Sobre la base del denominado Brock Report, la Eugenics Society incluyó el aborto, junto con la esterilización, dentro de las medidas negativas para mejorar la raza, toda vez que no se lograba el objetivo buscado de que las personas “más adecuadas” fueran las que más se reprodujesen.
Evidentemente existía una concordancia con la posición neomaltusiana, profundamente reaccionaria y clasista, que veía con seria preocupación que los pobres no pudiesen moderar su afán reproductivo y que constituyesen una carga creciente sobre los núcleos más “favorecidos” de la sociedad.
Con el tiempo este proceso nacional en EE.UU se extendería a la esfera internacional, inaugurando la acción de agencias de Naciones Unidas contra la reproducción en los denominados países pobres.
Si maltusianos y partidarios de la eugenesia derivaron hacia el aborto como medio de control de la natalidad, la Abortion Law Reform Association (ALRA) no dudó en buscar el asesoramiento de la Eugenics Society desde el inicio de su labor de agitación.
No obstante, por consejo de los propios eugenésicos, siempre tuvieron claro, en palabras de Dora Rusell, que el aborto debía reivindicarse como un “derecho de todas las mujeres” por razones prácticas. Presentarlo como especialmente indicado para mujeres pobres habría sido contraproducente.
Esto era especialmente notorio en el seno del partido laborista, donde la proporción de católicos ha sido tradicionalmente alta y donde los argumentos eugenésicos podían parecer clasistas. El efecto fue el enmascaramiento en los escritos dirigidos al público, mientras que en las cartas “esotéricas” que recoge Farmer y en los documentos internos de las asociaciones las pretensiones de fondo parecen claras.
El análisis de Farmer se extiende hasta la legalización del aborto en Gran Bretaña en 1967 por razones centradas en la preocupación acerca de la pobreza. De nuevo las razones neomaltusianas fueron encubiertas bajo el discurso de la inquietud por las condiciones de los abortos clandestinos.
También Farmer dedica unas reveladoras páginas a los esfuerzos posteriores por mantener no sólo la ley sino la actitud general hacia la vida prenatal que se implantaba bajo la excusa del aborto clandestino. Según la visión de Farmer, estas motivaciones de fondo y el encubrimiento bajo la capa humanitaria se extendieron desde el experimento inglés, primero a Estados Unidos, y luego al resto del mundo.
La “ética de la muerte” usa dos juegos de argumentos: por un lado, hay humanos que no son personas (como los fetos, o ciertos enfermos, según a quién preguntes). Tienen humanidad biológica, innegable, pero les falta la “personidad”, por lo tanto no tienen derechos.
[No está claro quién regala los carnet de personidad, quién define qué es eso: parece que lo decide el poder Estatal, o votaciones en parlamentos, o en comités, o "bioéticos" de bata blanca que no se sabe bien quién les autorizó a repartir "personidades"].
Por otro lado, la “vida” no importa tanto como la “calidad de vida”. Vale la pena matar -ahorrando costes y sufrimientos- a quien no tiene -ni tendrá, suponemos- “calidad de vida”.
Es deber de la gente que aún piensa que matar bebés es inmoral, que es intrínsecamente e inherentemente malo, encontrar herramientas intelectuales -¡y emocionales!- para desmontar el retorno del infanticidio.
Cuando se habla de esugenesia se habla de mucho más atrás de los planes de Hitler. Viene de la doctrina eugenésica internacional  de organizaciones a favor de la esterilización masiva, aplicada a gente señalada como enfermos hereditarios y establecida en países como Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Suecia, Noruega, Francia, Finlandia, Dinamarca, Estonia, Islandia o Suiza.
De hecho democracias impecables hicieron barbaridades eugenésicas en nombre de a ciencia durante la primera mitad del siglo XX.
Llegado a este punto cabe preguntarse : ¿cuáles son las conexiones de este plan exterminador con los avances genéticos actuales? Me refiero concretamente a diagnostico prenatal, una técnica cada vez más utilizada para evitar que nazcan niños con carencias genéticas. Cuando aparece la más mínima señal adversa, el embarazo suele terminar en un aborto.
No son pocos los que se preguntan si con estas técnicas, no se está recurriendo a una “caza” y destrucción de los discapacitados, porque el examen prenatal habitual afecta a valores relacionados hacia la vida humana, el respeto hacia la vida de esas personas discapacitadas.
El diagnostico prenatal generalizado eliminaria a grupos enteros de personas, como las afectadas por algún sindrome, las que presentan cuadros de enfermedad mental por vinculo genético, como el trastorno bipolar o los sordos.
Así mismo la noticia de que en enero nació una niña en Londres sin el gen del cáncer de mama gracias a que el embrión fue seleccionado genéticamente para reducir el riesgo de padecer un futuro tumor, planea cuestiones éticas, pero también de desigualdad social.
Hay que tener en cuenta que sólo podrán optar a este tipo de selección de “bebes a la carta” aquellos que dispongan de medios económicos suficientes para pagárselos. O sea mientras se desmantelan cada vez más los servicios de sanidad , así mismo se apunta a una selección genética para los que puedan costearsela.
De esta manera se crearán dos bloques de ciudadanos: los hijos seleccionados y privilegiados genéticamente y los hijos de una masa de población que no tendrá medios para acceder a esa selección.-
Los nazis, a diferencia de los tiempos actuales, no utilizaban la genética, sino que recurrían a la eutanasia pura y dura y a la esterilización. Los médicos estaban de acuerdo y en conjunto, se ejercía una presión sobre la sociedad que acababa por sutir el  efecto deseado.
El argumento principal es que esas personas eran una carga para la familia, para la sociedad y para ellos mismos, con una vida no digna de ser vivida. Ellos lo llamaban, el beneficio de la comunidad, en general.
Ahora en cambio, lo que ha cambiado fundamentlamente son las técnicas empleadas, que lejos de tener una apariencia cruenta se basan en el diagnóstico prenatal, en los bebes a la carta y en la idea de la eutanasia como modo de alcanzar una muerte digna.
Sólo cambia el aspecto técnico y el hecho de que no se impone contra la voluntad del afectado, sino que solo lo hacen quienes quieren hacerlo. Tampoco se practica, en teoría, sin el concentimiento del paciente.
Así pues, ya no se recurre a la esterilización, sino el diagnóstico precoz donde el médico está obligado a participar. Y se practica el aborto eugenésico ante el mínimo defecto a considerar por parte de quien se somete a las pruebas.
Como ocurría entonces tambien se ejerce una gran presión social para que estas prácticas se consideren, no sólo normales, sino recomendables.
La lucha a favor del aborto comenzó con los casos de violación y peligro para la vida de la madre. Continuó con el caso de malformaciones en el feto y, posteriormente, con el riesgo para la integridad psíquica de la madre. El siguiente paso fue ampliar esas consideraciones, admitiendo el aborto para casos como el síndrome de Down.
Hoy en día ya se admite el dejar morir a los niños que sobreviven al aborto. También se practica ya casi cotidianamente la selección genética, crear varios embriones y seleccionar el más apto en función de unos criterios médicos.
El resto van a la basura. Ya se empieza a hablar de abortar en caso de detectar autismo. La carrera desenfrenada parece no tener fin, en estos días en los que hablar de ética o moral nos encadena a etiquetas como fundamentalista religioso, caverna o retrógrado. Pronto no nos quedará más remedio que huir de la sociedad  para que no nos “eliminen” por cumplir 21 años. Y ésta es nuestra sociedad, la sociedad que, entre todos, estamos construyendo.
Links consultados en este informe:

“DARWINISMO SOCIAL Y EUGENESIA EN EL MUNDO LATINO”

Reseña: MARISA MIRANDA Y GUSTAVO VALLEJO (COMPS.)

“DARWINISMO SOCIAL Y EUGENESIA EN EL MUNDO LATINO”
BUENOS AIRES, SIGLO XXI EDITORES. 2005, 670 PÁGINAS.
IVÁN GALVANI*

Este volumen consiste en una compilación realizada por Gustavo Vallejo y Marisa Miranda, y editada por Siglo XXI en Argentina y España, como resultado de un workshop internacional organizado por los compiladores. Ofrece una mirada sobre la influencia del darwinismo social y la eugenesia en el mundo latino, un fenómeno que por su origen estuvo tradicionalmente identificado con los países anglosajones. Se analizan casos de países donde el fenómeno había sido escasamente investigado: en Europa, Italia y España; y en Latinoamérica, Argentina, Brasil y Cuba. En la mayoría de los artículos se encuentra la tesis de que en los países latinoamericanos –sobre todo en Argentina–, la eugenesia se extendió en el tiempo hasta mucho después de finalizada la segunda guerra mundial, cuando se conocieran las consecuencias más terroríficas de su aplicación.

En la presentación, realizada por los compiladores, se plantea que el darwinismo social y la eugenesia, surgidos como teorías científicas, tuvieron gran influencia y vinculación con las ideologías predominantes de la burguesía. Están relacionadas con el liberalismo en lo político, y con el evolucionismo en términos teóricos. Su origen común es el  Ensayo sobre los principios de la población, de Malthus. Los autores plantean que no hay una definición unívoca de “darwinismo social”. Se puede identificar por el uso de categorías biológicas –provenientes sobre todo de Darwin– para explicar fenómenos sociales, y por establecer analogías entre la sociedad y unorganismo viviente. En el caso de la eugenesia, se toma la definición de Galton, de 1883:
Eugenesia, de  eu genes –de buen origen– es la ciencia del cultivo de la raza, aplicable al hombre, a las bestias y a las plantas a partir del “estudio de los agentes bajo control social que pueden mejorar o empobrecer las cualidades raciales de las futuras generaciones, ya fuere física o mentalmente” (p. 12).

La compilación se divide en cinco secciones. Las dos primeras, “Darwinismo como ideología” y “Eugenesia como ideología”, están destinadas a explicar el surgimiento y desarrollo de estas teorías, contextualizándolas dentro del capitalismo industrial de la época. Se precisa en qué sentido se habla de estos fenómenos, a la vez que se delinean ciertos ejes sobre los cuales se podrían leer los demás artículos. Se pone especial énfasis en marcar una relación de continuidad entre darwinismo y eugenesia tanto en otras disciplinas científicas actuales donde se identifica un reduccionismo biologista, como en políticas de Estado. Se mencionan también algunas consecuencias actuales de estos movimientos, que tuvieron auge entre fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX.
Dentro de “Darwinismo como ideología” el primer artículo, de Álvaro Girón Sierra, trata de la “relación entre Darwin, el darwinismo y el darwinismo social” (p. 23). El autor analiza la teoría de Darwin, y su recepción en los ámbitos intelectual, político e ideológico europeos. Critica la diferenciación entre el darwinismo como teoría científica en sentido estricto, y sus connotaciones políticas. Esto se evidencia en el libro de Darwin  La descendencia del hombre, donde hay un intento explícito de su autor por explicar los fenómenos sociales, y justificar y proponer políticas de control de la población. Además, señala que en los denominados “darwinistas sociales”, además de las ideas de Darwin, habitualmente está presente la influencia de Lamarck, y del pensamiento evolucionista predominante en esa época. Este evolucionismo se diferencia del darwiniano en que tiene una concepción lineal de evolución (es decir, el desarrollo de la especie tiene una sola dirección posible), mientras que para Darwin la evolución es ramificada y el azar juega un papel preponderante. En el ámbito ideológico, el autor señala que la recepción de Darwin no fue unívoca, y que abarcó todo el espectro político. Identifica dos tipos de interpretaciones del darwinismo, predominantes en distintos períodos históricos.

Entre los años 1850 y 1870, predomina una versión “individualista y optimista, que confía en el poder autorregulador del mercado y en la inevitabilidad del progreso social y biológico”. Luego se pasa a una concepción pesimista, predominante entre los años 1890 y 1914, “que, poniendo el acento en la lucha entre grupos humanos (clara metáfora de la creciente competencia económica entre naciones) ya no cree en la inevitabilidad del progreso derivado del libre funcionamiento de las leyes de la evolución social, y que, por el contrario, postula la intervención del Estado para paralizar o atenuar el supuesto efecto degenerador de la industrialización y la vida urbana” (pp. 57-58). Este artículo da cuenta de la amplia aceptación del discurso darwiniano en su época, lo que hace difícil –si no imposible– identificarlo exclusivamente  con una ideología política en particular.

Los dos artículos siguientes están destinados a analizar la influencia del darwinismo en ciertas isciplinas científicas actuales, donde predomina un reduccionismo biologista.

Eduardo Wolowelsky estudia la relación entre el darwinismo social y la sociobiología, disciplina cuyo inicio fecha a principios de la década de 1970. Coincide con Girón Sierra en que existe desde el comienzo en la teoría de Darwin, una extrapolación de su teoría de la diversidad biológica, a la sociedad. Lo mismo ocurre con la sociobiología. La explicación de este reduccionismo no debe buscarse, para el autor, en las teorías científicas, sino comprendiendo el contexto social en el que se inscribe. El darwinismo social, y luego la eugenesia, al naturalizar las relaciones sociales, vendría a justificar las relaciones de explotación del proletariado, y las políticas imperialistas, en el contexto de un capitalismo industrial que se estaba consolidando. Esto explica la pronta y amplia aceptación que tuvo la teoría de Darwin.

Por su parte, Alicia Massarini analiza la consolidación de la biotecnología como saber hegemónico, en la década de 1970, sobre todo a partir del desarrollo de las tecnologías del ADN. La autora realiza un recorrido sintético de la historia de la biología como disciplina científica. Explica cómo confluyen el darwinismo y la genética, en lo que se denominó teoría sintética de la evolución; y posteriormente en el modelo del ADN. Además de señalar el reduccionismo que se encuentra presente en esta disciplina, otro punto interesante del artículo es que plantea que el modelo del  ADN no solamente resulta inadecuado para explicar los fenómenos sociales, sino que también resulta insuficiente en el campo mismo  de la biología.

Dentro de la sección “Eugenesia como ideología”, el primer artículo, de Raquel Álvarez Peláez, consiste en una interpretación de la recepción del discurso de la eugenesia en España, y su influencia en la política y la sociedad, durante la dictadura de Primo de Rivera, y la Guerra Civil Española; siguiendo la línea del foucaultiano Nicolas Rose. Partiendo de la noción foucaultiana de “biopolítica”, considera a las políticas relacionadas con la eugenesia como un “dispositivo de poder”. Predomina una visión instrumental de la eugenesia, caracterizada como una seudociencia, al servicio de las clases dominantes “[...] organizada como si fuera una ciencia, pero que no tiene ni la metodología en la elaboración ni la posibilidad de comprobación de los fenómenos o hechos que son propios de la ciencia” (p. 95).

No obstante, el artículo también deja en claro que el uso del discurso de la eugenesia no es xclusivo de una ideología política en particular. Tanto en la República como entre los franquistas, hubo intentos de aplicar políticas eugenésicas. La diferencia radica en el tipo de medidas que se intentaron aplicar en cada caso.

Héctor Palma ofrece una visión que difiere en algunos aspectos. Para este autor, caracterizar a la eugenesia como una pseudociencia y como un patrimonio exclusivo de la Alemania nazi lleva a una concepción ideológicamente peligrosa, porque oculta la relación entre ciencia, sociedad y política, soslayando las implicancias que ha tenido en su época. Destaca la importante participación de miembros de la comunidad científica en los proyectos eugenésicos, así como la organización de congresos y asociaciones de carácter científico. Menciona la implementación de políticas eugenésicas en otros países, principalmente en los Estados Unidos. No obstante, aunque parte de otra perspectiva, llega a conclusiones similares a las de Álvarez Peláez:
El doble movimiento de asimilar eugenesia a nazismo y luego dejarla de lado como producto pseudocientífico, oculta el hecho evidente de que la eugenesia es un producto, clara y exclusivamente en sus inicios, de la liberal sociedad victoriana inglesa. La eugenesia, en este sentido, no es más que una de las manifestaciones exacerbadas de la necesidad de control y dominio de la población, que fue adoptando el capitalismo hacia fines del siglo XIX y, sobre todo, en la primera mitad del XX (pp. 128-129).

Además menciona un tercer error, consistente en pensar que actualmente estaríamos asistiendo a la aparición de una nueva eugenesia. Señala las diferencias entre la eugenesia clásica de fines del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, de lo que se denomina “nueva eugenesia”. La primera estaba caracterizada por ser discriminatoria, al aplicarse distintivamente según grupos sociales. Se pretendía aumentar el peso poblacional de las categorías consideradas superiores, y disminuir el de las consideradas inferiores. Además, se implementaba a través de políticas públicas y de manera coercitiva. La nueva eugenesia permite principalmente prevenir las enfermedades hereditarias. Su uso es de carácter privado y no coercitivo, no es discriminatorio a priori, aunque económicamente sólo es accesible a los estratos más altos de la población. Su aplicación está regida por el mercado. 

Los riesgos, como señala Habermas, radican principalmente en que el concepto de “enfermedad” también es una construcción histórico-social, y es muy difícil establecer el límite entre enfermedades que claramente afectan el desarrollo autónomo de la persona, y lo que es considerado indeseable socialmente. El autor finaliza el artículo con algunas reflexiones éticas, propugnando la intervención del Estado en políticas de natalidad y población, tendientes a reducir las desigualdades sociales.

En el artículo de Gustavo Vallejo y Marisa Miranda, la eugenesia está ligada a la construcción del Estado y de la ciudadanía. Los autores explican cómo se van desarrollando desde principios del siglo XX en Argentina, distintos saberes relacionados con la eugenesia. Éstos iban ganando espacio institucional, sirviendo como instrumento jerarquizador, clasificatorio e individualizador de las personas. Señalan tres momentos, según quién sea el “otro” que se pretende excluir y/o clasificar desde el Estado: los indios, los inmigrantes y los movimientos de izquierda. Según el momento histórico, cada uno de ellos fueron catalogados de enfermos o criminales.

Analizan principalmente el método de identificación de huellas dactilares inventado por Juan Vucetich, y la introducción por parte de Rossi de la “ficha biotipológica” –ideada por el eugenista Nicola Pende en Italia– en las escuelas. Los autores subrayan que a diferencia de la mayoría de los países, en Argentina se siguieron aplicando políticas eugenésicas luego de la Segunda Guerra Mundial. Incluso se interpreta el robo de niños nacidos en los campos de concentración de la última dictadura militar, con esta clave. Esto significaría que los militares argentinos creían en un determinismo basado en  la influencia del ambiente.

En estas dos secciones, darwinismo social y eugenesia aparecen muy ligados al contexto social de su época, y sobre todo al Estado. En esta relación está la clave para comprender estos fenómenos, independientemente de que sean considerados o no, disciplinas científicas.

En el siguiente apartado, que se denomina “Eugenesia y políticas de Estado”, se enfatiza el uso del discurso de la eugenesia para justificar y naturalizar las relaciones desiguales de clase, y crear concepciones estigmatizantes respecto del otro.

El primer artículo, de Armando García González y Raquel Álvarez Peláez, trata de las relaciones entre científicos eugenistas de Cuba y los Estados Unidos, y de sus ambiciones de ingeniería social en la región. Este vínculo se ve reflejado ejemplarmente, en la relación del médico cubano Domingo Ramos, y los norteamericanos Davenport y Laughin. A través del estudio de los congresos dedicados a este tema, se comenta la estrecha correlación entre las principales preocupaciones políticas de los países de la región, y las investigaciones y proyectos de los eugenistas. La principal preocupación de estos países era el control de la inmigración, y de la población no blanca.

El final del artículo deja abierta la cuestión de la relación de los eugenistas latinoamericanos con el imperialismo (si bien en el desarrollo se menciona su simpatía por dictaduras de diversa índole). Para los autores, la principal preocupación de estos médicos estaba más relacionada con el higienismo que con la eugenesia.

En el siguiente artículo, Gustavo Vallejo describe y caracteriza lo que se denominó “eugenesia latina”, sobre todo la forma que adquirió ésta en Italia, a través de Nicola Pende y su biotipología”. La principal característica que distingue a esta eugenesia de la anglosajona es el intento de conciliarla con la religión. Vallejo analiza cómo Pende realizó esta síntesis a través de una particular lectura de Tomás de Aquino; la relación entre este pensamiento y la concepción fascista del Estado, y los instrumentos que se desarrollaron para llevar estas teorías a la práctica: los “institutos biotipológicos” y la “ficha biotipológica”. El segundo punto es que articula a los demás:
En la biotipología confluía así una nueva técnica del poder entendida como la indispensable mediación que debía existir entre el líder y el hombre común; desplazando aquella otra que el contractualismo roussoniano concibió entre gobernantes y gobernados a través de la noción de representación política de ciudadanos iguales (p. 241).

Del análisis de las metáforas organicistas utilizadas por Pende, Vallejo concluye en que no ponían el acento en individuos que compiten, como los liberales, sino que ponían como ejemplo a las células, que se sacrificaban por el mejor desarrollo de la totalidad del organismo. “Era ahí donde Pende encontraba el profundo arraigo biológico del gran principio del régimen fascista: ‘aquel en el que la libertad individual queda condicionada por la libertad y el interés colectivo’” (p. 249, la cita entrecomillas simples pertenece a Pende). La teoría aparece como un instrumento para justificar y naturalizar las relaciones de poder existentes. El autor caracteriza a la eugenesia latina no como una versión más suave de la que se practicó en el Tercer  Reich, sino como igualmente peligrosa.

En el artículo de Andrés Reggiani, se estudian las relaciones entre los médicos argentinos del período de entreguerras y el nazismo. En la Argentina había un grupo de médicos que conformaban una élite, y que tenían asiduos intercambios, sobre todo a través de viajes, con sus pares alemanes. Para el autor, en este período histórico, eran las políticas eugenésicas nazis las que más atractivo producían en los médicos argentinos “[...] sobre todo porque se trataba de un experimento de ingeniería sociobiológica lo suficientemente interesante para cualquier experto convencido de que la ‘salud colectiva’ primaba sobre la libertad individual” (p. 284). No obstante, acerca de la posición de esta élite médica respecto de las políticas antisemitas, el autor plantea que su actitud fue de ocultamiento, pero no de apoyo. Lo que despertó más interés –según su interpretación– fue el modelo médico alemán, que en ese momento era considerado ejemplar: [...] los alemanes no sólo habían estado a la vanguardia de la lucha contra flagelos como la tuberculosis, también habían introducido innovaciones en el sistema de formación de expertos y producción de conocimiento [que] sentaría las bases de la moderna ciencia médica (pp. 298-299).

Seguidamente, Karina Ramacciotti analiza las políticas sanitarias de Ramón Carrillo, secretario de Salud durante los dos primeros gobiernos peronistas. Su objetivo es discutir con Nancy Stepan, quien sostiene que después de que se conociera el horror del exterminio nazi, la eugenesia no fue aceptada en América Latina. La autora sostiene que, por el contrario, estas ideas fueron sostenidas por Carrillo, aunque de manera más moderada. De esta forma, proporciona una lectura diferente acerca de las políticas públicas del peronismo, donde tradicionalmente se remarcan los aspectos tendientes a reducir las desigualdades sociales. Identifica dos etapas en el pensamiento de Carrillo. La primera, que sostuvo durante la década de 1930, estaba caracterizada por un romanticismo hacia las clases populares, postulando la figura del mestizo como la que permitiría el desarrollo de la nación. La segunda, por el contrario, estaba marcada por una preocupación por la “decadencia poblacional”, que era el temor a un menor crecimiento de la población blanca respecto de las demás. El punto de inflexión en su pensamiento es, según la autora, el inicio de las grandes migraciones internas.

La siguiente sección se denomina “Darwinismo, eugenesia y estigmas de la otredad”. En ella se estudian diversos mecanismos para estigmatizar a las clases subordinadas o a ciertas minorías, calificándolos de enfermos o delincuentes. Los dos primeros artículos, de José Luis Peset y Andrés Galera, explican cómo se construyen modelos teóricos destinados a justificar y naturalizar las relaciones de poder existentes en el primer caso;  y a construir un concepto de “delincuente”, en el segundo. En los dos modelos teóricos estudiados (de Giuseppe Sergi y Nicola Pende despectivamente), se encuentra la cuestión de cuál es la incidencia respectiva de los caracteres hereditarios y de los factores ambientales, para determinar la conducta humana. A diferencia de Vallejo, Galera considera que el modelo biotipológico de Nicola Pende es menos coercitivo que el anglosajón.

Argumenta que no se pretendía esterilizar a los considerados malformados, sino establecer una vigilancia del individuo para corregir “[...] las funciones que puedan manifestarse en el proceso de formación y desarrollo individual” (p. 374) Llama la atención una concepción de la ciencia como neutra, lo que le resta fuerza a su argumento: “El inocuo saber muestra aquí una faz coercitiva, fruto de la aplicación interesada que el hombre hace del conocimiento [...]” (p. 364). “La biotipología es inocua, maldad y bondad pertenecen a la práctica” (p. 374).

En los dos artículos siguientes los modelos teóricos aparecen articulados con políticas de Estado. En el artículo de Rafael Huertas, se describe el proceso de delictualización de los niños de la calle en España, a través de la figura del “niño golfo”, y la influencia del discurso médico en este proceso.
Mediante numerosas citas documentales, muestra la recurrencia del uso de metáforas tomadas de la biología, y la invención de nuevas categorías cuando los hechos no coinciden con lo  que estas teorías postulan:
Como se ve, descripciones más o menos genéricas de “pobreza orgánica”, pero sin encontrar, ni aportar estigmas físicos concretos y reconocibles [...] el profesional se ve obligado a recurrir a la “lesión funcional”, al estigma “psíquico”, a lo que no puede verse, ni objetivarse pero puede ser “reconocido” por los expertos (p. 390).

Discurso y práctica se encuentran articulados, al relacionar la utilización de una categoría específica de delincuente, basada en la edad, y la creación de una institución específica para su tratamiento, el Tribunal Tutelar de Menores.

Seguidamente, Luis Ferla explica cómo la minoridad en el Brasil de entreguerras se hizo objeto privilegiado de la escuela criminológica positivista (inaugurada en Italia por Lombroso), y del papel que jugaba el Estado en la aplicación de sus principios. Según el autor, el discurso positivista generó más aceptación aplicado a los menores, porque en el caso de los mayores, el determinismo biológico negaba el libre arbitrio, y esto implica negar la responsabilidad penal del criminal. La creación de esta categoría de “menor delincuente” coincide con los propósitos de la escuela positivista, uno de los cuales era individualizar lo más posible al delincuente, mediante un sistema clasificatorio. Además, “el proyecto positivista procuraba, en último análisis, establecer una simbiosis entre la ciencia médica y el Estado” (p. 437). Esta concepción de delincuente está relacionada con un Estado autoritario y centralizador, que se erige por encima de las libertades individuales, con capacidades para quitar la patria potestad si lo considera conveniente (con el argumento de evitar en el niño, la influencia de un ambiente desfavorable).

El autor finaliza señalando algunas concepciones de los positivistas que han perdurado hasta la actualidad, tales como identificar a los niños de la calle con delincuentes, y la idea de que el hijo de un criminal tiene una mayor tendencia a ser también criminal.

En su artículo, Hugo Biagini analiza la interpretación de Víctor Mercante –según sus palabras, una persona perteneciente a “[...] una derecha cientificista montada en supuestas verdades genéticas y leyes hereditarias que establecen una estrecha ligazón entre el desarrollo personal y la evolución de las sociedades” (p. 441)– de la Reforma universitaria de 1918, basándose en el concepto de juventud de este autor. Mercante caracteriza a los jóvenes negativamente afirmando que son peligrosos para la sociedad, y piensa que siempre tienen que estar bajo la tutela de una persona adulta.

En el último artículo de esta sección, Marisa Miranda analiza con mayor detenimiento las políticas de Estado. Intenta demostrar que la eugenesia se ha mantenido vigente en la Argentina, hasta la actualidad. Describe los intentos de establecer un control sobre la prostitución y la Homosexualidad en la Argentina, dentro de un plan para regular la vida sexual y privada en general. Analiza la relación con la eugenesia, que viene a sustentar ideológicamente estas prácticas. El argumento de los eugenistas era que tanto mediante la prostitución como en prácticas homosexuales, se transmitían enfermedades venéreas. Aquí la idea de prevención de enfermedades aparece como excusa para el control y la vigilancia de la vida privada:
“La verdadera raíz de la cuestión no debe buscarse, pues, en cuestiones sanitarias y morales, sino en el peligro que creyeron encontrar las élites en la reproducción ideológica de comportamientos ‘inaceptables’ [...]” (p. 454).

La autora muestra cómo el discurso eugénico se entremezcla con un discurso conservador y moralizante, más característico de la biotipología. La intromisión en la vida privada se efectuaba apelando a argumentos basados en un determinismo ambiental: “En este marco, la admisión de la influencia ambiental no debe interpretarse como un rasgo morigerador del autoritarismo de la eugenesia tardía argentina, sino como una fortísima intromisión pública en esferas de la más privada intimidad” (p. 485).

Los artículos de la última sección “Darwinismo y eugenesia en campos disciplinares” comentan distintas propuestas de intervención, surgidas desde disciplinas científicas aplicadas, basadas en ideas darwinistas y eugenésicas.

El primer artículo, de Irina Podgorny, trata de los debates entre Hermann Burmeister y Florentino Ameghino en el ámbito de la paleontología argentina.

Los dos siguientes enfatizan la relación entre el discurso eugenista y el intento de construir una nación, en el caso argentino. Susana García analiza los debates en torno a la cuestión de la herencia en científicos naturales argentinos de principios del siglo xx. Se tratan las obras de Ángel Gallardo y Miguel Fernández, ambos interesados sobre todo en las aplicaciones de estos estudios en la agricultura y la ganadería, pero también en las consecuencias de su aplicación en los seres humanos, y en la por entonces nueva ciencia de la eugenesia.

Gallardo estaba pensando en el contexto local, donde se creía que era posible generar una “raza argentina” formada por personas provenientes de distintas nacionalidades, que serían influenciadas por el ambiente local. Los debates giran en torno a posiciones mendelianas, donde predominaba un determinismo de la herencia, y neolamarckianas, donde se pone más acento en la influencia del ambiente. A diferencia de los otros artículos, la autora sostiene que la eugenesia tuvo poca influencia entre los científicos. Gallardo es caracterizado como alguien muy crítico de las teorías mendelianas aplicadas a los seres humanos, debido a sus posibles consecuencias. Es importante destacar que en este caso los científicos analizados son biólogos, y no médicos, como en las secciones anteriores. Esto parece indicar que los médicos fueron los más interesados y exitosos en la difusión y aplicación de políticas eugenésicas.

El siguiente artículo, de Ana María Talak, aborda de la noción de “higiene mental”, su relación con los higienistas, y de sus semejanzas y diferencias con la eugenesia. La autora señala las relaciones entre higiene mental y eugenesia, pero marca que los eugenistas defendían la idea de “profilaxis”, que “[...] aludía a las intervenciones que buscan a través de medios selectivos desterrar en el presente los elementos perniciosos para la sociedad futura (eugenesia)” (p. 564); mientras que la noción de higiene “[...] estaba asociada al mejoramiento de las condiciones ambientales para evitar o minimizar la aparición de enfermedades o anomalías en la sociedad presente [...]” (p.564). Por este motivo, en el artículo se destacan más bien los elementos positivos de este movimiento, como el intento de mejorar las condiciones ambientales para prevenir enfermedades, o la aplicación de tratamientos especiales (escuelas, hospitales), para niños “idiotas” o “tarados” –según los términos de la época. Se menciona la relación entre estas ideas y el intento de construir una nación, mediante una equiparación entre los conceptos de “nación” y “raza”.

El tema de la determinación y la responsabilidad judicial aparece también en el siguiente artículo, de Adrián Celentano, que analiza la tesis doctoral de Gregorio Bermann, psiquiatra y filósofo discípulo de José Ingenieros, y activo militante socialista del período de entreguerras. En su tesis, Bermann, discutiendo con la idea liberal de “libre albedrío”, defiende el determinismo, aunque diferenciándolo también de lo que llamaba “fatalismo”, proveniente de la religión. Además elabora una propuesta de intervención en el ámbito de la justicia, teniendo como problemática principal “[...] la relación entre la determinación de los actos humanos y el aparato judicial” (p. 621). La interpretación de la tesis que ofrece el autor del artículo está enmarcada en el contexto sociohistórico –nacional e internacional- de la época. Para Celentano, dos sucesos influenciaron fundamentalmente el pensamiento de Bermann.
En el ámbito internacional, la Revolución Rusa. En el ámbito nacional, los sucesos de la llamada “Semana trágica”, que llevaron a Bermann a pensar que la justicia argentina era un instrumento de la burguesía. Si bien en última instancia postula un determinismo biológico, Bermann pone énfasis en las causas sociales de la conducta humana. Esto significa que su tesis se inscribe dentro del pensamiento positivista predominante en su época, pero refleja también un momento de crisis. Esta crisis también es política: “las aporías de esta tesis están en relación con la coyuntura histórica en que se plantean, explícitamente, por la centralidad otorgada al análisis social y político por el autor e, implícitamente, por ser una época que [...]está agotando la ‘alianza posible de los portadores del poder y la autoridad’, señalada por Hugo Vezzetti” (p. 638).

Este artículo aporta elementos interesantes para conocer cómo se articulaba el discurso del determinismo y la eugenesia –que habitualmente se asocian con la derecha– en la izquierda política.
Por último, María José Betancor Gómez analiza el surgimiento del movimiento higienista en España, principalmente la obra y trayectoria de un médico, Diego Guigou, que desde un lugar periférico (Tenerife) fue uno de los precursores del higienismo en ese país. Su pensamiento y trayectoria se comparan con los de otros higienistas españoles contemporáneos.

El higienismo aparece aquí ligado a los esfuerzos por reducir la mortalidad infantil –una de las principales preocupaciones del momento– y mejorar las condiciones de salud de los sectores más pobres de la población. Sin embargo, este médico también estaba preocupado por la degeneración de la raza”, y a favor de impulsar el matrimonio eugénico. La autora concluye que hay ciertas contradicciones en este personaje, respecto de un eje determinado por las nociones de conservadurismo y progresismo: “[...] en Guigou hay ambigüedad; por un lado, existen ciertos rasgos que pueden parecer progresistas, y por otro aflora un conservadurismo moralista en su idea de matrimonio eugénico [...]” (p. 657).

En síntesis, la mirada que prevalece en el libro, y que le otorga actualidad al objeto estudiado, es que el darwinismo social y la eugenesia –sobre todo ésta– no están relacionados exclusivamente con los regímenes totalitarios, sino que ha sido uno de los instrumentos de los que se valieron las élites políticas en la construcción del Estado. Quedan marcadas claramente las similitudes entre políticas de control de la población aplicadas por regímenes totalitarios, y regímenes que teóricamente no lo eran. Permite discutir la cuestión de la ciudadanía, y de manera implícita pero reiterada, la necesidad de construir un Estado que sea inclusivo de todas las minorías.

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